{"id":171,"date":"2011-09-19T05:29:01","date_gmt":"2011-09-19T08:29:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.educacionrural.org\/?page_id=171"},"modified":"2014-03-01T14:53:47","modified_gmt":"2014-03-01T16:53:47","slug":"una-expectativa-promisoria","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.educacionrural.org\/?page_id=171","title":{"rendered":"Una expectativa promisoria"},"content":{"rendered":"<p>Por Ley 10.513 de agosto 22 de 1944 fueron destinados noventa mil pesos para iniciar trabajos pr\u00e1cticos de ense\u00f1anza agraria en las escuelas rurales que designe el Consejo Nacional de Ense\u00f1anza Primara y Normal.<\/p>\n<p>Era, como puede apreciarse, una suma demasiado modesta para basar en ella una gran ambici\u00f3n, pero asimismo suficiente para realizar un ensayo que arroja como \u201cvalor a caja\u201d, una experiencia y orientaci\u00f3n positiva. En eso se est\u00e1.<\/p>\n<p>Desde el momento mismo en que se dispuso de esa suma con tales fines, para el Consejo de Ense\u00f1anza, el primer problema fue gastar ese dinero de manera tal que \u00e9l diese el mayor rendimiento escolar asequible. Fue as\u00ed que, de las diversas soluciones que alcanzaron el centro de la atenci\u00f3n, se opt\u00f3 por el proyecto elaborado y fundamentado por el se\u00f1or Vice Presidente del Consejo, don Agust\u00edn Ferreiro, consistente en habilitar cuarenta escuelas rurales del pa\u00eds para realizar la experiencia de Escuelas Granjas. Veinticinco de esas Escuelas est\u00e1n funcionando ya.<\/p>\n<p>El ideal, la realidad y la ambici\u00f3n<\/p>\n<p>Desde luego que si el legislador, al sancionar la ley, sab\u00eda que no realizaba con ella la reforma agraria, el Consejo de Ense\u00f1anza, a su vez, al practicarla, no ignoraba la realidad social de nuestros medios rurales.<\/p>\n<p>Aunque se trata de un impulso idealista -siempre lo es el que atiende a la ense\u00f1anza-, no se act\u00faa en el mundo de la ilusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Con los modestos recursos puestos a su alcance por la ley y con cabal conocimiento de las dificultades que presenta el medio en que est\u00e1 radicada la acci\u00f3n, el Consejo de Ense\u00f1anza sabe hasta d\u00f3nde puede alcanzar \u00e9sta. M\u00e1s, est\u00e1 dispuesto a no descuidar esfuerzo o detalle para que el rendimiento alcance el m\u00e1ximo asequible.<\/p>\n<p>Naturalmente \u2013 y cualquiera sea lo ulterior- hab\u00eda un valor absoluto a realizar: los ni\u00f1os de cuarenta poblaciones rurales del pa\u00eds tendr\u00e1n la oportunidad de ponerse en contacto con la tierra en pleno laboreo y experimentar si tienen vacaci\u00f3n y aptitudes por las tareas agrarias.<\/p>\n<p>Luego, si comprueban que en realidad tienen esa vocaci\u00f3n y aptitud \u2013 o si en ellas se desarrollan ambas, &#8211; la misma Escuela Granja, les proporciona los conocimientos necesarios y las nociones m\u00e1s cient\u00edficas al alcance del pa\u00eds, para seguir su vocaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ahora bien, eso es ya un valor absoluto, o un punto de partida, o un crecimiento, que, como el de la ense\u00f1anza primaria, que tambi\u00e9n se le proporciona, podr\u00e1 o no utilizarse en el futuro, pero que no se pierde para el sujeto que lo posee.<\/p>\n<p>Un modesto elemento de din\u00e1mica social<\/p>\n<p>M\u00e1s, sin esfuerzo, puede reconocerse a la experiencia, otros rendimientos probables. Si, por ejemplo, de cada una de esas cuarenta Escuelas Granjas egresan, todos los a\u00f1os, diez o veinte mozos fuertes, que saben laborar la tierra y que la aman, de hecho, por su sola presencia social, esos hombres plantean una demanda de tierras para producir y realizar sus vidas; y socialmente considerado, el hecho es din\u00e1mico, por cuanto se traduce en un motivo o impulso m\u00e1s para afrontar y resolver los graves problemas agrarios que tiene el pa\u00eds.<\/p>\n<p>De las tres sentencias \u2013 \u201cla tierra para el que la ocupa\u201d, \u201cla tierra para el que la trabaja\u201d y \u201c la tierra para quien sebe trabajarla\u201d, seg\u00fan la f\u00f3rmula feliz del autor del proyecto que se practica, la primera corresponde a la etapa de la fuerza; la segunda, al momento en que la conciencia social empez\u00f3 a esclarecerse; la tercera ha de ser valor aceptado en toda sociedad que reconozca estas dos cosas sencillas e inmensas: que la tierra y el trabajo del hombre son sagrados y no deben desperdiciarse.<\/p>\n<p>Preparando los equipos<\/p>\n<p>Por supuesto, no se han dejado de recordar las desdichas posibles; por ejemplo, que de esas cuarenta Escuelas Granjas empiecen a egresar mozos con vocaci\u00f3n agr\u00edcola y aptos para trabajar la tierra, que luego se encuentren sin tierra para trabajar.<\/p>\n<p>M\u00e1s con el elemental y discreto optimismo impl\u00edcito en la acci\u00f3n, sin olvidar al enemigo, se ha preferido actuar en funci\u00f3n de este razonamiento: que ma\u00f1ana mismo puede quedar sancionada la Ley de Reforma Agraria, ya madura, o madurando, en tantos esp\u00edritus y que si ese feliz suceso se da, no tomar\u00e1 al pa\u00eds de sorpresa, pues, en cuarenta Escuelas Granjas, hoy, y seguramente en ochenta ma\u00f1ana, centenares de ni\u00f1os y j\u00f3venes se est\u00e1n preparando para tomar a su cargo el laboreo de la tierra con amor y pericia.<\/p>\n<p>Laboratorios de pedagog\u00eda rural<\/p>\n<p>Otro rendimiento absoluto del ensayo de Escuelas Granjas que se est\u00e1 realizando es el siguiente: de hecho y funcionalmente, esas Escuelas constituyen verdaderas cl\u00ednicas o laboratorios, donde se est\u00e1n realizando interesantes observaciones y experiencias en la pedagog\u00eda de la Escuela Rural. Muchas de las teor\u00edas, nociones o intuiciones que se apliquen o experimenten, resultar\u00e1n, sin duda, ineficaces y desechadas; m\u00e1s, muchos otros triunfar\u00e1n en la experiencia y podr\u00e1n se generalizados y utilizados en todas la escuelas rurales del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Ahora bien; los mismos ensayos que no arrojen resultados positivos, tambi\u00e9n importar\u00e1n experiencias \u00fatiles: precisamente porque, para lo sucesivo, ya no se invertir\u00e1 dinero ni esfuerzos, ni esperanzas en lo que se haya debido desechar.<\/p>\n<p>Un serio compromiso<\/p>\n<p>Como habr\u00e1 podido apreciarse, las posibilidades de resultar eficaces se han calculado con sobriedad y realismo. M\u00e1s, a\u00fan as\u00ed, &#8211; o acaso precisamente por eso- no se ignora que el funcionamiento, a t\u00edtulo de ensayo de esas cuarenta Escuelas Granjas importa un serio compromiso, contra\u00eddo por el Consejo de Ense\u00f1anza y todos los maestros que intervienen en la peripecia, con la Escuela Uruguaya y especialmente con la Escuela Rural.<\/p>\n<p>En efecto, si ese ensayo de Escuela Granja, resultara fallido, no s\u00f3lo la Escuela Uruguaya habr\u00eda perdido una oportunidad de enriquecerse y ampliarse, sino que la Escuela Rural, que tan ahincadamente busca v\u00eda para asegurar su eficacia, ver\u00eda desaparecer una seria y fundada esperanza de alcanzar su propia sustantividad.<\/p>\n<p>Un buen s\u00edntoma<\/p>\n<p>Como s\u00edntoma que permite ser optimista con respecto al destino de la experiencia, adem\u00e1s del crecido n\u00famero de exalumnos que concurren a ellas, cabe se\u00f1alar la buena voluntad con que los vecindarios han recibido la transformaci\u00f3n de la Escuela Rural, com\u00fan, en Escuela Granja. As\u00ed, por ejemplo, muchas de las Escuela habilitadas, que no reun\u00edan desde el primer momento todas las condiciones necesarias para desarrollar el plan, han recibido serias mejoras, en muchos casos, por la colaboraci\u00f3n de los vecinos.<\/p>\n<p>C\u00f3mo funcionan las Escuelas-Granja<\/p>\n<p>Cada Escuela Granja cuenta con el siguiente personal:<br \/>\nDirectora o Director (y los ayudantes que le correspondan) para la ense\u00f1anza primaria; adem\u00e1s, en ellas, los trabajos agrarios, son dirigidos por un pr\u00e1ctico agrario, asistido por un pe\u00f3n.<\/p>\n<p>La orientaci\u00f3n t\u00e9cnico-econ\u00f3mica ha sido trazada por ingenieros agr\u00f3nomos, delegados del Ministerio de Ganader\u00eda y Agricultura que han visitado todas las Escuelas Granjas. A su vez la Directora de la Escuela, Jefe de todo el establecimiento, tiene a su cargo un curso pr\u00e1ctico, que funciona tres veces por semana, de capacitaci\u00f3n de la mujer para el trabajo y la vida rural.<\/p>\n<p>Ese curso se da a las ni\u00f1as que ya han hecho el ciclo escolar, fuera de las horas en que funcionan las clases primarias; y entre otras, ese curso postescolar a las ni\u00f1as, tiene la ventaja inmediata de retenerlas por mayor tiempo vinculadas a la Escuela, que, en muchas poblaciones rurales, es el \u00fanico centro de cultura y de inquietud humana.<\/p>\n<p>1945<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Ley 10.513 de agosto 22 de 1944 fueron destinados noventa mil pesos para iniciar trabajos pr\u00e1cticos de ense\u00f1anza agraria en las escuelas rurales que designe el Consejo Nacional de Ense\u00f1anza Primara y Normal. 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