El Día de la Educación Rural es para nosotros, viejos maestros, una fecha especialmente significativa.

Lo es porque evocamos dos hitos fundamentales en la historia de la Educación Pública. Dos hitos en los que se reafirmaban posturas netamente definidas que tenían como base y principio un concepto largamente defendido y fundamentado por el magisterio campesino: el de Educación Rural.

Un 15 de mayo de 1958  se creó la Sección Educación Rural.

Y fue, como reivindicación de esa conquista que se nos arrebató en el año 1961, que los maestros rurales, en una multitudinaria Asamblea, resolvimos que el 15 de mayo sería en adelante el Día de la Educación Rural. En la misma Asamblea acordamos  crear el Instituto Cooperativo de Educación Rural, proyecto quijotesco y hermoso que los educadores campesinos supimos concretar: nuestro querido ICER.

El 15 de mayo es un día de evocación, de alegría por lo que pudimos construir y defender; un día de unión, de afirmación del compromiso, un día de esperanza por lo que se está haciendo y por lo que se hará desde la Escuela Pública, particularmente la que actúa en los medios campesinos.

Mucho queda por hacer, muchísimo. “La Escuela Pública no lo puede todo”,  pero  su labor es determinante.

Hace más de un siglo escribía José Pedro Varela: “Educar es mejorar la condición del pueblo y sólo es posible hacer llegar la educación a todas las clases sociales por medio de la escuela común……

…..Hay en mi opinión  una distinción que se hace pocas veces entre el pueblo y el populacho. El pueblo es esa parte inteligente que piensa, que razona, que medita; fuente extensa de todos los derechos, manantial de todas las virtudes, justa, grande, gloriosa siempre El populacho es esa escoria ignorante de las poblaciones, que vive en medio del fanatismo y del error, que adora el crimen y que levanta el vicio….Y la gran misión de la escuela común es levantar el populacho al nivel del pueblo; es hacer de ese elemento de desorden y de exterminio, un elemento de orden y de progreso… (1)

Palabras contundentes, fuertes, que definen la realidad  con la que se enfrentaba el  Reformador.

Hoy, si miramos a nuestra sociedad con objetividad y desapasionadamente, encontramos en ella  manifestaciones de una barbarie distinta sin duda, pero tangible y dolorosa que es imperioso revertir.

Y ahí estará la Escuela Pública, la del pueblo. Y ahí estarán sus maestros.

Queridos colegas, estamos en obra. En este día tan especial, un fraterno apretado abrazo

(1) Respuesta de José Pedro Varela al doctor Lucas Herrera y Obes publicada en el diario El Siglo en octubre de 1868.