{"id":2712,"date":"2014-02-08T18:12:31","date_gmt":"2014-02-08T20:12:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.educacionrural.org\/?page_id=2712"},"modified":"2015-01-31T18:32:49","modified_gmt":"2015-01-31T20:32:49","slug":"la-ciencia-contra-el-hombre","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.educacionrural.org\/?page_id=2712","title":{"rendered":"La Ciencia contra el Hombre"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Los presentes fragmentos pertenecen al libro in\u00e9dito \u201cLa Ciencia contra el Hombre\u201d de Oscar Broquetas Casanovas.<\/i><\/b><\/p>\n<p><b><i>Fue este autor un amigo de Homero Grillo y del I.C.E.R. y nos entreg\u00f3 estos textos el 28 de agosto de 1982.<\/i><\/b><\/p>\n<p><b><i>Los escritos datan de las d\u00e9cadas del sesenta y setenta del siglo pasado y, como el mismo autor lo reconoci\u00f3 en su momento, son pol\u00e9micos. Por eso los incluimos aqu\u00ed y lo hacemos tambi\u00e9n porque encontramos que pese al medio siglo transcurrido desde que se escribieron, siendo autocr\u00edticos y mirando nuestra realidad sin concesiones nos preguntamos\u00a0 \u00bfno tendr\u00e1n estos planteos una total vigencia?<\/i><\/b><\/p>\n<p><b><i>Da para reflexionar&#8230;.<\/i><\/b><\/p>\n<p><b>Pr\u00f3logo introductorio<\/b><\/p>\n<p>Los halagos de la civilizaci\u00f3n movidos por sus grandes palancas, la ciencia y la t\u00e9cnica, han sellado nuestro destino. Sus incontables inventos, modific\u00e1ndose d\u00eda a d\u00eda, van fomentando un incentivo que excede ya nuestros propios deseos; nada nos conforma; en permanente inquietud, siempre queremos m\u00e1s.<\/p>\n<p>La vida de los hombres en pueblos y ciudades, basada casi exclusivamente en aparatos e instrumentos mec\u00e1nicos, en reglas cient\u00edficas, ha ido modulando poco a poco las necesidades de la mente, imponi\u00e9ndole especiales condiciones qu\u00edmicas y f\u00edsicas y alterando\u00a0 los h\u00e1bitos fisiol\u00f3gicos por medios artificiosos. Nuestras costumbres, mecanizadas ya al extremo, van perdiendo la necesidad de una fuerza espiritual y an\u00edmica.<\/p>\n<p>El hombre se va adentrando con paso firme, apresurado, en la trampa de esa manera de vivir desprovista de esfuerzos f\u00edsicos y exigencias mentales ya que si bien se practican deportes, quiz\u00e1 m\u00e1s que en ninguna otra \u00e9poca al intervenir tambi\u00e9n las mujeres, y se llenan liceos y universidades, los h\u00e1bitos perniciosos adquiridos por nuestra vida \u201cmodernizada\u201d van\u00a0 neutralizando el poco provecho que de ello pudi\u00e9ramos obtener; es decir que la falta de una firme conducta moral, l\u00f3gica e inevitable consecuencia de la excesiva mecanizaci\u00f3n, tiende a anular los efectos favorables que por medio del deporte se intentan alcanzar. Obligar fuertemente al cuerpo para despu\u00e9s volcarse al ambiente de una sociedad que ofrece oportunidades viciosas a paladas, es no s\u00f3lo contradictorio, sino contraproducente. Buena parte de los j\u00f3venes, en estado de aflojamiento mental, sin fuerzas ni dedicaciones adecuadas, v\u00edctima de los reflejos deformantes de una vida sin preocupaciones de dignidad, buenos modales y compostura, va aceptando lo que venga y\u00a0 como venga, junto con los mayores, justo es apuntarlo, sin otras necesidades que las de continuar con ese placentero medio de comportarse. Dejemos por ahora y entre tanto, los comentarios sobre estudios y estudiantes\u00a0 ya que ellos son y no pueden ser otra cosa que la resultancia de un proceso social desviado de las normas de una celosa prudencia.<\/p>\n<p>Lo obsceno, lo pornogr\u00e1fico, la ordinariez, la promiscuidad, mezcla confusa de valores, seres y cosas, es producto de la desestimaci\u00f3n espiritual de la vida, sin posibilidades de reacci\u00f3n ya que el proceso tecnol\u00f3gico no puede detenerse ni nadie quiere que se detenga<b>:<\/b> es parte del orgullo humano. Son ya tantos y de tal magnitud los problemas a resolver que sobrepasan las posibilidades de nuestra inteligencia. El modo de conducirnos, apart\u00e1ndonos d\u00eda a d\u00eda de toda regla sencilla, va alcanzando el l\u00edmite que requieren nuestras condiciones\u00a0 para subsistir. Avanzando prodigiosamente en sentido desigual, vamos formando situaciones incompatibles, de desequilibrio, en un mundo creado sobre leyes armoniosamente gravitantes.<\/p>\n<p>Si el hombre acaso lograra detenerse, por el propio mandato de su conciencia, o sobrevivir a los efectos de una previsible conmoci\u00f3n de la naturaleza que lo obligara a recomenzar su vida curado de las ansias y afanes de esta \u00e9poca, advertir\u00eda con asombro lo desacertado de su manejos de hoy.<\/p>\n<p>CARREL, el magn\u00edfico pensador al que la humanidad no le ha rendido a\u00fan los tributos de pleites\u00eda que su personalidad merece, nos puso, entre otros, un ejemplo: <i>\u201cEl tratamiento actual de la tuberculosis por el neumot\u00f3rax y la permanencia en el sanatorio, parecer\u00e1 un\u00a0 absurdo antes de un siglo\u201d&#8230;<\/i> \u00a1Tantas y tantas cosas que hoy tomamos como verdades intocables parecer\u00e1n absurdas en un corto tiempo!&#8230;<\/p>\n<p>Lo que m\u00e1s me desorienta en la estimaci\u00f3n de mis semejantes es la falta de adecuado discernimiento al considerar como victorias sobre la naturaleza lo que no son m\u00e1s que obligadas adaptaciones para subsistir en una \u201cselva\u201d\u00b7 civilizada cuyos riesgos ellos mismos han ido creando. El hombre, complicado ya al extremo en ese desdoblamiento de ser humano y ser org\u00e1nico, animal, intentando actitudes defensivas frente a situaciones por \u00e9l mismo provocadas. No son precisamente victorias, triunfos, sino refugios, \u201csalvoconductos\u201d cient\u00edficos que la humanidad necesita, para ir conjurando esos peligros que el franco contacto con la naturaleza hubieran hecho perfectamente innecesarios.<\/p>\n<p>Ya queda dicho y explicado en el correr de este libro<b>:<\/b> el hombre en estado salvaje absoluto vive libre de riesgos degenerativos. Es claro, dem\u00e1s est\u00e1 el decirlo, bajo ning\u00fan concepto podemos volver a las etapas del salvajismo, pero fuerza es tambi\u00e9n reconocer que no son las leyes naturales las causantes de nuestros males sino consecuencia todos ellos de nuestra falsa manera de vivir.<\/p>\n<p>Hemos cambiado los goces de una salud natural por las incertidumbres de otra postiza y si alg\u00fan triunfo hab\u00edamos obtenido, nada significar\u00eda ello frente al tributo de v\u00edctimas que el mismo avance tiene, forzosamente, que ir cobrando; millones de ellas se cuentan SOLAMENTE\u00a0 en accidentes derivados del tr\u00e1nsito, tanto terrestre, como a\u00e9reo y mar\u00edtimo y gran chasco ser\u00eda admitir que el proceso perfectible de la t\u00e9cnica pudiera ir conjugando esos aspectos deficitarios, cuando la perfecci\u00f3n es la suma de factores basados en leyes de sencillez y armon\u00eda, totalmente ajenas a los designios ambiciosos del hombre.<\/p>\n<p>Ha sido \u00e9ste un pr\u00f3logo simple, breve y desma\u00f1ado, aunque da una idea bastante bien orientada de lo que es el libro. Claro que muy otra cosa hubiera sido para mi suerte que este prefacio lo hubiera compuesto alguien con prestigio intelectual bien adquirido, mas no puede ser.<\/p>\n<p>El libro est\u00e1 escrito\u00a0 sobre la base de verdades inaceptables, no tanto por los resquemores, desconfianzas y dudas que pudieran suscitar, sino por la indiferencia con la que el hombre, que no alcanza a ver m\u00e1s all\u00e1 de la bruma de civilizaci\u00f3n que lo envuelve, ha de recibirlas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>La torre de Babel<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b>\u201cVolv\u00e9\u201d, \u201cven\u00ed\u201d, \u201cromp\u00e9\u201d, \u201cchup\u00e1\u201d.Pero eso no es todo; a todas esas revistas o peri\u00f3dicos rioplatenses con pretensiones de alta did\u00e1ctica infantil (especialmente \u201cEL BILLIKEN\u201d, revista argentina de gran difusi\u00f3n entre los ni\u00f1os) les falt\u00f3 completar el l\u00e9xico que con tanto af\u00e1n, con tantas ansias, pretenden insertar en el incomparable idioma castellano.<\/p>\n<p>En la calle, en los lugares p\u00fablicos y a\u00fan en los hogares, la gente dejada ( que es mayor\u00eda y as\u00ed va el mundo), los que se abandonan incondicionalmente a la corriente del menor esfuerzo, del \u201cdejate estar que la vida es corta\u201d y especialmente los que se solazan en el mal hablar, lo d\u00e9biles de car\u00e1cter, puesto que la compostura, los buenos modales y el decoro son cosas que naturalmente estorban, no dicen, por ejemplo \u201cven para ac\u00e1\u201d sino\u00a0 que dicen \u201cven\u00ed p\u2019ac\u00e1\u201d,\u201dvamo p\u2019all\u00e1\u201d, no dicen \u201cvamos arriba\u201d sino que dicen \u201cvamo\u2019 arriba\u201d; no dicen \u201c no molestes\u201d sino que dicen \u201cvos no jorob\u00e9s\u201d o \u201cno romp\u00e1s, che\u201d o \u201candate a&#8230;.\u201d en fin que los se\u00f1ores de esas publicaciones rioplatenses, porte\u00f1as especialmente, se han quedado a mitad de camino; vaya uno a saber por qu\u00e9 inexplicable prurito de verg\u00fcenza, no se han decidido a fondo en esa su campa\u00f1a modificativa del lenguaje.<\/p>\n<p>Si lo que pretenden es introducir el modo de decir vulgar y \u201cfacilongo\u201d en todos los rincones del pa\u00eds, fuerza es confesar que lo est\u00e1n haciendo bastante mal, recogiendo lo que a\u00a0 ellos les parece\u00a0 pasable y dejando en el tintero, sin embargo, lo m\u00e1s substancioso del habla popular y callejera.<\/p>\n<p>Si a lo que aspiran es tambi\u00e9n trasladar la costumbre del mal hablar al recinto de las aulas y \u00a0al periodismo, que debieran ser esferas rectoras sin posibilidad de contaminaci\u00f3n, a oficializar ese sub lenguaje que los pueblos del mundo entero arrastran cada uno a su modo, convengamos en que lo est\u00e1n haciendo mal del todo.<\/p>\n<p>Est\u00e1 en la calle todav\u00eda lo m\u00e1s grueso de la jerga parlanchina y el no volcarla toda de una vez a los \u00f3rganos publicitarios de las realizaciones humanas, es andar a medias, con titubeos, hacia un prop\u00f3sito que la propia corriente populosa, con sus idas y venidas ha de hacer cada vez m\u00e1s inalcanzable.<\/p>\n<p>En la calle se usan muchas expresiones que ellos esconden \u00bfpor qu\u00e9?; si la verg\u00fcenza los frena, \u00bfc\u00f3mo\u00a0 no se sienten apocados tomando de la corriente vulgar una cierta parte, desechando\u00a0 aquello que, por demasiado \u201cgrueso\u201d podr\u00eda correr el riesgo de no ser aceptado todav\u00eda, provocando situaciones escandalosas y por lo mismo definitivas, para esperar malamente que un d\u00eda pudieran aceptarse tambi\u00e9n?<\/p>\n<p>\u00bfQui\u00e9n les autoriza a proceder as\u00ed?<\/p>\n<p>Choca hasta la repugnancia la lectura de esa p\u00e1ginas de tan mal gusto, saturadas de acentos, con sabor a ordinariez; molesta tanto, que hasta uno mismo con toda\u00a0 la raz\u00f3n\u00a0 del mundo <span style=\"text-decoration: underline;\">y siguiendo el tren <\/span>a ese modo de decir las cosas tal como ellos lo pretenden, podr\u00eda inquirirles: \u201c\u00bfHasta cu\u00e1ndo van a embromar con eso?\u201d,\u201d\u00bfEst\u00e1n locos, est\u00e1n?\u201d. \u201cEn mi barrio no hablan as\u00ed, tienen faltas a bocha, tienen\u201d \u201c\u00bfPor qu\u00e9 dec\u00eds que me quede quieto?\u201d \u201cEst\u00e1 mal, est\u00e1. Ten\u00e9s que decir aguantate piola, \u00bfno many\u00e1s la cosa, no many\u00e1s?\u201d<\/p>\n<p>Como ver\u00e1 el lector,\u00a0 un verdadero estado de indignaci\u00f3n, de incontrolable ira me produjo la lectura casual de una de las revistas argentinas destinadas a los ni\u00f1os de aqu\u00e9l pa\u00eds, para colmo, una de las que mayor\u00a0 pose de seriedad adopta y quiz\u00e1 tambi\u00e9n una de las de mayor demanda. Pero no solamente\u00a0 peri\u00f3dicos y revistas sino que hasta teleteatros argentinos divulgados por diferentes canales han tomado para s\u00ed la inviolable consigna (no s\u00e9 si t\u00e1cita o escrita) de prohibir\u00a0 cual blasfemia intolerable, el uso del cl\u00e1sico \u201ct\u00fa\u201d y \u201ccontigo\u201d. El \u201cvos y el \u201ccon vos\u201d se han convertido ya en intocables significados de orgullo nacional.<\/p>\n<p>Entre tanto, al pueblo lo que es del pueblo. La humanidad, as\u00ed lo entendemos todos, claro est\u00e1, tiene que irse educando. Sin apresuramientos pero acerc\u00e1ndose m\u00e1s y m\u00e1s cada vez a ese estadio de perfecci\u00f3n al que se anhela llegar por los medios que, equivocados o a corregir, se practican en escuelas, liceos, universidades. Centros culturales, verdaderos templos de moderaci\u00f3n, de ritmo, donde todo debiera moverse con estudiado andamiento, desechando con invencible firmeza cualquier intento de filtraci\u00f3n que no aportara\u00a0 aut\u00e9nticas pruebas de digno y decoroso aprovechamiento.<\/p>\n<p>Me figuro, profundamente apenado, el estado de confusi\u00f3n y des\u00e1nimo que se le debe estar creando al pedagogo rioplatense ante la tentaci\u00f3n de estarle ense\u00f1ando al ni\u00f1o a escribir, por ejemplo, de acuerdo con los c\u00e1nones aceptados, \u201cven hacia aqu\u00ed\u201d o seg\u00fan el ya casi incontenible impulso popular \u201cven\u00ed p\u2019ac\u00e1\u201d.<\/p>\n<p>Total, estamos ya en eso y en la falsa disyuntiva que nos ofrece el modernismo; as\u00ed, pues, para ayudar a la decisi\u00f3n del maestro en clase recordemos que en pedagog\u00eda se ha llegado ya a las etapas de \u201clibre expresi\u00f3n\u201d (mala crianza seg\u00fan Cervantes) en las que el ni\u00f1o expone con libertad m\u00e1s o menos vigilada todos los defectos y ma\u00f1as de las que su naturaleza es capaz.<\/p>\n<p>Si alguien, acaso, considerara por dem\u00e1s atrevida y exagerada tal afirmaci\u00f3n, intente la lectura de algunos escritos de alumnos no ya escolares, sino liceales. Fracasar\u00eda ante\u00a0 la imposible interpretaci\u00f3n de algo que no son letras sino signos ilegibles, torcidos, mal hechos, llenos de baches y faltas de ortograf\u00eda, se\u00f1al inequ\u00edvoca de que el actual sistema pedag\u00f3gico ha perdido el rumbo que s\u00f3lo la seriedad, la amorosa paciencia y la necesaria aunque bien entendida disciplina, hubieran logrado mantener.<\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><b>\u00a0<\/b><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los presentes fragmentos pertenecen al libro in\u00e9dito \u201cLa Ciencia contra el Hombre\u201d de Oscar Broquetas Casanovas. Fue este autor un amigo de Homero Grillo y del I.C.E.R. y nos entreg\u00f3 estos textos el 28 de agosto de 1982. 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