{"id":2761,"date":"2014-03-01T14:47:33","date_gmt":"2014-03-01T16:47:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.educacionrural.org\/?page_id=2761"},"modified":"2014-03-01T14:47:33","modified_gmt":"2014-03-01T16:47:33","slug":"acerca-de-las-escuelas-granjas","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.educacionrural.org\/?page_id=2761","title":{"rendered":"Acerca de las Escuelas Granjas"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Cap\u00edtulo publicado en la obra La Ense\u00f1anza Primaria en el Medio Rural del Maestro Agust\u00edn Ferreiro. Tercera edici\u00f3n, a\u00f1o 1960<\/i><\/b><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-2763\" alt=\"Maestro Agust\u00edn Ferreiro\" src=\"http:\/\/www.educacionrural.org\/wp-content\/uploads\/Maestro-Agust\u00edn-Ferreiro-199x300.jpg\" width=\"199\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.educacionrural.org\/wp-content\/uploads\/Maestro-Agust\u00edn-Ferreiro-199x300.jpg 199w, https:\/\/www.educacionrural.org\/wp-content\/uploads\/Maestro-Agust\u00edn-Ferreiro.jpg 220w\" sizes=\"auto, (max-width: 199px) 100vw, 199px\" \/><\/p>\n<p>Cuando proyectamos las Escuelas Granjas galopaba el pensamiento por regiones tan pobladas de promesas que hac\u00edamos fuertes llamados a la realidad para detener el \u00edmpetu de la imaginaci\u00f3n. Pensamos, nada menos, que en un per\u00edodo no mayor de veinte a\u00f1os podr\u00edamos transformar totalmente el medio rural del pa\u00eds mediante la acci\u00f3n de este tipo de escuelas.<\/p>\n<p>Brotaban sin cesar las granjas, zumbido de colmenas, fabulosas ubres, millares y millares de gordos gusanos devorando morera, olor a manzanas, gru\u00f1idos de cerdos satisfechos, alboroto de postura en los gallineros,\u00a0 limpias casas, ventanas floridas, fiestas de percales&#8230;\u00bfD\u00f3nde el dolor y la miseria del campo? \u00bfD\u00f3nde el rancher\u00edo y d\u00f3nde la hojarasca humana del arrabal?<\/p>\n<p>Lo curioso en que si para llamarnos a realidades expon\u00edamos nuestros sue\u00f1os, sal\u00edamos de las consultas temerosos de ir a nuevas porque necesitando m\u00e1s bien agua moderadora de fuegos, nos daban combustible para aumentar la hoguera.<\/p>\n<p>Porque ha de saberse que estas escuelas granjas que se crearon por el proyecto no son nada m\u00e1s, absolutamente nada m\u00e1s que una cabecera de puente establecida para ir a la reforma de la escuela rural. Ni una palabra gastar\u00edamos en su favor si no tuvi\u00e9ramos el convencimiento de que llevan una fuerza expansional capaz de hacerse sentir hasta en el \u00faltimo rinc\u00f3n de la Rep\u00fablica. El proyecto fracasar\u00eda irremediablemente si dentro de cinco a\u00f1os lo que hoy es cuarenta, no viene a doscientos, dentro de diez a mil, y dentro\u00a0 de veinte a todas las escuelas rurales del pa\u00eds. Ahora es mucho menos que una gota de agua, pero en otro aspecto es mucho m\u00e1s: es una pizca de levadura.<\/p>\n<p>Y\u00a0 lo que es cuarenta, se har\u00e1n doscientos y lo que es doscientos, se har\u00e1n mil con empuje de abajo a arriba; la bondad del ejemplo, si es que triunfamos en esta experiencia, har\u00e1 que de todo el campo nos vengan pedidos de escuelas granjas, como ahora se piden carreteras, como las poblaciones del interior piden agua potable, liceos, corriente el\u00e9ctrica.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo llegaremos a esto? En primer t\u00e9rmino vamos a darle a la expresi\u00f3n local escolar un nuevo car\u00e1cter: la escuela ser\u00e1 hasta el \u00faltimo cent\u00edmetro de superficie comprendida en un c\u00edrculo de cinco kil\u00f3metros de radio, tomando como centro el local escolar. Nada de lo que ocurra dentro de esa zona acaece fuera de la escuela, estar\u00e1 dentro de ella.<\/p>\n<p>En segundo t\u00e9rmino iremos a otra ampliaci\u00f3n del servicio: todo ser humano, habitante de la zona, sea cual sea su edad y condici\u00f3n ser\u00e1 considerado como alumno de la escuela.<\/p>\n<p>En tercer t\u00e9rmino, implantamos otra innovaci\u00f3n: la escuela tendr\u00e1 entre sus cometidos, adem\u00e1s de los que tuvo hasta ahora elevar en calidad y cantidad, la producci\u00f3n granjera de la zona. As\u00ed cumplir\u00e1 bien su misi\u00f3n en este aspecto de sus actividades si logra que dentro de cinco a\u00f1os el medio\u00a0 que hoy produce cuarenta kilogramos de miel pongamos por caso, eleve esa cantidad a dos mil. Si el n\u00famero de gallinas se decuplica y se termina con el tipo de sesenta huevos\u00a0 por a\u00f1o para dar paso al tipo de doscientos. Y as\u00ed con todos los renglones de la explotaci\u00f3n granjera.<\/p>\n<p>Otra innovaci\u00f3n: la escuela oficiar\u00e1 de intermediaria\u00a0 entre el productor y el comprador a fin de asegurar la colocaci\u00f3n del producto y obtener la mejor remuneraci\u00f3n. Esta variante nos vino de un hecho acaecido en el Departamento de Soriano, all\u00e1 si mal no recordamos por el a\u00f1o 1931. El Frigor\u00edfico Nacional utilizando como principal instrumento la Escuela realiz\u00f3 el siguiente ensayo: adquir\u00eda toda la producci\u00f3n de huevos del radio escolar. Los alumnos al venir a la escuela portaban la mercader\u00eda; la maestra recib\u00eda el producto y de inmediato abonaba su importe. Se pagaba un precio m\u00ednimo de veinte cent\u00e9simos la docena y este valor m\u00ednimo se manten\u00eda todo el a\u00f1o, a\u00fan en la \u00e9poca de mayor abundancia.<\/p>\n<p>En aquellos tiempos, en la \u00e9poca de m\u00e1xima postura, el mercachifle pagaba cuatro cent\u00e9simos la docena y a\u00fan as\u00ed por el sistema de trueque, a cambio de yerba, jab\u00f3n, etc.<\/p>\n<p>El aporte de las escuelas fue sencillamente fabuloso: las escuelas que intervinieron en el ensayo trajeron cantidades jam\u00e1s so\u00f1adas por los t\u00e9cnicos. Nunca sabr\u00e1 el pa\u00eds cu\u00e1nto se ha perdido por no seguir esta l\u00ednea: a esta hora ocupar\u00edamos quiz\u00e1 uno de los primeros puestos del mundo en producci\u00f3n av\u00edcola.<\/p>\n<p>El ensayo prob\u00f3 que si se asegura la colocaci\u00f3n de un producto a un precio remunerador, el hombre de campo responde a todas las exigencias. Por debajo de aparentes indolencias hay fondos de rebeld\u00edas. No hay paisano harag\u00e1n ni en las trillas ni en las esquilas donde el trabajo si bien es terriblemente agobiante, es, comparado con otros altamente remunerador.<\/p>\n<p>Estas escuelas contar\u00e1n con maestros en la ciencia de la educaci\u00f3n, un perito agrario y un pe\u00f3n. Adem\u00e1s temporariamente actuar\u00e1n en cada zona por el t\u00e9rmino que sea necesario, expertos en actividades que requieran alguna especializaci\u00f3n o mejoramientos t\u00e9cnicos. Por dos o tres meses actuar\u00e1 un especializado en apicultura, luego otro en el manejo del gusano de seda, y as\u00ed en injertos, incubadoras, comidas, costura, conservas, queso, etc.<\/p>\n<p>No concibo por d\u00f3nde nos puede venir el fracaso, si, tomando un rengl\u00f3n como ejemplo, llevamos colmenas a las escuelas, llamamos para el aprendizaje a los ni\u00f1os, adolescentes y adultos de la zona, bregamos para que cada vecino adquiera por lo menos una, y aprenda a entender en ella con ayuda del perito, prestada ya sea en la escuela o a domicilio;\u00a0 si gestionamos cr\u00e9ditos cuando no haya facilidades para la adquisici\u00f3n y por encima de todo, si logramos que instituciones como el Frigor\u00edfico Nacional nos asegure la adquisici\u00f3n del producto a un precio remunerativo.<\/p>\n<p>Queremos ver los desganos y los desalientos y las haraganer\u00edas y los dejarse estar si un muchacho de los nuestros nos trae a la escuela al fin de un a\u00f1o, la miel cosechada aunque sea en su \u00fanica colmena, y se lleva para su casa un papel de diez pesos, o\u00a0 gane la misma cantidad con la venta de capullos de gusanos de seda. Queremos ver si esta experiencia exitosa de un primer a\u00f1o, no tiene acci\u00f3n fermental y no arrastra a una mayor producci\u00f3n y no ejerce en los vecindarios una acci\u00f3n ejemplarizante.<\/p>\n<p>De nuestra escuela rural tal como est\u00e1 organizada, podemos esperar muy poco y, nada, absolutamente nada, si como muchos pretenden, se quiere hacer de ella un instrumento capaz de transformar el medio campesino en sus t\u00e9cnicas y m\u00e9todos de trabajo. El granjero de hoy es un tipo de artesano que no entra, no puede entrar en plena posesi\u00f3n de todos los secretos de su oficio, por lo menos hasta los veintid\u00f3s a\u00f1os. La posesi\u00f3n de un t\u00e9cnica granjera adecuada al momento exige un tiempo tanto o mayor como lo requiere el aprendizaje de un oficio como el de mueblero, alba\u00f1il, herrero, etc. \u00bfC\u00f3mo se quiere que de nuestra escuela de hoy d\u00eda salgan seres con aptitudes de esa \u00edndole, m\u00e1xime cuando han de vivir al egresar de las aulas, en un medio desprovisto casi en absoluto de buenos ejemplos?<\/p>\n<p>Siempre se entendi\u00f3 que a la ense\u00f1anza primaria le correspond\u00eda dar un m\u00ednimo de conocimientos y desarrollar un m\u00ednimo de aptitudes para adaptarse bien al medio ambiente e influir sobre \u00e9ste en el sentido de su progreso. El que entienda que ese m\u00ednimo indispensable es el cl\u00e1sico leer, escribir y contar tiene una concepci\u00f3n quietista del mundo y de las culturas. Un hotentote requiere un m\u00ednimo muy distinto al hombre de occidente, as\u00ed como el del hombre del 1400 era muy distinto al m\u00ednimo actualmente necesario.<\/p>\n<p>El m\u00ednimo indispensable en la ense\u00f1anza primaria en el medio rural tiene que ser extremadamente m\u00e1s elevado que el correspondiente a las urbes, porque en el campo no hay otra ense\u00f1anza; no hay liceos, no hay escuelas industriales, no hay cursos de comercio, no hay preparatorios ni facultades, ni hay cultura ambiente. Se comprende entonces que si se quieren elevar los valores nobles del ambiente las escuelas granjas proyectadas deben actuar sobre todas las edades de los habitantes de la zona, y sobre todas sus actividades.<\/p>\n<p>Por haber actuado con un concepto err\u00f3neo acerca de lo que debe ser la ense\u00f1anza primaria en el medio rural, la escuela ha perdido posiciones. Las tuvo y buenas cuando el saber leer, escribir y contar imprim\u00eda un sello diferencial bien marcado entre los hombres, pero hoy esas aptitudes por lo extendidas, no establecen ni siquiera matices. Hoy con eso en el campo se es un paria y hay hombres que no pasaron por la escuela, que se jactan de estar mejor y vivir mejor y ser m\u00e1s \u00fatiles que sus vecinos alfabetos. La deserci\u00f3n escolar est\u00e1 actualmente en reilaci\u00f3n directa con la eficacia docente y social del establecimiento de que se trate. Si ahora es as\u00ed, tenemos derecho a pensar que en las escuelas granjas habr\u00e1 pocos desertores y que al contrario aseguraremos la permanencia de los alumnos, especialmente de las alumnas, en un alto por ciento, hasta la edad de dieciocho a\u00f1os.<\/p>\n<p>Pensamos dentro de nuestros sue\u00f1os que estas escuelas podr\u00edan tener otros desarrollos.\u00a0 Por ejemplo podr\u00edan desde ya conectarse con alg\u00fan pensamiento sobre pol\u00edtica agraria y hacer que las instituciones de cr\u00e9dito agr\u00edcola y colonizaci\u00f3n, que ya existen, den a los alumnos que hagan los cursos de ense\u00f1anza y tengan vocaci\u00f3n por las tareas de la tierra, las chacras necesarias de la extensi\u00f3n y tipo que corresponda a la zona rural de que se trate.<\/p>\n<p>Esas cuarenta escuelas granjas, estar\u00e1n encargadas, si salimos triunfantes de la experiencia, de acreditar la utilidad pr\u00e1ctica del conocimiento agrario.<\/p>\n<p>En la actual situaci\u00f3n de nuestra campa\u00f1a, ciertamente, no est\u00e1 permitido hacerse muchas ilusiones al respecto. M\u00e1s,\u00a0 si, por ejemplo, diez de cada veinte alumnos que participen de estas ense\u00f1anzas logran demostrar luego en la vida que ese aprendizaje les fue \u00fatil para conquistar un destino\u00a0 en el mundo, puede considerarse que el esfuerzo queda justificado y es seguro que la ense\u00f1anza agraria ser\u00e1 reclamada por todas las poblaciones del pa\u00eds.<\/p>\n<p>De todas maneras si ese resultado se logra, servir\u00eda para que si un d\u00eda, cosa que tendr\u00e1 que ocurrir seguramente, el pa\u00eds adopta alguna pol\u00edtica agraria no nos tome desprevenidos. En efecto, si el Estado provoca la vocaci\u00f3n y contribuye a crear la aptitud,\u00a0 en cierto modo y por eso mismo contrae el compromiso de dar satisfacci\u00f3n a esa vocaci\u00f3n y empleo a esa aptitud. Puede ser discutible el principio encerrado en la f\u00f3rmula \u201cla tierra para quien la trabaja\u201d, pero no parece que pueda serlo el que habr\u00eda de expresarse en esta f\u00f3rmula \u201c<i>la tierra para quien la sepa trabajar\u201d <\/i>\u00a0y si dentro de unos a\u00f1os algunos cientos de mozos egresados de estas escuelas reclaman la tierra prometida, es indudable que ese ser\u00e1 un resorte m\u00e1s que se tiende para impulsar a una soluci\u00f3n de los problemas del campo.<\/p>\n<p>Hemos de tender a la formaci\u00f3n de un tipo de trabajador de campo capaz de vivir bien para s\u00ed y para su familia en predios reducidos que podr\u00edan ser de cinco a diez hect\u00e1reas, a la manera como se vive hoy en muchas granjas de Colonia Suiza. La Rep\u00fablica debe tener como finalidad suprema, hasta tanto no var\u00eden las condiciones actuales de la vida campesina, a propender a que el hombre de campo menos apto del pa\u00eds, su m\u00ednimo valor humano sea capaz de subsistir, tener familia y educar a sus hijos con el producto que sea capaz de extraer a un predio de cinco hect\u00e1reas. Esa debe ser por ahora la divisa en la campa\u00f1a empe\u00f1ada, y a eso tender\u00e1n nuestras escuelas. Son establecimientos de ense\u00f1anza para el pueblo, para la masa campesina, para el que hoy es un \u00a0paria\u00a0 y tendr\u00e1 que iniciarse en la vida a base de un cr\u00e9dito habilitador o de un peque\u00f1o capital. Por eso el \u00e9xito de ellas va a depender en gran parte del hecho que las instituciones colonizadoras o de cr\u00e9dito agrario, tiendan inteligentemente sus manos a los egresados de las escuelas granjas con un t\u00edtulo de aptitud y de rectitud.<\/p>\n<p>Y si las cosas marchan bien, si somos capacees de formar elementos aptos, si todas las instituciones oficiales nos entran en colaboraci\u00f3n con nuestros esfuerzos, hemos de ver, no dentro de muchos a\u00f1os, salir del caos a la poblaci\u00f3n campesina del pa\u00eds para ordenarse con otro ritmo de vida alrededor de cada escuela. Hasta ayer fueron determinantes del ordenamiento de la poblaci\u00f3n las paradas de las diligencias, las v\u00edas terminales del ferrocarril, un vendedor de solares, los que hicieron colonias en donde les convino o donde se les ocurri\u00f3, los arrabales de las ciudades y los rancher\u00edos.<\/p>\n<p>As\u00ed sin orden ni concierto, en pleno caos, en funci\u00f3n de intereses inferiores o de terribles necesidades, se agruparon los corridos del campo. Hemos de proceder a un nuevo ordenamiento con bases racionales alrededor de cada escuela.<\/p>\n<p>No es totalmente cierto que haya \u00e9xodo del campo, por atracci\u00f3n de las urbes, lo hay tambi\u00e9n y en buena parte por expulsi\u00f3n. Es probable que m\u00e1s de una tercera parte de los que fueron trabajadores de la tierra est\u00e9n hoy en los rancher\u00edos y no se podr\u00e1 decir de ninguna manera, que estos mis\u00e9rrimos poblados tienen atrayentes luces milagreras, ni cantos irresistibles de sirenas.<\/p>\n<p>Hay atracci\u00f3n, pero tambi\u00e9n hay expulsi\u00f3n: \u00e9sta es mucho m\u00e1s terrible y da\u00f1osa que aqu\u00e9lla. El atra\u00eddo como en las formas del amor, se siente conquistador y casi siempre tambi\u00e9n lo es;\u00a0 el expulsado, el corrido del campo se torna para siempre jam\u00e1s en un ex hombre buscador de remansos en la miseria del arrabal o en la del rancher\u00edo.<\/p>\n<p>Racionalmente ordenada la poblaci\u00f3n, bien atendido el ni\u00f1o y el hombre de campo, no habr\u00e1 expulsiones y ojal\u00e1 dentro de algunos a\u00f1os no vengan gestos de desesperanzas al decir como dije al principio de mi disertaci\u00f3n: Brotaban sin cesar las granjas, zumbido de colmenares, fabulosas ubres, millares y millares de gordos gusanos devorando morera, olor a manzanas, gru\u00f1idos de cerdos satisfechos, limpias casas, floridas ventanas, fiestas de percales. \u00bfD\u00f3nde el dolor y las miserias del campo y d\u00f3nde la hojarasca del rancher\u00edo?<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cap\u00edtulo publicado en la obra La Ense\u00f1anza Primaria en el Medio Rural del Maestro Agust\u00edn Ferreiro. Tercera edici\u00f3n, a\u00f1o 1960 Cuando proyectamos las Escuelas Granjas galopaba el pensamiento por regiones tan pobladas de promesas que hac\u00edamos fuertes llamados a la realidad para detener el \u00edmpetu de la imaginaci\u00f3n. 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