{"id":2632,"date":"2014-01-16T18:57:39","date_gmt":"2014-01-16T20:57:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.educacionrural.org\/?page_id=2632"},"modified":"2014-01-16T18:57:39","modified_gmt":"2014-01-16T20:57:39","slug":"la-dialogicidad-esencia-de-la-educacion-como-practica-de-la-libertad","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.educacionrural.org\/?page_id=2632","title":{"rendered":"La dialogicidad: esencia de la Educaci\u00f3n como pr\u00e1ctica de la libertad"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-thumbnail wp-image-2633 aligncenter\" alt=\"Paulo Freire\" src=\"http:\/\/www.educacionrural.org\/wp-content\/uploads\/Paulo-Freire-150x150.jpg\" width=\"162\" height=\"162\" srcset=\"https:\/\/www.educacionrural.org\/wp-content\/uploads\/Paulo-Freire-150x150.jpg 150w, https:\/\/www.educacionrural.org\/wp-content\/uploads\/Paulo-Freire.jpg 224w\" sizes=\"auto, (max-width: 162px) 100vw, 162px\" \/><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p><b><i>Fragmentos tomados de\u00a0 la obra \u00abPedagog\u00eda del oprimido\u00bb de Paulo Freire.\u00a0 <\/i><\/b><\/p>\n<p><b><i>Siglo XXI Editores. 1\u00ba edici\u00f3n<\/i><\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/b><\/p>\n<p>Al intentar un adentramiento en el di\u00e1logo, como fen\u00f3meno humano, se nos revela la palabra<b>:<\/b> de la cual podemos decir que es el di\u00e1logo mismo. Y al encontrar en el an\u00e1lisis del di\u00e1logo la palabra como algo m\u00e1s que un medio\u00a0 para que \u00e9ste se produzca\u00a0 se nos impone buscar, tambi\u00e9n, sus elementos constitutivos.<\/p>\n<p>Esta b\u00fasqueda nos lleva a sorprender en ella dos dimensiones \u2013acci\u00f3n y reflexi\u00f3n-\u00a0 en tal forma solidarias, y en una interacci\u00f3n tan radical que, sacrificada, aunque en parte, una de ellas, se resiente inmediatamente la otra. No hay palabra verdadera\u00a0 que no sea una uni\u00f3n inquebrantable entre acci\u00f3n y reflexi\u00f3n y, por ende, que no sea praxis. De ah\u00ed que decir la palabra verdadera\u00a0 sea transformar el mundo.<\/p>\n<p>La palabra inaut\u00e9ntica, por otro lado, con la que no se puede transformar la realidad, resulta de la dicotom\u00eda que se establece entre sus elementos constitutivos. En tal forma que privada\u00a0 la palabra de su dimensi\u00f3n activa, se sacrifica tambi\u00e9n autom\u00e1ticamente, la reflexi\u00f3n, transform\u00e1ndose en palabrer\u00eda, en mero verbalismo. Por ello alienada y alienante. Es una palabra hueca de la cual no se puede esperar la denuncia del mundo, dado que no hay denuncia verdadera sin compromiso de transformaci\u00f3n ni\u00a0 compromiso de acci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si por el contrario, se subraya o hace exclusiva la\u00a0 acci\u00f3n con el sacrificio de la reflexi\u00f3n, la palabra se convierte en activismo. \u00c9ste, que es acci\u00f3n por la acci\u00f3n, al minimizar la reflexi\u00f3n, niega tambi\u00e9n\u00a0 la praxis verdadera e imposibilita el di\u00e1logo.<\/p>\n<p>Cualquiera de estas dicotom\u00edas, al generarse en formas inaut\u00e9nticas de existir, genera formas inaut\u00e9nticas de pensar que refuerzan la matriz en que se\u00a0 constituyen.<\/p>\n<p>La existencia, en tanto humana, no puede ser muda, silenciosa, ni tampoco nutrirse de falsas palabras sino de palabras verdaderas con las cuales los hombres transforman el mundo. Existir, humanamente, es <i>\u201cpronunciar\u201d <\/i>\u00a0el mundo,\u00a0 es\u00a0 transformarlo. El mundo <i>pronunciado<\/i>\u00a0 a su vez, retorna problematizado a los sujetos <i>pronunciantes<\/i> , exigiendo de ellos un nuevo <i>\u00a0pronunciamiento.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i>Los hombres no se hacen en el silencio, sino en la palabra, en el trabajo, en la acci\u00f3n, en la reflexi\u00f3n.<\/p>\n<p><b>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;..<\/b><\/p>\n<p>Por esto el di\u00e1logo es una exigencia existencial.\u00a0 Y siendo el encuentro que solidariza la reflexi\u00f3n y la acci\u00f3n de sus sujetos encauzados hacia el mundo que debe ser transformado y humanizado no puede reducirse a un mero acto de depositar ideas de un sujeto en el otro, ni convertirse en un simple cambio de ideas por sus permutantes.<\/p>\n<p>Tampoco es discusi\u00f3n guerrera, pol\u00e9mica, entre dos sujetos que no aspiran a comprometerse con\u00a0 la <i>pronunciaci\u00f3n <\/i>del mundo ni con la b\u00fasqueda de la verdad, sino que est\u00e1n interesados solamente en la imposici\u00f3n de su verdad.<\/p>\n<p><b>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b>El di\u00e1logo\u00a0\u00a0 como encuentro entre los hombres para la tarea com\u00fan de saber y actuar, se rompe si sus polos (o uno de ellos) pierde la humildad.<\/p>\n<p><b>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/b><\/p>\n<p>No hay di\u00e1logo, tampoco, si no existe una profunda fe en los hombres. Fe en su poder de hacer y rehacer. De crear y recrear. Fe en su vocaci\u00f3n de ser m\u00e1s, que no es privilegio de algunos elegidos sino derecho de los hombres.<\/p>\n<p>La fe en los hombres es un dato <i>\u00a0a priori <\/i>\u00a0del di\u00e1logo. Por ello existe a\u00fan antes\u00a0 de que \u00e9ste se instaure. El hombre dial\u00f3gico\u00a0 tiene fe en los hombres antes de encontrarse frente a frente con ellos. \u00c9sta, sin embargo, no es una fe ingenua. El hombre dial\u00f3gico que es cr\u00edtico sabe que el poder de hacer, de crear, de transformar, es un poder de los hombres y sabe tambi\u00e9n que ellos pueden enajenados\u00a0 en una situaci\u00f3n concreta,\u00a0 tener ese poder disminuido. Esta posibilidad, sin embargo, en lugar de matar en el hombre dial\u00f3gico su fe en el hombre, se presenta ante \u00e9l, por el contrario, como un desaf\u00edo al cual debe responder. Est\u00e1 convencido\u00a0 de que este poder de hacer y transformar, si bien negado en ciertas situaciones concretas, puede renacer. Puede constituirse. No gratuitamente, sino mediante la lucha por su liberaci\u00f3n&#8230; Con la instauraci\u00f3n del trabajo libre, no esclavo, trabajo que otorgue la alegr\u00eda de vivir. Sin esta fe en los hombres, el\u00a0 di\u00e1logo es una farsa o, en la mejor de las hip\u00f3tesis, se transforma en manipulaci\u00f3n paternalista.<\/p>\n<p><b>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b>Si la fe en los hombres es un <i>a priori <\/i>del di\u00e1logo, la confianza se instaura en \u00e9l. La confianza va haciendo que\u00a0 los sujetos dial\u00f3gicos se vayan sintiendo cada vez m\u00e1s compa\u00f1eros en su pronunciaci\u00f3n del mundo. Si falta la confianza\u00a0 significa que fallaron\u00a0 las\u00a0 condiciones discutidas anteriormente. Un falso amor, una falsa humildad, una debilitada fe en los hombres no pueden generar confianza. La confianza\u00a0 implica el testimonio que un sujeto da al otro, de sus intenciones reales y concretas. No puede existir si la palabra, descaracterizada, no coincide con los actos.\u00a0 Decir una cosa y hacer otra, no tomando la palabra en serio, no puede ser est\u00edmulo a la confianza.<\/p>\n<p><b>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;<\/b><\/p>\n<p>Tampoco hay di\u00e1logo sin esperanza.\u00a0 La esperanza est\u00e1 en la ra\u00edz de la inconclusi\u00f3n de los hombres, a partir de la cual se mueven \u00e9stos en permanente b\u00fasqueda.<\/p>\n<p><b>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/b><\/p>\n<p>Esperanza que no se manifiesta, sin embargo, en el gesto pasivo de quien cruza los brazos y espera. Me muevo en la esperanza en cuanto lucho y, si lucho con esperanza, espero.<\/p>\n<p><b>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/b><\/p>\n<p>Finalmente, no hay di\u00e1logo verdadero si no existe en sus sujetos un pensar verdadero. Pensar cr\u00edtico que,\u00a0 no aceptando la dicotom\u00eda mundo- hombres, reconoce entre ellos una inquebrantable solidaridad. \u00c9ste es un pensar que percibe la realidad como un proceso, que la capta en constante devenir y no como algo est\u00e1tico. Una tal forma de pensar no se dicotomiza a s\u00ed misma de la acci\u00f3n y se empapa permanentemente de temporalidad, a cuyos riesgos no teme.<\/p>\n<p>Se opone al pensar ingenuo, que ve el \u201ctiempo hist\u00f3rico como un peso, como la estratificaci\u00f3n de las adquisiciones y experiencias del pasado\u201d (1) de lo que resulta que el presente debe ser algo normalizado y bien adaptado.<\/p>\n<p>Para el pensar ingenuo,\u00a0 lo importante es la acomodaci\u00f3n a este presente normalizado. Para el pensar cr\u00edtico, la permanente transformaci\u00f3n de la realidad, con vistas a una permanente humanizaci\u00f3n de los hombres. Para el pensar cr\u00edtico, dir\u00eda Pierre Furter, \u201cla meta no ser\u00e1 ya eliminar los riesgos de la temporalidad, adhiri\u00e9ndome al espacio garantizado, sino temporalizar el espacio. El universo no se me revela \u2013 se\u00f1ala Furter \u2013 en el espacio imponi\u00e9ndome una presencia maciza a la cual s\u00f3lo puedo adaptarme, sino que se me revela como campo,\u00a0 un dominio que va tomando forma en la medida de mi acci\u00f3n\u201d. (2)<\/p>\n<p>Para el pensar ingenuo la meta es apegarse a ese espacio garantizado, ajust\u00e1ndose a \u00e9l y al negar as\u00ed la temporalidad se niega a s\u00ed mismo.<\/p>\n<p>Solamente el di\u00e1logo, que implica el pensar cr\u00edtico, es capaz de generarlo. Sin \u00e9l no hay comunicaci\u00f3n y sin \u00e9sta no hay verdadera educaci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/b><\/p>\n<p>La educaci\u00f3n aut\u00e9ntica, repetimos, no se hace de A para B o de A sobre B, sino A con B, con la mediaci\u00f3n del mundo. Mundo que impresiona y desaf\u00eda a unos y a otros originando visiones y puntos de vista. Visiones\u00a0 impregnadas de anhelos, de dudas, de esperanzas o desesperanzas que implican temas significativos, en base a los cuales se constituir\u00e1 el contenido program\u00e1tico de la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<\/b><\/p>\n<p>No ser\u00edan pocos los ejemplos que podr\u00edamos citar de programas de naturaleza pol\u00edtica o simplemente docente, que fallaron porque sus realizadores partieron de su visi\u00f3n personal de la realidad. Falta verificada porque no tomaron en cuenta, en ning\u00fan instante, a los hombres en situaci\u00f3n a quienes dirig\u00edan su programa, a no se como meras incidencias de su acci\u00f3n.<\/p>\n<p><b>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<br \/>\n<\/b><\/p>\n<p>Es por esto por lo que no podemos, a menos que sea\u00a0 ingenuamente, esperar resultados positivos de un programa, sea \u00e9ste educativo en un sentido m\u00e1s t\u00e9cnico o de acci\u00f3n pol\u00edtica, que no respete la visi\u00f3n particular del mundo que tenga o est\u00e9 teniendo el pueblo. Sin \u00e9sta el programa se constituye en una especie de\u00a0 invasi\u00f3n cultural, realizada quiz\u00e1 con la mejor de las intenciones, pero invasi\u00f3n cultural al fin.<\/p>\n<p><b>&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;.<br \/>\n<\/b><\/p>\n<p>(1)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Trozo \u00a0de una carta de un amigo del autor<\/p>\n<p>(2)\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pierre Furter , Educa\u00e7ao e vida, Edit\u00f4ra Vozes, Petr\u00f3polis, R\u00edo, 1966<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0 Fragmentos tomados de\u00a0 la obra \u00abPedagog\u00eda del oprimido\u00bb de Paulo Freire.\u00a0 Siglo XXI Editores. 1\u00ba edici\u00f3n \u00a0&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;&#8230;. 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