“La educación, en verdad, es lo que nos falta; pero, una educación para todos, sin distinción de clases, para iluminar la conciencia oscurecida del pueblo; una educación que nos permite formar al niño para ser hombre y al hombre para ser ciudadano”.
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Hace mucho tiempo que hablamos, ¿cuándo empezaremos a actuar?
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                                                                                                                 José Pedro Varela

Colegas y amigos:

Estos tiempos son de balance y estudio de perspectivas.

Pero este inicio de año es también tiempo de expectativas.

Se  habla de reorganización de la Enseñanza Pública, de revisión de planes, de ajustes aquí y allá.

Se debate a  distintos niveles y en encuentros diversos, se polemiza, se critica, se estudian modelos exitosos en el exterior…

Confiemos que de todo ello salga algo bueno.

Tengamos esperanza porque lo que se juega es crucial, ni más ni menos que la educación del pueblo; la base de lo que nuestro Artigas buscó con ahínco: “la pública felicidad”.

Este Grupo, reducido al máximo por pérdidas para nosotros irreparables, seguirá con tozuda pasión aportando su “mínimo granito de arena” a la defensa de la Escuela Pública y de la Educación Rural.

Escuela Pública vareliana, exactamente esa, la que se sustenta en los ideales y las propuestas de ese gran hombre,  José Pedro Varela, que parece estar un poquito olvidado por estos tiempos.

Seguiremos defendiendo la universalidad de la educación y su instrumento imprescindible: la escuela  del pueblo, gratuita y obligatoria;  escuela laica, cuya esencia es  el respeto a todos los niños sin distinción de clase social, ideología política, religiosa o filosófica, respeto inquebrantable y absoluto que es cimiento de toda sociedad verdaderamente democrática.

Continuaremos, con tenaz empeño, dando a conocer ese medio rural nuestro que a veces percibimos tan lejano de la visión capitalina, con creciente despoblación pese a todos los avances tecnológicos; medio tan rico y tan cambiante, tan distinto y en tantos aspectos tan parecido al que conocimos los viejos docentes. Y en él una Escuela Rural que lucha por subsistir con pocos niños y algunos maestros ejemplares que permanecen firmes junto a la familia campesina que pese a todos los peses se aferra a su tierra, a sus valores, a su cultura.

Escribió Mario Delgado Aparaín: “Contar es resistir”.

Eso es lo que nos propusimos desde un comienzo y trataremos de seguir haciendo: contar el pasado y el presente como una vieja forma de resistencia.

Mientras nos queden fuerzas seguiremos contando, seguiremos resistiendo.