{"id":1903,"date":"2013-09-04T16:13:24","date_gmt":"2013-09-04T19:13:24","guid":{"rendered":"http:\/\/www.educacionrural.org\/?page_id=1903"},"modified":"2014-02-26T13:46:43","modified_gmt":"2014-02-26T15:46:43","slug":"julio-castro-y-el-dolor-de-su-odisea","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.educacionrural.org\/?page_id=1903","title":{"rendered":"Julio Castro y el dolor de su odisea"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><em><b>Damos a conocer el pr\u00f3logo escrito por Miguel Soler para\u00a0 una nueva edici\u00f3n de la obra de Julio Castro \u00abC\u00f3mo viven los de abajo en los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina\u00bb\u00a0. Es una publicaci\u00f3n del a\u00f1o\u00a0 2008\u00a0\u00a0 y fue impresa\u00a0en los talleres de la Escuela de Industrias Gr\u00e1fica de la UTU.<\/b><\/em><strong> <\/strong><\/p>\n<p><strong>El conferenciante<\/strong><\/p>\n<p>Para muchos de los lectores de la presente obra su autor, Julio Castro P\u00e9rez (a quien en adelante llamar\u00e9 Julio), es una personalidad desconocida. Naci\u00f3 hace exactamente un siglo, falleci\u00f3 hace m\u00e1s de treinta a\u00f1os y las conferencias que se reeditan ahora fueron pronunciadas hace sesenta a\u00f1os. Podr\u00eda parecer que la lectura que sigue nos lleva de la mano al pasado. El lector ver\u00e1 muy pronto que no es as\u00ed, que Julio conoc\u00eda \u2013 y muy bien &#8211; el pasado, se mov\u00eda en diversos frentes, todos importantes, de su presente y que su mensaje conten\u00eda siempre propuestas que apuntaban al futuro. Por haber sido su colega y su amigo durante casi cuarenta a\u00f1os se me ha conferido el honor de presentarlo y de prologar esta obra. Lo hago convencido del inmenso bien que a los j\u00f3venes uruguayos de hoy, y en particular a los j\u00f3venes docentes, les har\u00e1 el interesarse por esta gran figura nacional y por su inmenso legado humano, \u00e9tico, profesional y pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Julio naci\u00f3 en La Cruz, Depto. de Florida, Uruguay, el 13 de noviembre de 1908 y falleci\u00f3 en Montevideo el 3 de agosto de 1977. Maestro desde 1927, se desempe\u00f1\u00f3, concursos mediante, en todos los niveles de la carrera magisterial hasta culminarla como Inspector Departamental de Ense\u00f1anza Primaria de Montevideo, jubil\u00e1ndose en 1954. Produjo, sobre todo entre 1940 y 1949, una serie de obras relativas a la educaci\u00f3n nacional, algunas de ellas premiadas en los Concursos Anuales de Pedagog\u00eda de la \u00e9poca[1]. Se le reconoce principalmente por su versaci\u00f3n en los problemas de la educaci\u00f3n rural, que trat\u00f3 en profundidad en algunas de sus obras. Particip\u00f3 como asesor en la primera Misi\u00f3n Sociopedag\u00f3gica realizada en 1945 en Caraguat\u00e1, Tacuaremb\u00f3 y en la quinta, que tuvo lugar en 1947 en Pueblo Fern\u00e1ndez, Salto[2]. Result\u00f3 fundamental su aporte a la organizaci\u00f3n y desarrollo del Congreso Nacional de Maestros Rurales (Piri\u00e1polis, 1949), y a la redacci\u00f3n del Programa para las Escuelas Primarias Rurales (1949). Fue dirigente de gremios magisteriales de Uruguay y de Am\u00e9rica Latina, colaborador de revistas oficiales y sindicales de su tiempo, profesor en cursos de formaci\u00f3n docente, miembro (con Yolanda Vallarino y Enrique Br\u00e1yer, otros dos grandes de la educaci\u00f3n uruguaya) de la Comisi\u00f3n Asesora del Instituto Cooperativo de Educaci\u00f3n Rural (ICER).<\/p>\n<p>La UNESCO le encomend\u00f3 importantes tareas. Entre 1952 y 1954 ocup\u00f3 el cargo de Subdirector del Centro Regional de Educaci\u00f3n Fundamental para Am\u00e9rica Latina (CREFAL) que aquella organizaci\u00f3n y el Gobierno de M\u00e9xico pusieron en marcha en P\u00e1tzcuaro, Michoac\u00e1n, para la formaci\u00f3n de educadores de comunidad de todo el Continente. En 1961 redact\u00f3 para la UNESCO un informe sobre la situaci\u00f3n de la alfabetizaci\u00f3n en Uruguay, en 1962 otro sobre el estado del analfabetismo en toda Am\u00e9rica Latina y en 1966 el informe \u201c<em>La alfabetizaci\u00f3n en el desarrollo econ\u00f3mico del Per\u00fa\u201d, <\/em>documento del cual por la calidad de sus juicios he hecho extensas transcripciones en algunos de mis trabajos. Entre fines de 1966 y 1970 la UNESCO y el Gobierno de Ecuador le confiaron el cargo de Asesor T\u00e9cnico Principal del Proyecto Piloto de Alfabetizaci\u00f3n Funcional de Adultos, que cumpli\u00f3 actividades experimentales en los cantones de Cuenca y Milagro y en la Hacienda Pesillo de aquel pa\u00eds. La UNESCO volvi\u00f3 a invitarlo en dos oportunidades m\u00e1s: en el Seminario Interdisciplinario de Educaci\u00f3n Permanente que se realiz\u00f3 en La Habana en diciembre de 1970 y en el encuentro regional de especialistas que organiz\u00f3 la Comisi\u00f3n Internacional para el Desarrollo de la Educaci\u00f3n que, presidida por Edgar Faure, ven\u00eda preparando para la UNESCO el informe <em>Aprender a Ser. <\/em>No debo silenciar el hecho de que en muchas de estas oportunidades compart\u00ed tareas con Julio. Nuestra prolongada amistad se basaba en relaciones de car\u00e1cter familiar, en afinidades ideol\u00f3gicas y en el hecho de que por largos per\u00edodos y en diferentes circunstancias tuve el privilegio de ser su alumno y, m\u00e1s tarde, su compa\u00f1ero de trabajo.<\/p>\n<p>Fue tambi\u00e9n un destacado periodista, que escribi\u00f3\u00a0 sucesivamente, siempre colaborando con otro gran uruguayo, Carlos Quijano, en <em>El Nacional, Acci\u00f3n <\/em>y,<em> <\/em>durante 35 a\u00f1os, en el semanario <em>Marcha<\/em>, de vasta difusi\u00f3n e influencia en toda Am\u00e9rica Latina. Sus lectores de aquella \u00e9poca solemos destacar con qu\u00e9 frecuencia <em>Marcha <\/em>insertaba art\u00edculos de su autor\u00eda sobre los temas educacionales del momento, algunos de ellos verdaderos informes de investigaci\u00f3n pedag\u00f3gica. Fue, a mi juicio, el mejor periodista de la educaci\u00f3n con que ha contado el pa\u00eds[3].<\/p>\n<p>Particip\u00f3 tambi\u00e9n en la vida pol\u00edtica nacional, con opciones generalmente independientes. En dos oportunidades present\u00f3, sin \u00e9xito, su candidatura al Parlamento Nacional. En 1971 fue uno de los firmantes del Acta Fundacional del Frente Amplio. Por su militancia pol\u00edtico social, se vi\u00f3 privado de la libertad en cuatro oportunidades, la \u00faltima ya en plena etapa dictatorial. \u201c<em>Fue detenido \u2013 <\/em>dice el Informe de la Comisi\u00f3n para la Paz &#8211; <em>el d\u00eda 1\u00ba de agosto de 1977. Se le traslad\u00f3 a un centro clandestino de detenci\u00f3n sito en la Avenida Mill\u00e1n N\u00ba 4269, donde fue sometido a torturas a consecuencia de las cuales falleciera en ese lugar el 3 de agosto de 1977 sin recibir atenci\u00f3n m\u00e9dica. Sus restos \u2013 seg\u00fan la informaci\u00f3n recibida \u2013 habr\u00edan sido primero enterrados en el Batall\u00f3n 14 de Toledo y despu\u00e9s exhumados a fines del a\u00f1o 1984, incinerados y tirados al R\u00edo de la Plata\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Sus actividades le dieron un conocimiento profundo de la realidad uruguaya, que conoci\u00f3 bien por su condici\u00f3n de alumno de escuela rural, docente e inspector, especialista en educaci\u00f3n rural y tambi\u00e9n, durante muchos a\u00f1os, productor rural en Tacuaremb\u00f3. De provechosa vocaci\u00f3n viajera, su labor sindical, period\u00edstica y educacional le permiti\u00f3 tener un vasto conocimiento de los pueblos latinoamericanos, realizando entre 1938 y 1971 los viajes que detallo a continuaci\u00f3n:<\/p>\n<p>&#8211; 1938: Noreste argentino.<\/p>\n<p>&#8211; 1943: Chile.<\/p>\n<p>&#8211; 1946: Colombia, Venezuela, Costa Rica, Cuba y Rep. Dominicana.<\/p>\n<p>&#8211; 1948: M\u00e9xico, Bolivia, Per\u00fa, Ecuador, Colombia, Panam\u00e1, Costa Rica, Honduras y Guatemala.<\/p>\n<p>&#8211; 1952-54: M\u00e9xico, en forma continuada, desempe\u00f1ando el cargo de Subdirector del CREFAL.<\/p>\n<p>&#8211; 1961: Venezuela y Cuba.<\/p>\n<p>&#8211; 1964: M\u00e9xico.<\/p>\n<p>&#8211; 1965: M\u00e9xico.<\/p>\n<p>&#8211; 1966: Chile y Per\u00fa.<\/p>\n<p>&#8211; 1966-70: Ecuador, en forma continuada como Asesor T\u00e9cnico Principal de un proyecto de alfabetizaci\u00f3n convenido entre el Gobierno y la UNESCO.<\/p>\n<p>&#8211; 1970: Cuba.<\/p>\n<p>&#8211; 1971: Chile.<\/p>\n<p>Tuvo raz\u00f3n Hugo Alfaro, compa\u00f1ero de aventuras period\u00edsticas y buen amigo de Julio, al decir que \u00e9ste \u201cconoc\u00eda esa Am\u00e9rica Latina como el jard\u00edn del fondo de su casa\u201d.<\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">Las conferencias<\/span><\/strong><\/p>\n<p>Las dos conferencias que aqu\u00ed se transcriben tuvieron lugar, por invitaci\u00f3n de la que por entonces se llamaba Asociaci\u00f3n de Bancarios del Uruguay, los d\u00edas 20 y 27 de octubre de 1948 en el Sal\u00f3n de Actos de dicha entidad. En la primera de ellas el orador fue presentado por el Sr. Arno Fabbri y en la segunda por el Sr. Nicol\u00e1s V. Decia. He de decir que no asist\u00ed a ninguna de las dos por encontrarme en aquellos a\u00f1os en el Departamento de Soriano dirigiendo una escuela rural, lo que me impide comentar c\u00f3mo transcurrieron esos actos que, por la versi\u00f3n de que dispone ahora el lector, fueron acogidos con inter\u00e9s y aprobaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En 1949 la Asociaci\u00f3n de Bancarios procedi\u00f3 a editar el texto de ambas conferencias con el t\u00edtulo de <em>\u201cC\u00f3mo viven \u2018los de abajo\u2019 en los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina\u201d<\/em> y el subt\u00edtulo <em>\u201cAspectos de la pol\u00edtica Latino-Americana\u201d. <\/em>La primera conferencia, que lleva por t\u00edtulo \u201c<em>La Situaci\u00f3n Econ\u00f3mico\u2013Social\u201d<\/em>, consiste en una descripci\u00f3n objetiva de los hechos, con el apoyo de sus propias impresiones, de car\u00e1cter fundamentalmente sociol\u00f3gico, antropol\u00f3gico y cultural. La segunda, titulada \u201c<em>La Situaci\u00f3n Pol\u00edtica\u201d<\/em> incursiona en la historia pol\u00edtica de los diferentes pa\u00edses. En ambas son escasas las referencias al sector educaci\u00f3n, pero el orador se detuvo a comentar la situaci\u00f3n educativa en Guatemala y las m\u00faltiples realizaciones de la Revoluci\u00f3n Mexicana, con referencias concretas a la nueva escuela rural de ese pa\u00eds.<\/p>\n<p>Creo necesario comentar la expresi\u00f3n \u201c<em>Los de abajo<\/em>\u201d que Julio incluye en el t\u00edtulo de su obra. Fue el t\u00edtulo que el escritor mexicano Mariano Azuela (1873-1952) dio a una de sus 17 obras, \u00e9sta publicada en 1916 en plena Revoluci\u00f3n Mexicana. Adem\u00e1s de escritor, Azuela era m\u00e9dico y como tal se incorpor\u00f3 a las filas de Pancho Villa, lo que le permiti\u00f3 ver de cerca y reflejar en sus novelas la vida y las luchas de su pueblo.<\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">A mediados de siglo<\/span><\/strong><\/p>\n<p>Pronunciadas en 1948, las conferencias de Julio se situaron en un proceso de importantes giros en la vida uruguaya de mediados del Siglo xx. Culmina el modelo batllista de democracia y de desarrollo econ\u00f3mico. Bajo la presidencia de D. Luis Batlle Berres, la tendencia predominante ser\u00e1 al abandono del modelo agroexportador\u00a0 aplicado hasta entonces, a la tecnificaci\u00f3n del agro, a la sustituci\u00f3n de las importaciones, lo que exig\u00eda la progresiva industrializaci\u00f3n del pa\u00eds. Las cifras del stock ganadero (7 millones de bovinos y\u00a0 20 millones de ovinos) eran por entonces inferiores a las reveladas en nuestro primer censo, el de 1908 (8,2 millones de vacunos y 26,3 millones de ovinos). Eran graves ciertas manifestaciones de la estructura productiva: en un pa\u00eds de fuerte vocaci\u00f3n agropecuaria, la poblaci\u00f3n rural correspond\u00eda al 20 % del total (hoy s\u00f3lo es el 7,2 %). Las exportaciones tuvieron en 1948 el valor de 178 millones de d\u00f3lares (un d\u00f3lar correspond\u00eda en diciembre de ese a\u00f1o a 2,28 pesos) y en las importaciones se gastaron 208 millones, con un d\u00e9ficit comercial de 30 millones de d\u00f3lares. Como elemento de comparaci\u00f3n, se\u00f1alo que las exportaciones solamente de carne significar\u00e1n en 2008\u00a0 1.400 millones de d\u00f3lares. La carne hoy exportada se nos paga a 4.000 d\u00f3lares la tonelada.<\/p>\n<p>Como he dicho, a partir de mediados de siglo ciertos aspectos estructurales continuaron manifest\u00e1ndose como negativamente persistentes. Tal era el caso de la distribuci\u00f3n de la tierra, que Julio conoc\u00eda bien[4]. Las explotaciones mayores de 10.000 hect\u00e1reas (que hab\u00edan sido 112 en 1908) eran 71 en 1951 (la fecha del Censo Agropecuario m\u00e1s cercana a las conferencias de Julio) pero de all\u00ed en adelante tampoco\u00a0 tuvieron la necesaria disminuci\u00f3n puesto que seg\u00fan el Censo de 2000 eran todav\u00eda 56, con una tendencia sostenida a la recomposici\u00f3n del gran latifundio.<\/p>\n<p>\u00c9ste coexiste con el minifundio: seg\u00fan el Censo de 1951 el 62 % de los predios dispon\u00edan de menos de 49 hect\u00e1reas, abarcando en total el 5 % del suelo productivo. El problema del rancher\u00edo, presente en la campa\u00f1a uruguaya a lo largo de todo el Siglo xx, fue motivo de preocupaci\u00f3n, estudio y denuncia por parte de Julio. Chiarino y Saralegui hab\u00edan dicho en 1944: \u201c<em>De m\u00e1s de 600 poblados rurales computados en el pa\u00eds, solo 21 tienen agua potable, solo 19 tienen luz el\u00e9ctrica y solo 53 cuentan con servicio m\u00e9dico permanente o semanal <\/em>\u201d[5]. A falta de censos (que no se realizaron entre 1908 y 1963), se estimaba que la poblaci\u00f3n de los rancher\u00edos oscilaba entre 80.000 y 120.000 habitantes. Por entonces, aproximadamente la mitad de los rancher\u00edos carec\u00edan de escuela. El lanzamiento en 1945 de las Misiones Sociopedag\u00f3gicas, con Julio al frente, constituy\u00f3 un llamado de atenci\u00f3n a la sociedad uruguaya, que viv\u00eda del campo, pero no lo conoc\u00eda.<\/p>\n<p>Hubo sin embargo una reacci\u00f3n que cre\u00f3 enormes expectativas. En 1945 tuvo lugar en Paysand\u00fa, con importante participaci\u00f3n de las organizaciones sindicales de docentes, el Congreso Nacional de Colonizaci\u00f3n, cuyas recomendaciones dieron lugar en 1948 (el a\u00f1o de las conferencias de Julio) a la Ley N\u00ba 11.029, por la que fue creado el Instituto Nacional de Colonizaci\u00f3n, llamado a modificar a fondo las estructuras agrarias nacionales, lo que est\u00e1 muy lejos de haberse logrado.<\/p>\n<p>De modo que el contexto uruguayo en que tuvieron lugar las dos conferencias de Julio daba lugar a considerar c\u00f3mo viv\u00edan <em>los de abajo <\/em>en nuestro pa\u00eds, tema que el orador no trat\u00f3 en profundidad en ellas pues su tema era de alcance continental. Tal vez a este respecto, convenga recordar que 1948 fue el a\u00f1o en que se cre\u00f3 la Comisi\u00f3n Econ\u00f3mica para Am\u00e9rica Latina (CEPAL) que las Naciones Unidas confiaron a la direcci\u00f3n del economista argentino Ra\u00fal Prebish. Fue el a\u00f1o, tambi\u00e9n, del golpe de Estado de P\u00e9rez Jim\u00e9nez en Venezuela, del asesinato en Colombia de Jorge Gait\u00e1n y, como reacci\u00f3n popular al mismo, del <em>Bogotazo, <\/em>que Julio comenta en la primera de sus conferencias.<em> <\/em>Y en el \u00e1mbito mundial, fue en 1948 que fue adoptada por Naciones Unidas la Declaraci\u00f3n Universal de Derechos Humanos, que fue proclamado el Estado de Israel, que se iniciaron el bloqueo de Berl\u00edn y el consiguiente puente a\u00e9reo, acontecimientos que ya formaban parte de la recientemente iniciada Guerra Fr\u00eda, en fin, fue en 1948 que tuvo lugar el asesinato de Mahatma Gandhi[6].<\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">Lo que registr\u00f3 Julio<\/span><\/strong><\/p>\n<p>Comienza diciendo modestamente en la primera de sus conferencias: \u201c<em>Yo no puedo, ni debo, ni s\u00e9 tampoco hacer un an\u00e1lisis exhaustivo del problema de c\u00f3mo viven \u2018los de abajo\u2019 en los pa\u00edses latinoamericanos (\u2026) porque he pasado muy r\u00e1pidamente por muchos pa\u00edses y aunque en alguno he podido detenerme m\u00e1s, tratando de entrar a fondo en algunos de sus problemas, siempre la exposici\u00f3n de datos que pueda hacer aqu\u00ed, en poco excede la apreciaci\u00f3n panor\u00e1mica y fugaz del viajero. S\u00f3lo dir\u00e9 lo que he visto, sin tiempo y documentaci\u00f3n a mano para hacer m\u00e1s. Pero las personas que me hacen el honor y que tendr\u00e1n la paciencia de escucharme, seguramente al final convendr\u00e1n conmigo en que las cosas dichas aqu\u00ed alcanzan y sobran para formarse una idea de cu\u00e1l es la situaci\u00f3n social que existe en los pa\u00edses latinoamericanos. A los efectos de una f\u00e1cil ordenaci\u00f3n, voy a seguir el itinerario que segu\u00ed en el viaje\u201d. <\/em>Y nos va describiendo sus vivencias en Bolivia, Per\u00fa, Ecuador, Colombia, Panam\u00e1, Costa Rica, Honduras, Guatemala y M\u00e9xico, de sur a norte, intern\u00e1ndose cuantas veces pudo en la profundidad de esos pa\u00edses, haciendo su recorrido pocas veces en avi\u00f3n, usando ferrocarriles, autobuses, barcos y camiones. Un ejemplo de este contacto vivo con la realidad: <em>\u201cDe Tumbes, \u00faltima ciudad peruana, pas\u00e9 en lancha a Puerto Bol\u00edvar, ya en plena selva tropical ecuatoriana. De all\u00ed en una noche de navegaci\u00f3n atravesamos el Guayas para amanecer en Guayaquil. En Guayaquil tom\u00e9 el ferrocarril que sube a Quito y despu\u00e9s de pasar algunos d\u00edas en aquella ciudad segu\u00ed a Tulc\u00e1n, frontera colombiana, en un \u00f3mnibus infernal\u201d.<\/em><\/p>\n<p>A lo largo de su relato se nos presenta como un testigo incomodado por lo que tiene que decir e inc\u00f3modo para quienes lo escucharon aquel 20 de octubre y para quienes pueden leerlo ahora. Ese d\u00eda proporcion\u00f3, sin saberlo, un material de inmenso valor testimonial a quienes 51 d\u00edas m\u00e1s tarde aprobar\u00edan en Par\u00eds la Declaraci\u00f3n Universal de los Derechos Humanos.<\/p>\n<p>No anticipar\u00e9 al lector la cr\u00f3nica detallada que Julio hace de la condici\u00f3n en que se encontraban los de abajo en los pa\u00edses recorridos. Am\u00e9rica Latina es hoy, en pleno Siglo xxi, la regi\u00f3n con mayores desigualdades del mundo. Pero a mediados del siglo pasado esas desigualdades estaban revestidas de una inmensa crueldad. Julio denuncia la explotaci\u00f3n y el trato discriminatorio e irredento que padecen indios, negros y mestizos; la violencia militar que se hace contra algunos de ellos; las modalidades de semiesclavitud que constituyen el pongueaje en Bolivia y el huasipungo en Ecuador; la proletarizaci\u00f3n de los ni\u00f1os (v\u00e9ase la descripci\u00f3n de los ni\u00f1os pastores de Guatemala); el uso de hombres y mujeres como bestias de carga (\u201c<em>un indio \u2013 <\/em>dice Julio al hablar de Colombia \u2013 <em>carga 70, 80 o m\u00e1s kilos que sostiene sobre sus espaldas con una cuerda que ata a una especie de vincha de cuero que lleva en la frente\u201d<\/em>); el car\u00e1cter primitivo de las tecnolog\u00edas productivas aplicadas, basadas en la abundancia de una mano de obra p\u00e9simamente retribuida; la pobreza del hogar campesino, del cual hace el \u00ednfimo inventario de utensilios que encuentra en un <em>jacal <\/em>hondure\u00f1o \u201c<em>m\u00e1s miserable \u2013 <\/em>dice \u2013 <em>que nuestros \u2018pueblos de ratas\u2019\u201d<\/em>).<\/p>\n<p>Y no obstante, no se solaza en su propio dolor ni en el dolor ajeno. Tambi\u00e9n evoca los vestigios del pasado glorioso de la etapa precolombina, \u201c<em>profanados y envilecidos por la conquista espa\u00f1ola (\u2026) que no respet\u00f3 ni gentes, ni templos, ni piedras\u201d<\/em>; pondera el ancestral sentido comunitario de las poblaciones ind\u00edgenas, deteni\u00e9ndose en la descripci\u00f3n de pr\u00e1cticas comunitarias propias de M\u00e9xico, pero no infrecuentes en otros pueblos de la Am\u00e9rica Ind\u00edgena; describe los m\u00e9ritos de la artesan\u00eda local: \u201c<em>Los ind\u00edgenas de Jipijapa y Montecristi, en la costa <\/em>[ecuatoriana] <em>tejen los famosos sombreros de toquilla; los de Otavalo, impecablemente limpios, hacen, a mano, casimires fin\u00edsimos; los de Riobamba, trabajan admirablemente el marfil vegetal, etc.\u201d.<\/em> Dice de la poblaci\u00f3n guatemalteca, \u201c<em>en general formada por campesinos, indigentes, industriosos y magn\u00edficos alfareros y tejedores<\/em>\u201d. Indigentes pero magn\u00edficos, dice con dolor y respeto el maestro viajero.<\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">Pol\u00edtica y pol\u00edticos<\/span><\/strong><\/p>\n<p>Dijo Julio al iniciar su segunda conferencia: \u201c<em>Esta<\/em> <em>vez voy a considerar algunos problemas pol\u00edticos que afectan a los pa\u00edses latinoamericanos que m\u00e1s o menos conozco. Lo har\u00e9 de modo muy esquem\u00e1tico, aunque considerando que estos son los aspectos que concitan mayor inter\u00e9s\u201d.<\/em> Su metodolog\u00eda no es la del acad\u00e9mico ni se exhibir\u00e1 como estad\u00edstico. Quien habla es un estudioso de muy buena memoria, un testigo, que de lo mucho que pudiera haber dicho selecciona lo que m\u00e1s tiene que ver con la vida de los de abajo, tema esencialmente humano y pol\u00edtico.<\/p>\n<p>Evoca la etapa colonial record\u00e1ndonos que, a diferencia de lo que ocurri\u00f3 en lo que hoy es el Uruguay, \u201c<em>en casi todos los pa\u00edses latino americanos el indio y el Imperio <\/em>[espa\u00f1ol]<em> tuvieron una influencia decisiva para la configuraci\u00f3n posterior de sus grupos sociales. En el nuestro, en cambio, fueron ambos factores secundarios. Por eso nos es tan dif\u00edcil comprender el cuadro de realidades que ofrece el Continente\u2026\u201d. <\/em>Al pasar a resumir el tr\u00e1nsito de la Colonia a la vida independiente de nuestros pa\u00edses, demuestra que los de abajo continuaron estando abajo tras los sucesivos triunfos revolucionarios. \u201c<em>Un numeros\u00edsimo sector de la poblaci\u00f3n de los pa\u00edses independientes, el mayoritario\u00a0 \u2013 <\/em>dice <em>&#8211; no intervino en la Revoluci\u00f3n y, si lo hizo, por lo menos no le alcanzaron los beneficios de ella. Porque la Revoluci\u00f3n no liber\u00f3 a los indios. Los dej\u00f3 en la misma situaci\u00f3n que antes. Aun ahora el indio no ha salido de la condici\u00f3n de servidumbre a que lo someti\u00f3 la Colonia\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Refiri\u00e9ndose al caso de M\u00e9xico, comenta la insurrecci\u00f3n de los sacerdotes independentistas Hidalgo y Morelos, ambos fusilados por las autoridades coloniales, y agrega: \u201c<em>La revoluci\u00f3n se hace por el pueblo; por la gente de abajo, que la sufre, la aguanta y la gana. Pero desde el momento en que la ha ganado, ya hay una casta dirigente, formada a veces en la misma revoluci\u00f3n, que le saca de las manos el triunfo y lo usufruct\u00faa para s\u00ed\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Julio nos explica que a la ca\u00edda del imperio espa\u00f1ol se sucedi\u00f3 la acci\u00f3n de diversos imperios, hasta que ocurri\u00f3 \u201c<em>la creciente expansi\u00f3n de los Estados Unidos que fue sustituyendo en lo que va del 1850 hasta el presente a todas las dem\u00e1s fuerzas imperiales. (\u2026) Por eso es que hablamos del \u2018imperialismo yanqui\u2019. (\u2026) Saliendo\u00a0 de aqu\u00ed hacia el norte se encuentra al yanqui en todas partes: se le encuentra en las f\u00e1bricas, en el pozo petrolero,\u00a0 en la bananera, en el cafetal\u2026\u201d. <\/em>Y refiri\u00e9ndose en concreto al caso de Panam\u00e1, dice: Los americanos \u201c<em>que est\u00e1n en la Zona y los que, desbordando de ella, se han radicado en territorio paname\u00f1o, son gentes no asimiladas a la vida nacional, que consideran al pa\u00eds como una factor\u00eda\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Vuelve a pasar en revista su viaje, de sur a norte, comentando los rasgos del pasado y del presente de aquellos pa\u00edses y, en pocas ocasiones, establece comparaciones con Uruguay. Va describiendo la din\u00e1mica de la regi\u00f3n, la concentraci\u00f3n olig\u00e1rquica y caudillesca del poder, los alzamientos populares, la casi permanente represi\u00f3n, el encarcelamiento, la tortura y los fusilamientos individuales y masivos como m\u00e9todos de control social, las traiciones a los movimientos populares, las \u201c<em>revoluciones<\/em> <em>estafadas<\/em>\u201d, que son numerosas. Describe personajes pintorescamente tr\u00e1gicos: Trujillo en Rep\u00fablica\u00a0 Dominicana, Somoza en Nicaragua, Ubico en Guatemala, Car\u00edas en Honduras, Hern\u00e1ndez Mart\u00ednez en El Salvador, y otros. Tambi\u00e9n las grandes figuras revolucionarias: Sandino, que durante seis a\u00f1os enfrent\u00f3 a doce mil <em>marines<\/em> que hab\u00edan invadido Nicaragua hasta que, ya liberado el suelo patrio, fue asesinado por Somoza, Gait\u00e1n en Colombia, asesinado por ser una alternativa al enfrentamiento de liberales con conservadores.\u00a0 A Costa Rica, \u201c<em>peque\u00f1o y curioso pa\u00eds, con muchas cosas parecidas a las del Uruguay\u201d, <\/em>la considera <em>un oasis.<\/em> El pa\u00eds que sale mejor parado de su descripci\u00f3n de Am\u00e9rica Central es Guatemala con Juan Jos\u00e9 Ar\u00e9valo al frente, un profesor formado en Argentina. Dice Julio: <em>\u201cRealmente, parece que con el Gobierno de Ar\u00e9valo hubiera salido el sol en<\/em> <em>Guatemala<\/em>\u201d. Yo pas\u00e9 por Guatemala en enero de 1954, seis a\u00f1os despu\u00e9s, bajo el gobierno de Jacobo Arbenz y ratifico los juicios positivos de Julio. En junio de ese mismo a\u00f1o, con el apoyo de la CIA y la United Fruit, Castillo Armas invadi\u00f3 Guatemala desde Honduras y derroc\u00f3 a Arbenz, democr\u00e1ticamente elegido, reinici\u00e1ndose un largo per\u00edodo de dictaduras, crueles para el pueblo, nefastas para la mayor\u00eda ind\u00edgena, aquella que Julio hab\u00eda descrito como indigente pero magn\u00edfica. Con toda raz\u00f3n dice Julio en otro apartado: \u201c<em>Ha sido tendencia general de las clases m\u00e1s reaccionarias del Continente el acogerse a la protecci\u00f3n extranjera, antes que entregar el poder al pueblo, cuando \u00e9ste est\u00e1 en condiciones de conquistarlo\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Dedica once p\u00e1ginas de su segunda conferencia a describir la historia de la Revoluci\u00f3n Mexicana, con sus causas, sus l\u00edderes, sus hechos fundamentales, sus grandes cr\u00edmenes y sus grandes realizaciones. Refiri\u00e9ndose a lo que conoci\u00f3 en su viaje de 1948, se mostr\u00f3 particularmente cr\u00edtico con los sindicatos de la \u00e9poca: \u201c<em>Los l\u00edderes sindicales, me pareci\u00f3, antes que luchar por los intereses de la clase que representan, lo hacen por detentar el poder en el sindicato, que es factor de prestigio y, m\u00e1s que nada, fuente de riqueza\u201d. <\/em>No obstante, cierra su comentario sobre M\u00e9xico, diciendo: <em>\u201cCon todos sus errores, sus fallas y sus contradicciones, la Revoluci\u00f3n Mexicana fue un hecho positivo para M\u00e9xico y para toda Am\u00e9rica Latina\u201d.<\/em><\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">Ideas y valores de s\u00edntesis<\/span><\/strong><\/p>\n<p>Quisiera destacar algunas <em>ideas fuerza<\/em> que atraviesan el relato de Julio. Repetidamente insiste en que no est\u00e1 presentando un art\u00edculo de tesis y menos una proclama pol\u00edtica propia de un partido determinado. Inc\u00f3modo testigo de la realidad, como he dicho, la describe desde una honrada perspectiva intelectual que lo asocia m\u00e1s bien a lo que a\u00f1os m\u00e1s tarde ser\u00e1, para \u00e9l y para tantos otros latinoamericanos, la invocaci\u00f3n de los Derechos Humanos y el reclamo de la Verdad y la Justicia. Dijo Arno Fabbri al presentarlo: \u201c<em>La pol\u00edtica de gritar verdades\u00a0 es el signo de Julio Castro<\/em> [\u2026]<em> con una valent\u00eda desconocida en nuestro periodismo\u201d.<\/em><\/p>\n<p>Su cr\u00f3nica est\u00e1 atravesada por el dolor, un dolor muy suyo. Yo conoc\u00ed a Julio muy bien en diversos tiempos, circunstancias y pa\u00edses. Su trato con <em>los de abajo<\/em> no supon\u00eda ninguna superioridad, ni siquiera involuntaria. El lector me permitir\u00e1 pensar que \u00e9l tambi\u00e9n se sent\u00eda a gusto consider\u00e1ndose uno de <em>los de abajo. <\/em>Nacido en el campo uruguayo y de oficio maestro, \u00bfen qu\u00e9 otro lugar pod\u00eda ubicarse \u00e9l mismo que junto a sus iguales? <em>Canario en alpargatas, Canario bueno, sencillo y hondo, Canario hermano, <\/em>le llam\u00e9 yo alg\u00fan d\u00eda[7]. Insisto, para este hombre bueno su viaje fue una odisea por los m\u00faltiples y variados puertos del dolor latinoamericano.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n nutri\u00f3 su relato de denuncias: la injerencia imperial, el gamonalismo olig\u00e1rquico interno, el latifundio omnipresente, la desigualdad extrema, las m\u00faltiples manifestaciones de la pobreza, las rebeliones y las consiguientes masacres, las sucesivas y prolongadas dictaduras, el analfabetismo, el retraso tecnol\u00f3gico, la contradicci\u00f3n entre los avances de algunas leyes sociales y su modesta o nula aplicaci\u00f3n, los escasos puntos de apoyo para la confianza en el futuro. Y en ese marco, habla el maestro sobreponi\u00e9ndose al dolor, para presentarnos realidades promisorias en el campo de la educaci\u00f3n, las de la Guatemala democr\u00e1tica, las del M\u00e9xico revolucionario. El lector apreciar\u00e1, sin duda, su descripci\u00f3n del esfuerzo mexicano por edificar un sistema educativo campesino pionero en Am\u00e9rica Latina, apoyado en la tradici\u00f3n comunitaria de los ind\u00edgenas y en el compromiso de maestros, maestras y misioneros con el momento hist\u00f3rico posrevolucionario de ese grande y contradictorio pa\u00eds, al que Julio conoci\u00f3 en detalle, sirvi\u00f3 y am\u00f3. Si fuera leg\u00edtimo pensar que a todos nos puede hacer mucho bien sentirnos ciudadanos tambi\u00e9n de una segunda patria, seguramente Julio adoptar\u00eda como tal a M\u00e9xico.<\/p>\n<p>El balance final que hace Julio es severo, dram\u00e1tico: \u201c<em>Estos pa\u00edses latinoamericanos, pa\u00edses productores de materias primas, pa\u00edses sometidos a la influencia de otros, econ\u00f3micamente m\u00e1s desarrollados y m\u00e1s fuertes y pr\u00e1cticamente m\u00e1s poderosos, est\u00e1n siempre condicionados por los intereses y las exigencias de los que hacen gravitar su poder sobre nosotros. Y esas potencias (\u2026) no tienen ning\u00fan inter\u00e9s en nuestra evoluci\u00f3n ni en nuestra salida de la condici\u00f3n de pa\u00edses semicoloniales, como somos\u201d. <\/em><\/p>\n<p>Concluye Julio: \u201c<em>Quedan, para las gentes que m\u00e1s o menos queremos pensar con nuestras propias cabezas, dos soluciones posibles: o vivir bajo el mundo inconmensurable y absurdo de las palabras, o vivir luchando para superarlo, el triste drama de las realidades<\/em>\u201d.<em> <\/em><\/p>\n<p><strong><span style=\"text-decoration: underline;\">En las d\u00e9cadas siguientes<\/span><\/strong><\/p>\n<p>Julio continu\u00f3 ense\u00f1ando, combatiendo y viviendo durante tres d\u00e9cadas m\u00e1s, hasta 1977. Fue testigo y a veces activo participante en procesos positivos y negativos. Denunci\u00f3 el macartismo de 1950; conoci\u00f3 la Revoluci\u00f3n Boliviana de 1952, con sus tres grandes reformas: la agraria, la de la miner\u00eda y la educacional; la ca\u00edda de la democracia en Guatemala, en 1954; el triunfo de la Revoluci\u00f3n Cubana en 1959, con la invasi\u00f3n de Bah\u00eda de Cochinos y la Campa\u00f1a de Alfabetizaci\u00f3n, ambas de 1961; el asesinato en 1964 de estudiantes paname\u00f1os que quisieron izar su bandera nacional en la Zona del Canal; la intervenci\u00f3n norteamericana en Rep\u00fablica Dominicana, de 1965; la elecci\u00f3n de Allende en 1970 y su tr\u00e1gica ca\u00edda en 1973; la aparici\u00f3n en 1971 de la notable obra de Eduardo Galeano, <em>Las venas abiertas de Am\u00e9rica Latina, <\/em>de la que cada a\u00f1o se tuvieron que hacer varias reediciones, en fin, comenzaron a menudear los atropellos del gobierno predictatorial al pueblo uruguayo. De estos hechos, en su mayor parte crueles con <em>los de abajo, <\/em>se ocup\u00f3 con el rigor de siempre \u2013 lo que le cost\u00f3 la c\u00e1rcel &#8211; en las columnas de su <em>Marcha, <\/em>definitivamente clausurada<em> <\/em>por los enemigos de la libertad en 1974. No quiso irse del pa\u00eds; vivi\u00f3 amargamente el golpe de Estado c\u00edvico militar de 1976, que har\u00eda de \u00e9l una de sus m\u00e1s importantes v\u00edctimas, hoy todav\u00eda desaparecida.<\/p>\n<p>No pudo ver ni comentar importantes vuelcos hist\u00f3ricos que sucedieron en las tres d\u00e9cadas siguientes, hasta hoy: en 1979 el acceso al poder del Sandinismo en Nicaragua, con su consiguiente obra de transformaci\u00f3n social y su enfrentamiento a la <em>contra<\/em>, ilegalmente sostenida por el Presidente Reagan; la guerra de las Malvinas en 1982; el desembarco de tropas norteamericanas en Granada en 1983; los bombardeos y la ocupaci\u00f3n de Panam\u00e1 en 1989; el fin de las dictaduras del Cono Sur y de su criminal Plan C\u00f3ndor y, m\u00e1s recientemente, la terrible sangr\u00eda emigratoria hacia el Norte y, al fin luces al final del t\u00fanel, el progresivo desplazamiento de una parte importante de la comunidad latinoamericana hacia la izquierda, hacia medidas m\u00e1s efectivas de justicia social y hacia formas m\u00e1s eficientes de integraci\u00f3n y soberan\u00eda.<\/p>\n<p>Todav\u00eda queda mucho por hacer. A sesenta a\u00f1os de aquellas conferencias, Am\u00e9rica Latina cuenta con m\u00e1s de doscientos millones de pobres y con m\u00e1s de setenta millones de indigentes. Es cierto que han decrecido los abusos dictatoriales y que en algunos pa\u00edses, especialmente en el Cono Sur, se han comenzado a exponer p\u00fablicamente algunos de los muchos cr\u00edmenes de Estado de los a\u00f1os setenta y ochenta. Es cierto tambi\u00e9n que todos reconocemos la necesidad de la plena vigencia de los Derechos Humanos, que a veces son ense\u00f1ados en las escuelas e institutos y que los educadores invocamos como conocimientos y pr\u00e1cticas esenciales en la formaci\u00f3n de nuestros alumnos. Pero se est\u00e1 lejos de su vigencia y a veces no constituyen m\u00e1s que un tema de discurso. Incluso en el \u00e1rea educativa. As\u00ed, tras intensos esfuerzos, el 97 % de los ni\u00f1os acceden a la ense\u00f1anza primaria, pero no todos ellos perduran en las aulas: 88 millones de los actuales adultos no han completado la ense\u00f1anza primaria[8]. Otros 37 millones son analfabetos absolutos. \u201c<em>El deterioro de la educaci\u00f3n en el continente latinoamericano \u2013 <\/em>dice una investigadora<em> \u2013 se refleja en baja de la calidad, disminuci\u00f3n del gasto p\u00fablico y de los presupuestos de educaci\u00f3n en muchos pa\u00edses, en la precarizaci\u00f3n de las condiciones de trabajo de los profesionales de la educaci\u00f3n, el estancamiento o poco avance del acceso a la educaci\u00f3n y en desfasajes importantes respecto a la pertinencia y capacidad de los sistemas educativos de garantizar egresados competentes para la din\u00e1mica compleja del mundo actual <\/em>\u201d[9].<em> <\/em><\/p>\n<p>Muchos, demasiados, son todav\u00eda <em>los de abajo<\/em> en Am\u00e9rica Latina. Est\u00e1n <em>abajo<\/em> de otro modo que cuando Julio los describi\u00f3 hace sesenta a\u00f1os. Pero ha aumentado, m\u00e1s que en ninguna otra regi\u00f3n del mundo, la distancia que los separa de los que est\u00e1n <em>arriba.<\/em> La CEPAL nos dice que en los \u00faltimos tres a\u00f1os las personas m\u00e1s ricas de nuestro continente han incrementado su fortuna en 20,4 %.<\/p>\n<p>Suele decirse de tal o cual autor \u2013 y ese ser\u00eda el caso de Julio, sin duda \u2013 que mantiene toda su actualidad. Es la primera reacci\u00f3n que tenemos al adentrarnos en su viaje de 1948. No es m\u00e9rito de Julio, sino dem\u00e9rito de quienes le hemos sobrevivido. Yo no dir\u00eda que las observaciones de Julio guardan actualidad sino que nuestra actualidad, sesenta a\u00f1os m\u00e1s tarde, reproduce y agrava algunas \u2013 no todas, debe reconocerse \u2013 de las crueles realidades de entonces. Todav\u00eda hoy es posible y necesario dictar algunas conferencias sobre c\u00f3mo viven los de abajo \u2013as\u00ed, en tiempo presente \u2013 en los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina.<\/p>\n<p>Leamos ahora las dos conferencias de Julio, el maestro m\u00e1rtir, y no desesperemos. No era un pesimista. Tambi\u00e9n escribi\u00f3: \u201c<em>El andar del tiempo hacia la liberaci\u00f3n de los pueblos es constante y es, adem\u00e1s, irreversible<\/em>\u201d[10].<\/p>\n<p>Miguel Soler Roca<\/p>\n<p>Barcelona, setiembre de 2008.<\/p>\n<p>[1] Sus obras pedag\u00f3gicas principales fueron: en 1940, <em>El analfabetismo<\/em>; en 1941, <em>Los programas escolares vigentes. Modificaciones que podr\u00edan introducirse en ellos<\/em>; en 1942, <em>El banco fijo y la mesa colectiva. Vieja y nueva educaci\u00f3n<\/em>; en 1944, <em>La Escuela Rural en el Uruguay<\/em>; en 1949, <em>Coordinaci\u00f3n entre Primaria y Secundaria.<\/em><\/p>\n<p>[2] Sobre este tema v\u00e9ase Bralich, Jorge, <em>Las misiones socio-pedag\u00f3gicas en el Uruguay, <\/em>mime\u00f3g. Montevideo, 1963.<\/p>\n<p>[3] Recomiendo dos fuentes donde el lector confirmar\u00e1 la elevada calidad (y humanidad) del periodismo educacional de Julio: Rodr\u00edguez Varela, Ubaldo, \u201cJulio Castro, periodista de la educaci\u00f3n\u201d, en AA.VV., <em>Julio Castro, educador de pueblos<\/em>, Montevideo, Ediciones de la Banda Oriental, 1987. Tambi\u00e9n <em>Cuadernos de Marcha, tercera \u00e9poca, N\u00ba 7,<\/em> Montevideo, diciembre de 1985, n\u00famero de homenaje a Julio en el que se transcriben numerosos art\u00edculos period\u00edsticos suyos.<\/p>\n<p>[4] V\u00e9ase Castro, Julio, \u201cTenencia de la tierra y reforma agraria\u201d, en Delgado, Oscar (coord.), <em>Reformas Agrarias en la Am\u00e9rica Latina<\/em>, Fondo de Cultura Econ\u00f3mica, M\u00e9xico, 1965.<\/p>\n<p>[5] Chiarino, Juan Vicente y Saralegui, Miguel, <em>Detr\u00e1s de la ciudad, <\/em>Impresora Uruguaya, S.A., Montevideo, 1944.<\/p>\n<p>[6] Para esta enumeraci\u00f3n de algunos hechos hist\u00f3ricos coet\u00e1neos de las dos conferencias me han resultado \u00fatiles, entre otras, dos obras: Faraone, Roque<em> et al.,<\/em> <em>Cronolog\u00eda comparada de la historia de Uruguay, 1830-1985, <\/em>Universidad de la Rep\u00fablica, Montevideo, 1997 y Ferro, Marc, <em>Chronologie Universelle du Monde Contemporain, (1801-1992), <\/em>Ed. Nathan, 1993.<\/p>\n<p>[7] Soler Roca, Miguel, \u201cUn desaparecido que est\u00e1 con nosotros\u201d, en pr\u00f3logo a <em>Cuadernos de Marcha, Tercera \u00e9poca, N\u00ba 7, <\/em>Montevideo, diciembre de 1985.<\/p>\n<p>[8] Datos tomados de informes estad\u00edsticos de la CEPAL y de la UNESCO\/OREALC.<\/p>\n<p>[9] Rivera, Marcia, <em>La sociedad incluyente: el desaf\u00edo inasible de Am\u00e9rica Latina, <\/em>Barcelona, 2008 (fotocopiado).<\/p>\n<p>[10] Castro, Julio, \u201cLa educaci\u00f3n y la independencia nacional<em>\u201d<\/em>,<em> <\/em>en<em> <\/em>revista <em>Rumbo N\u00ba 9, <\/em>Instituto Cooperativo de Educaci\u00f3n Rural (ICER), Montevideo, 2\u00ba semestre de 1966.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h2 style=\"text-align: left;\" align=\"center\"><strong>\u00a0<\/strong><\/h2>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Damos a conocer el pr\u00f3logo escrito por Miguel Soler para\u00a0 una nueva edici\u00f3n de la obra de Julio Castro \u00abC\u00f3mo viven los de abajo en los pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina\u00bb\u00a0. 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El conferenciante Para muchos de &#8230; <a title=\"Julio Castro y el dolor de su odisea\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/www.educacionrural.org\/?page_id=1903\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Julio Castro y el dolor de su odisea\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"parent":63,"menu_order":4,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-1903","page","type-page","status-publish"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1903","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1903"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1903\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1904,"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/1903\/revisions\/1904"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/63"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1903"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}