Centro de divulgación de Prácticas Escolares Nº 8

En unas escuelas se está tentando, con buen resultado, a mí juicio, que los alumnos de primer año se lancen a redactar.- Se siguen para ese fin, las siguientes directivas:

1ª.-Desde los primeros días de clase, se actúa sobre el lenguaje oral a base de la narración por los alumnos, de sucesos en los que ellos fueron actores o testigos; travesuras de sus gatos, hazañas de sus perros, paseos, percances, etc.

2ª.-Capacitación para leer y escribir cualquier combinación en la que entren elementos conocidos. Si conocen ya como ejemplo, las vocales, la l y la d, deben escribir y leer la palabra Adelaida, aunque nunca la hayan leído anteriormente.-

3ª.- Abstención prudencial de correcciones directas, a los efectos de no crear inhibiciones para hablar y escribir.- El exceso de correcciones puede matar el gusto por estas actividades o entorpecer su desarrollo.- Un “jue” empleado en una narración, no debe ser corregido a mi criterio, inmediata y directamente; se corre el riesgo de que el niño enmudezca para siempre, ocultará sus faltas con el mutismo y no podremos, por consiguiente, corregírselas.- Esa misma palabra empleada correcta y frecuentemente en las expresiones del maestro, en los dictados, en lecturas, etc., sin que el niño pueda apercibirse de la intención con que se hace, pone remedio al mal, sin que esto cause males mayores que los que se desean evitar.- A este redactar del niño, en primer año, se le hace una objeción, a mi parecer infundada. Se dice que incurren en muchas faltas de ortografía y que la fijación de las mismas en las distintas memorias, provocará en el futuro grandes perturbaciones para el logro de una escritura correcta.

No albergo ese temor porque las vías naturales del aprender siguen la línea que proclamo como buena.- El gateo es previo al caminar; el balbuceo al hablar. Si la memoria encadenara a la materia viva, haciéndola esclava de los errores cometidos durante el aprendizaje, nunca se saldría de las etapas ya mencionadas. El niño toma sentido de lo perfecto y hasta que no se acomoda a él, a lo que toma como modelo, la memoria no es parte para la fijación del hábito correspondiente.- Además, el temor a las faltas de ortografía determina que el maestro los lleve a escribir sobre lo conocido: copias, dictado de palabras y frases fuertemente visualizadas.- Así se llega muchas veces, hasta el 4º año sin que el alumno haya escrito ni una sola vez, por inspiración propia. Esto tiene que producir hastío, falta de amor hacia el escribir y es preferible, en último término, que tengan faltas ortográficas a que abominen de una de las manifestaciones más nobles de la actividad humana.-

Dicho esto, doy a continuación copias textuales de los trabajos hechos en el mes de setiembre por niños de seis años de la Escuela Nº 53 Gran Bretaña.

“Ami un dia se me cayo un diente y yo sentí un ruidito que era asi y y y y y y eran los ratones que estaban arrastrando el ludo y al rato mi mamá prendeo la luz y el ludo estaba debajo de la cama y los tres pesos debajo de la almuada” Firmado: María E. Cantonnet.- (6 años)

“Una vez vino una niña ami casa y yo no la dejé entrar y metiró al suelo y se escondió en la cosina. Yo de rabia rompí el vidrio con la mano yme corte la mano y me salió sangre. ma vendo la mano y mamá me pego y papá me resongo”.Firmado: Ladilau Besci.- (6 años)

 

NOTA: Donde dice: En unas escuelas, quiso decirse, En algunas escuelas, etc.

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