{"id":2784,"date":"2014-04-01T15:29:13","date_gmt":"2014-04-01T17:29:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.educacionrural.org\/?page_id=2784"},"modified":"2014-04-02T16:14:01","modified_gmt":"2014-04-02T18:14:01","slug":"vieja-y-nueva-educacion-el-banco-fijo-y-la-mesa-colectiva","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.educacionrural.org\/?page_id=2784","title":{"rendered":"Vieja y nueva Educaci\u00f3n \u201cEl Banco Fijo y la Mesa Colectiva\u201d"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Este art\u00edculo fue publicado en la obra \u201cJulio Castro Educador de Pueblos\u201d (Ediciones de la Banda Oriental, agosto, 1987)<\/i><\/b><\/p>\n<p><b><i>Al\u00a0 tiempo que damos a conocer un estudio sobre la obra de Castro, evocamos a la autora del art\u00edculo: la querida Maestra Yolanda Vallarino.<\/i><\/b><\/p>\n<p><b><i>Fue \u00e9sta una luchadora incansable por la causa de la Escuela P\u00fablica, Directora de Escuelas de Pr\u00e1ctica, Profesora de Did\u00e1ctica en el Instituto Magisterial Superior y activa integrante del Equipo Asesor del Instituto Cooperativo de Educaci\u00f3n Rural hasta su clausura.<\/i><\/b><\/p>\n<p><b><i>A ella, el reconocimiento, la seguridad de que su ejemplo vive en la memoria de viejos maestros y el profundo afecto de quienes tuvimos el privilegio de ser sus alumnos.<\/i><\/b><\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-2787\" alt=\"Copia de Yolanda\" src=\"http:\/\/www.educacionrural.org\/wp-content\/uploads\/Copia-de-Yolanda1-181x300.jpg\" width=\"181\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.educacionrural.org\/wp-content\/uploads\/Copia-de-Yolanda1-181x300.jpg 181w, https:\/\/www.educacionrural.org\/wp-content\/uploads\/Copia-de-Yolanda1-620x1024.jpg 620w, https:\/\/www.educacionrural.org\/wp-content\/uploads\/Copia-de-Yolanda1.jpg 660w\" sizes=\"auto, (max-width: 181px) 100vw, 181px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Encontramos de esta publicaci\u00f3n, que presenta conceptos pedag\u00f3gicos en pleno vigor, dos ediciones: una, realizada en 1941, por decisi\u00f3n de un grupo de docentes que quiso hacer conocer la obra, desestimada en el concurso a que Julio Castro la presentara, y otra en 1966, por iniciativa del Instituto Cooperativo de Educaci\u00f3n Rural.<\/p>\n<p>Los j\u00f3venes tal vez encontrar\u00e1n la segunda en las bibliotecas Nacional y Pedag\u00f3gica, y un folleto editado por la \u00faltima, con motivo de un homenaje realizado al querido compa\u00f1ero por su desaparici\u00f3n alevosa.<\/p>\n<p>Comienza su obra se\u00f1alando, a modo de pr\u00f3logo, que no la orientar\u00e1 s\u00f3lo <i>\u201chaciendo un estudio comparativo de dos tipos de mobiliario escolar\u201d.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0\u201cSi el banco representa, como dice Dewey, el elemento s\u00edmbolo de la pedagog\u00eda tradicional, la mesa colectiva puede representar, del mismo modo, las tendencias generales de la nueva educaci\u00f3n.\u201d \u201cLos fundamentos de la discusi\u00f3n se encuentran en esos dos conceptos distintos\u201d.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i>Y a\u00f1ade: \u201c<i>Cada \u00e9poca influye en la educaci\u00f3n y, precisamente la raz\u00f3n del tema est\u00e1 en un desequilibrio entre la \u00e9poca actual y algunas supervivencias de tiempo ya idos\u201d.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i>Y, en la primera parte, en la que establece relaciones entre la pedagog\u00eda y la \u00e9poca hist\u00f3rica, concluye: <i>\u201cLa preocupaci\u00f3n cient\u00edfica en pedagog\u00eda, ha surgido como consecuencia del progreso de las ciencias, especialmente las naturales. La aparici\u00f3n de leyes y de m\u00e9todos basados en ellas, es sin duda una de los signos que indica el advenimiento de tiempos nuevos\u201d.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i>Se\u00f1ala la limitaci\u00f3n a que deben reducirse las expresiones: \u201ctradicional\u201d y \u201cnuevo\u201d, lo\u00a0 que resultar\u00eda aclarado con un estudio amplio de la evoluci\u00f3n que han sufrido, a trav\u00e9s de los tiempos, los problemas pedag\u00f3gicos.<\/p>\n<p>Y, a continuaci\u00f3n, expone los conceptos pedag\u00f3gicos fundamentales de los comienzos del siglo XIX.<\/p>\n<p>Destaca en el gran pedagogo suizo Pestalozzi, la influencia del naturalismo de Rousseau y c\u00f3mo fundamenta su pedagog\u00eda en una psicolog\u00eda intuitiva. La educaci\u00f3n se basa en el desenvolvimiento del ni\u00f1o, estimulado por el trabajo manual \u00fatil.<\/p>\n<p><i>\u201cDos elementos son fundamentales en su obra: la creaci\u00f3n de un m\u00e9todo mediante el ensayo y la pr\u00e1ctica directa; el llamado que constituy\u00f3 su vida, dirigido al mundo entero, exigiendo preocupaci\u00f3n por los ni\u00f1os de todas las clases sociales\u201d. <\/i>(p\u00e1g. 17).<\/p>\n<p>Y m\u00e1s adelante, p\u00e1g. 18, expresa:<\/p>\n<p><i>\u201cNi las intuiciones geniales de Rousseau, ni los sistemas esbozados por Pestalozzi hab\u00edan logrado la organicidad necesaria. Ella lleg\u00f3 con Herbart. \u00c9ste busca crear una ciencia de la educaci\u00f3n, en una posici\u00f3n opuesta a la orientaci\u00f3n creativa, rom\u00e1ntica, de Rousseau y Pestalozzi. El naci\u00f3 en Prusia pero trabaj\u00f3 cierto tiempo en Suiza y conoci\u00f3 las realizaciones de Pestalozzi.<\/i><\/p>\n<p><i>Su posici\u00f3n es m\u00e1s racional que cient\u00edfica\u201d.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i>Las cosas reales no pueden ser conocidas directamente, sino por representaciones. As\u00ed <i>\u201cel esp\u00edritu se da a la conciencia por representaciones, siendo en su esencia inasequible\u201d.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i>El alma, en su origen es una tabla rasa, sin ideas innatas ni representaciones. La actividad ps\u00edquica se realiza mediante las <i>\u00a0representaciones <\/i>que forma con los datos que llegan del mundo exterior y las <i>apercepciones<\/i> que son representaciones que han quedado en el umbral de la conciencia, que se refuerzan con las nuevas solicitudes que penetran a la misma.<\/p>\n<p>Se forma una red de <i>asociaciones <\/i>de la que surgen el juicio, el razonamiento, el deseo, la atenci\u00f3n, etc. <i>\u201cEstos son los fen\u00f3menos que tienen expresi\u00f3n como manifestaciones de nuestro esp\u00edritu\u201d, \u201cEl ni\u00f1o no tiene inter\u00e9s, s\u00f3lo representaciones\u201d. \u201cDe ah\u00ed la importancia del maestro y del m\u00e9todo\u201d \u201cLos ni\u00f1os en la escuela deben permanecer sentados, en silencio, escuchando al profesor\u201d. (<\/i>Notas extra\u00eddas de las p\u00e1ginas 20 y 21).<\/p>\n<p>Es la \u201cpedagog\u00eda del banco fijo\u201d; la pasividad del alumno y la actividad del maestro. <i>\u201cEn 1941, a 155 a\u00f1os de la \u201cPedagog\u00eda General\u201d derivada del fin de la educaci\u00f3n \u201c de Herbart, a\u00fan se mandan fabricar\u201d. <\/i>(P\u00e1g. 23)<\/p>\n<p>Pero la \u201cPedagog\u00eda Tradicional\u201d declina, a pesar de la persistencia de la sistematizaci\u00f3n de Herbart.<\/p>\n<p><i>\u201cUn disc\u00edpulo de Pestalozzi, Froebel, fund\u00f3 un Jard\u00edn de infantes y, como su maestro, part\u00eda del principio de que en el ni\u00f1o hay una capacidad de creaci\u00f3n y desenvolvimiento que le permite educarse por la actividad.<\/i><\/p>\n<p><i>El juego apareci\u00f3 por primera vez como elemento positivo y aprovechable para la ense\u00f1anza\u201d<\/i><\/p>\n<p><i>\u201cOtras influencias que contribuyeron a modificar el pensamiento herbartiano fueron la expansi\u00f3n de la ciencia y posteriormente, las preocupaciones de orden social\u201d.<\/i><\/p>\n<p><i>\u201cEn el \u00faltimo cuarto del siglo XIX se impuso el concepto de la cultura popular. Las escuelas se oficializaron y el Estado comenz\u00f3 a tomar, poco\u00a0 a poco, a su cargo las obligaciones de la ense\u00f1anza\u201d <\/i>(Notas de las p\u00e1gs. 25 y 26).<\/p>\n<p>Entra a considerar la evoluci\u00f3n del proceso educativo en Uruguay, se\u00f1alando la importancia de Jos\u00e9 Pedro Varela en los dos per\u00edodos en que puede considerarse su obra: desde 1868 a 1876, cuando la labor es de car\u00e1cter privado, y otro desde esa fecha hasta bastante entrada la d\u00e9cada siguiente.<\/p>\n<p><i>\u201cLa introducci\u00f3n a la ciencia de la educaci\u00f3n se inici\u00f3 con la primera conferencia de Varela en setiembre de 1868\u201d<\/i> De all\u00ed surge la formaci\u00f3n de la \u201cSociedad de Amigos de la Educaci\u00f3n Popular\u201d y m\u00e1s tarde, la aparici\u00f3n de experiencias y trabajos sobre la materia.<\/p>\n<p>Con el triunfo de la Reforma aparecen bien diferenciados ya, dos tipos de criterios pedag\u00f3gicos: el pr\u00e1ctico y el cient\u00edfico. <i>\u201cVarela respond\u00eda al esp\u00edritu americano, donde las ideas de Spencer ya\u00a0 hab\u00edan hecho escuela y el pragmatismo puntaba. El Dr. Francisco Berra era racionalista puro del tipo alem\u00e1n. La influencia del pensamiento de Herbart, fue notable\u201d. <\/i>(Notas de las P\u00e1gs. 30 y 31)<\/p>\n<p>Con referencia a Varela expresa Julio Castro: <i>\u201cLas ideas sobre educaci\u00f3n fueron claras y concretas. Incidieron fundamentalmente en la propaganda: exaltaci\u00f3n de los fines de la educaci\u00f3n, difusi\u00f3n de \u00e9sta a todas las clases sociales, afirmaci\u00f3n de la democracia en la cultura popular, laicismo y\u00a0 antidogmatismo, etc.\u201d<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i>Considera Castro la pedagog\u00eda vareliana, sobre todo, en lo que refiere a la orientaci\u00f3n de los procedimientos de aprendizaje porque lo exige el tema. As\u00ed destaca de \u201cLa educaci\u00f3n del pueblo\u201d, Cap. XXVII, algunas referencias de la tem\u00e1tica de ense\u00f1anza:<\/p>\n<p>1. Obtener la atenci\u00f3n fija y activa del disc\u00edpulo.<\/p>\n<p>2. \u00a0Su constante inter\u00e9s hacia el conocimiento que se ha de adquirir.<\/p>\n<p>3. Las aptitudes de edad y de adquisiciones previas para recibir el conocimiento.<\/p>\n<p>4. El arreglo l\u00f3gico de los pasos sucesivos<\/p>\n<p>El papel del maestro sigue siendo preponderante.<\/p>\n<p><i>\u201cPero Varela no solamente hab\u00eda tenido una visi\u00f3n y escrito libros. Hab\u00eda formado maestros y creado inquietudes\u201d. <\/i>\u00a0(Notas de p\u00e1g. 36).<\/p>\n<p>Agregamos: desde su cargo de Director de Instrucci\u00f3n Primaria e Inspector Nacional, hab\u00eda multiplicado las escuela y llevado a cabo parte de las ideas de administraci\u00f3n escolar contenidas en su libro\u00a0 \u201cLa Legislaci\u00f3n escolar\u201d, donde examina, con visi\u00f3n totalizador, la situaci\u00f3n econ\u00f3mico-social del pa\u00eds y su causas. Toda la \u00faltima parte de sus realizaciones bajo la dictadura de Latorre, sin perder su dignidad ni su empuje.<\/p>\n<p>Los continuadores de la obra de Varela, los \u201cempiristas\u201d, seg\u00fan la expresi\u00f3n del profesor de Pedagog\u00eda que fue el Dr. Francisco Berra, llevaron adelante el impulso educacional de aqu\u00e9l y fueron logrando la identidad uruguaya en los nuevos tiempos, all\u00ed donde hubo escuelas para formar los ciudadanos.<\/p>\n<p>La obra del Dr. Berra, \u201cApuntes para un curso de pedagog\u00eda\u201d, fue motivo de interesantes controversias en la \u201cSociedad de Amigos de la Educaci\u00f3n Popular\u201d, pero fue el texto de estudio hasta los primeros a\u00f1os del siglo XX.<\/p>\n<p>Su teor\u00eda puede comprenderse en esta transcripci\u00f3n que realiza Julio Castro en las p\u00e1ginas 40 y 41 de su libro: <i>\u201cLa teor\u00eda de la ense\u00f1anza seg\u00fan la concibo, forma un sistema perfecto de ideas. Examinando las necesidades del hombre, se llega al conocimiento de las\u00a0 condiciones personales indispensables para satisfacerlas, como la moralidad de las costumbres, el poder de la mente y los conocimientos, que constituyen el fin de la ense\u00f1anza. Examinando el sujeto del estudio se descubren sus fuerzas y las leyes seg\u00fan las cuales \u00e9stas se desarrollan, se educan y adquieren el conocimiento de las cosas. Relacionando los principios fundamentales de la ense\u00f1anza, y aplicando estos principios a cada estado de la persona y a cada materia de estudio, se deducen las leyes pr\u00e1cticas\u00a0\u00a0 que rigen la conducta del maestro en cada una de las situaciones posibles. Subir de la observaci\u00f3n de los hechos a los principios, y descender gradualmente de \u00e9stos a leyes de aplicaci\u00f3n; tales son, en dos palabras, el sistema y el m\u00e9todo propios del maestros\u201d.<\/i><\/p>\n<p>Preconiz\u00f3 una pedagog\u00eda intelectualista, seg\u00fan la cual <i>\u201cel ni\u00f1o era un ciego conducido por un lazarillo\u201d. <\/i>Es el alumno quien ha de observar las leyes pedag\u00f3gicas, tanto si se instruye\u00a0 como si se educa.<\/p>\n<p><i>\u201cLeyes que no pueden ser contrariadas y que el maestro har\u00e1 cumplir con una disciplina escolar r\u00edgida y autoritaria. Esto perdur\u00f3 y sus consecuencias se expresan en los horarios fraccionados, los bancos fijos, las filas y el orden estricto, riguroso, en la conducta escolar.<\/i><\/p>\n<p><i>Durante 20 a\u00f1os el sistema de Berra se desarrollaba en las c\u00e1tedras de Pedagog\u00eda; penetr\u00f3 en los Institutos normales, para se\u00f1oritas, fundado en 1882 y para varones, en 1892, pero sufri\u00f3 la acci\u00f3n demoledora de la cr\u00edtica.<\/i><\/p>\n<p><i>Las palabras de Varela, en un di\u00e1logo con el doctor Carlos Mar\u00eda de Pena, nos sit\u00faan en una postura inteligente y adecuada a la \u00e9poca: \u201cNo se\u00a0 entender\u00e1n ustedes si se ponen a discutir doctrina pedag\u00f3gica. Es lo que est\u00e1 pasando con nuestro amigo, el Dr. Berra, empe\u00f1ado en hacer filosof\u00eda pedag\u00f3gica. Si no es eso lo que m\u00e1s necesitamos, hagamos pr\u00e1ctica escolar\u201d<\/i><i>\u201d<\/i> (Julio Castro, P\u00e1g. 51).<\/p>\n<p>La cr\u00edtica de fondo la realiz\u00f3 el Dr. Carlos Vaz Ferreira, miembro de la Direcci\u00f3n General de Instrucci\u00f3n Primaria en la publicaci\u00f3n de \u201cAnales\u201d, que se inici\u00f3 en 1903. Demostr\u00f3 los excesos en que hab\u00eda incurrido Berra al superponer la psicolog\u00eda a la pedagog\u00eda, demostr\u00f3 tambi\u00e9n la inestabilidad de la segunda, pasando la primera por un amplio proceso de revisi\u00f3n. Prob\u00f3 que el trabajo escolar sometido a las leyes de Berra, era forzado y necesariamente tortuoso<\/p>\n<p><i>.<\/i>Pero a pesar de las publicaciones nacionales, los congresos y las conferencias, <i>la escuela, en casi todo el primer cuarto del siglo XX, no perdi\u00f3 sus viejas caracter\u00edsticas de verbalismo intelectual\u201d. \u201cLas soluciones nuevas se estaban gestando, desde principios de siglo, en el exterior\u201d<\/i> (Notas p\u00e1gs. 53 y54).<\/p>\n<p>Creemos necesario transcribir las ideas b\u00e1sicas acerca del banco fijo como s\u00edmbolo de la pedagog\u00eda tradicional: <i>\u201cEl estilo de vida que se realiza en la escuela, no es otra cosa que la resultante de un criterio pedag\u00f3gico general. Hasta las pr\u00e1cticas m\u00e1s corrientes y los elementos materiales tienen un fondo doctrinario que es necesario desentra\u00f1ar. La disciplina de la inmovilidad no naci\u00f3 por un concepto militar del orden; tiene, como el actual criterio de la disciplina escolar, su fundamentaci\u00f3n doctrinaria. Desentra\u00f1ando el proceso se ve bien claro que la disciplina tradicional respondi\u00f3 a algo: que no era otra cosa que un elemento, parte de una concepci\u00f3n m\u00e1s amplia. Consecuencia del mismo sistema fue la creaci\u00f3n de los bancos, tal como se han usado en el pa\u00eds por m\u00e1s de 50 a\u00f1os.<\/i><\/p>\n<p><i>Y si, adelant\u00e1ndonos, creemos que la mesa colectiva debe sustituir al banco fijo, es porque entendemos que ese poder de la sustituci\u00f3n reside en cuestiones mucho m\u00e1s hondas que el simple cambio de mobiliario. \u00c9ste ha resultado ser en la escuela un s\u00edmbolo y una consecuencia. S\u00edmbolo porque comprende en s\u00ed elementos que configuran una manera de interpretar al ni\u00f1o; consecuencia, porque es un fruto material de esta forma de interpretaci\u00f3n. <\/i><\/p>\n<p><i>Todo esto se comprende, claro, si se observan las consecuencias que tuvo el pensamiento pedag\u00f3gico tradicional en la formaci\u00f3n de su mobiliario, especialmente en el banco.<\/i><\/p>\n<p><i>La disciplina se caracteriz\u00f3 por la quietud y el silencio; se adapt\u00f3 el mobiliario de clase de acuerdo a ese fin. Pero como adem\u00e1s, la ense\u00f1anza se reduc\u00eda a o\u00edr y contestar, en medio de actividades exclusivamente intelectualistas, hubo necesidad de buscar el ambiente propicio para lograr, lo m\u00e1s ordenadamente posible, esa quietud. Por otra parte, una de las caracter\u00edsticas de la escuela tradicional fue su cerrado <\/i>individualismo<i>: ni trabajos en grupo, ni realizaciones que no surgieran del esfuerzo propio y personal. Esto tuvo a su vez, como consecuencia, el ideal del aislamiento. El ni\u00f1o, adem\u00e1s de estar callado y quieto, deb\u00eda estar solo.<\/i><\/p>\n<p><i>Toda realizaci\u00f3n mutua se consider\u00f3 o un cooperaci\u00f3n il\u00edcita, o una fuente de perturbaci\u00f3n y anarqu\u00eda. Los ni\u00f1os \u2013 40 \u00f3 50 en una clase- deb\u00edan estar solos, cada cual por su lado.<\/i><\/p>\n<p><i>A ese criterio \u2013todo se enlaza- respondieron los premios de est\u00edmulo, los \u201cpuntos\u201d, las competencias del mayor rendimiento personal, la \u201cposici\u00f3n de clase\u201d, el sentido de dosificaci\u00f3n cuantitativa de la ense\u00f1anza de los programas y del contralor de la misma.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0Son formas todas de aislamiento; y cuando en la escuela se disponen los bancos como en el tranv\u00eda, se busca la misma finalidad. \u00a1Cu\u00e1ntos maestros\u00a0 -los partidarios de los bancos unipersonales- quisieran que sus alumnos se comportaran en la clase como los desconocidos del tranv\u00eda, o en el cine, es decir, atendiendo exclusivamente a lo suyo, o exclusivamente a la lecci\u00f3n verbalista que les ofrece el maestro!<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0Un individualismo exacerbado\u00a0 presid\u00eda el esp\u00edritu de la escuela. Como el hombre realizaba en el exterior la lucha por la vida, el ni\u00f1o, en la escuela, viv\u00eda tambi\u00e9n en un clima de lucha por su superaci\u00f3n frente a los dem\u00e1s.<\/i><\/p>\n<p><i>En el a\u00f1o 1887, buscando mejorar la situaci\u00f3n del escolar, bas\u00e1ndose en las correlaciones necesarias para que permanezca sentado varias horas, sin perjudicar sus sistema \u00f3seo, se ide\u00f3 por el Inspector Nacional Jacobo Varela un banco nacional, que se usa a\u00fan en el presente\u201d<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i>De lo que Julio Castro denomina \u201cCaracter\u00edsticas de los tiempos nuevos\u201d, haremos una rese\u00f1a m\u00e1s breve porque los j\u00f3venes a quienes van dirigidos especialmente estos temas, encuentran informaci\u00f3n adecuada en las publicaciones acerca del movimiento de la \u201cNueva educaci\u00f3n\u201d, producido en los pa\u00edses desarrollados desde comienzos del siglo y en parte introducido en el nuestro a partir de 1928 con la creaci\u00f3n de las \u201cescuelas experimentales\u201d. Transcribimos de la p\u00e1g. 67 la introducci\u00f3n que Julio Castro hace al tema:<\/p>\n<p><i>\u201cLos tiempo nuevos se caracterizan, en primer t\u00e9rmino, por un avance sorprendente de la t\u00e9cnica. Este avance afecta todos los \u00f3rdenes de la vida: transforma los medios sociales, art\u00edsticos, econ\u00f3micos, financieros; entra en los hogares y modifica la familia; cambia la sociedad y los Estados e inclusive las relaciones entre estos.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0Ahora bien; el progreso\u00a0 t\u00e9cnico es el perfeccionamiento de los medios de que dispone el hombre para dominar la naturaleza; pero esa t\u00e9cnica es carente de finalidad y de valoraci\u00f3n dentro de las categor\u00edas morales. El hombre la utiliza para sus fines y eso es todo. Pero es en \u00e9l, en el hombre, en quien residen en definitiva, los elementos que pueden hacer que la t\u00e9cnica no sea un engranaje ciego y aplastante. De ah\u00ed que, ahora a\u00fan m\u00e1s que antes, es importante la formaci\u00f3n social y moral del hombre, ya que su potencialidad ha crecido monstruosamente sin agregar nada en cuanto a orientaci\u00f3n o aplicaci\u00f3n de esa potencia hipertrofiada\u201d.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i>Y a continuaci\u00f3n, importantes conceptos sobre las relaciones entre la educaci\u00f3n y el Estado (p\u00e1gs. 71 y 72):<\/p>\n<p><i>\u201cEn la actualidad, los Estados dan a la educaci\u00f3n caracter\u00edsticas especiales; en primer t\u00e9rmino, tienden a monopolizarla y a someterla a determinadas finalidades; en segundo lugar le imponen determinadas soluciones correlativas al lugar que ocupa tal o cual pa\u00eds en el concierto\u00a0 de las naciones. As\u00ed, por ejemplo, la cuna de las escuelas nuevas fue Inglaterra y su fin primordial el de preparar a los j\u00f3venes brit\u00e1nicos para guardar y mantener la integridad y la grandeza del Imperio. As\u00ed tambi\u00e9n otras escuela sirven a nacionalismos exacerbados o a determinadas soluciones sociales o pol\u00edticas.<\/i><\/p>\n<p><i>El hecho es que la escuela, en el per\u00edodo de evoluci\u00f3n actual, es un ap\u00e9ndice del Estado moderno y un elemento de su conservaci\u00f3n. Esto da a la educaci\u00f3n caracter\u00edsticas especiales que impone la clase dominante o el partido de gobierno, seg\u00fan los casos. Fuera del campo exclusivamente pedag\u00f3gico, hay pues elementos que condicionan la educaci\u00f3n, y a las cuales no se puede desconocer\u201d<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i>Los fundamentos de la nueva educaci\u00f3n pueden ser expresados a trav\u00e9s de los cinco principios admitidos generalmente vitalidad, actividad, libertad, infantilidad y comunidad.<\/p>\n<p>Los dos primeros convergen hacia el cuarto.<\/p>\n<p><i>\u201cAl cobrar jerarqu\u00eda la infantilidad, la ciencia aplicada que se basa en el conocimiento infantil,\u00a0 ha cambiado la esencia de los m\u00e9todos de aprendizaje\u201d. (<\/i>p\u00e1g. 81)<\/p>\n<p>Transcribimos, para completar estos conceptos b\u00e1sicos, las p\u00e1gs. 82 y 83 (fragmentos)<\/p>\n<p><i>\u201cEn el criterio moderno [&#8230;] en primer t\u00e9rmino, la psicolog\u00eda \u2013sometida al m\u00e9todo experimental- ya no es la ciencia precisa, exacta y reducida a leyes. Se ha convertido en ciencia fenomenol\u00f3gica y sus conquistas est\u00e1n a\u00fan dotadas de gran elasticidad.<\/i><\/p>\n<p><i>Por otra parte, se han abierto nuevos campos a la investigaci\u00f3n: la psicolog\u00eda colectiva, funcional, la psicopedagog\u00eda, el psicoan\u00e1lisis, que por ahora, en exactos t\u00e9rminos, no dan m\u00e1s que criterios generales como\u00a0 aportes a la pedagog\u00eda.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0Por \u00faltimo, \u00e9sta, ganando en especificidad, toma sus elementos no s\u00f3lo de la psicolog\u00eda; sus fuentes est\u00e1n en su propia realizaci\u00f3n, como ya se observaba antes, en los aportes de la sociolog\u00eda, de la filosof\u00eda, de la tecnolog\u00eda, de la est\u00e9tica, etc.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0Todo hace, pues, que la posici\u00f3n actual de la pedagog\u00eda SEA MAS UNA ACTITUD GENERAL FRENTE AL PROBLEMA DE LA EDUCACI\u00d3N, QUE UNA POSICI\u00d3N CIENT\u00cdFICA PREDETERMINADA.<\/i><\/p>\n<p><i>Una posici\u00f3n inicial que define el educador en base a una serie de principios geniales \u2013 ajustados\u00a0 a verificaciones ya realizadas \u2013 y que sirven de fundamento a las consecuencias pr\u00e1cticas en que se expresa luego el arte de educar. Estos principios generales, son fundamentalmente los ya determinados para configurar a grandes rasgos el com\u00fan denominador del alma infantil\u201d<\/i><\/p>\n<p>Como cap\u00edtulo final, en esta presentaci\u00f3n de la importante obra de Julio Castro que procuramos, en su homenaje, revivir, desarrollaremos brevemente: <i>La escuela nueva en Uruguay.<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i>Debemos mencionar, en primer t\u00e9rmino como innovaci\u00f3n temprana, la creaci\u00f3n del primer \u201cJard\u00edn de Infantes\u201d, realizada en 1892 por la gran educacionista Enriqueta Compte y Riqu\u00e9. \u00c9sta hab\u00eda viajado a Europa para estudiar los \u201cKindergarten\u201d, trayendo especialmente los procedimientos del pedagogo alem\u00e1n Froebel,\u00a0 la utilizaci\u00f3n de su material especial, los \u201cdones\u201d como recurso para el desarrollo manual y espiritual de los infantes de tres a cinco a\u00f1os. El juego, el cuento y el canto crear\u00edan el ambiente de todo el Jard\u00edn.<\/p>\n<p>Rodeada de maestras vocacionales, busc\u00f3 adecuar la experiencia recogida a los ni\u00f1os uruguayos y reci\u00e9n a los 14 a\u00f1os de iniciada, public\u00f3 una obra sobre el Jard\u00edn de Infantes de Montevideo.<\/p>\n<p>Con car\u00e1cter oficial, s\u00f3lo despu\u00e9s del primer cuarto de siglo empezaron a extenderse las clases jardineras para preescolares de cinco a\u00f1os y en la d\u00e9cada de los cuarenta, lo jardines de infantes.<\/p>\n<p>En el a\u00f1o 1927, con autoridades de ense\u00f1anza especialmente progresistas, se designan como escuelas experimentales la de Estaci\u00f3n Progreso y la de Las Piedras. M\u00e1s adelante, en Montevideo, la Escuela experimental de Malv\u00edn. El m\u00e9todo elegido fue el del pedagogo belga Decroly;\u00a0 sosten\u00eda como base psicol\u00f3gica m\u00e1s importante para la ense\u00f1anza, el inter\u00e9s del ni\u00f1o y como desarrollo program\u00e1tico, los centros de inter\u00e9s, derivados de las necesidades biol\u00f3gicas que caracterizan lo humano.<\/p>\n<p>En\u00a0 la escuela de Progreso, su director no realiz\u00f3 una adopci\u00f3n cabal del m\u00e9todo y tom\u00f3 como\u00a0 centros de trabajo muchas de las actividades propias del medio de chacras que rodeaba la escuela.<\/p>\n<p>En todas las escuelas, al hacerse <i>activas<\/i>\u00a0 cambi\u00f3 la modalidad de trabajo, el ambiente del mismo y el mobiliario. Si todas no ten\u00edan mesas colectivas o s\u00f3lo, en parte, algunas de \u00e9stas improvisadas, utilizaban toda suerte de lugares de trabajo donde fuera posible observar, experimentar, construir, con el mobiliario m\u00e1s diverso. Julio Castro se\u00f1ala que para \u00e9l, las filas de bancos bipersonales o personales colocan al ni\u00f1o en la misma situaci\u00f3n del que viaja en un veh\u00edculo colectivo: es\u00a0 m\u00e1s c\u00f3modo ver al \u201cdesconocido\u201d\u00a0 de atr\u00e1s, porque no es necesaria la comunicaci\u00f3n. Pero en la escuela es imprescindible el trato activo con los compa\u00f1eros si se busca\u00a0 la colaboraci\u00f3n, lo que vaya creando un ambiente de aprendizaje en<i> comunidad.<\/i> Agregamos nosotros que, actualmente, en las escuelas privadas de clase alta, se usan los bancos individuales, expresi\u00f3n de la tendencia de luchar por s\u00ed mismo para triunfar en la competici\u00f3n.<\/p>\n<p>Se\u00f1alaremos que los m\u00e9todos de la nueva educaci\u00f3n que penetraron con mayor empuje\u00a0 en nuestras escuelas, sobre todo las urbanas, fueron: el de <i>\u00a0proyectos<\/i>, de origen norteamericano y el de aprendizaje <i>por equipos<\/i> preconizado por Cousinet en Francia, muy divulgado y, con las modificaciones debidas, en vigor hoy.<\/p>\n<p>El proyecto es una actividad planificada, \u201cllevada a cabo en un ambiente natural\u201d. Eso es apto tambi\u00e9n, y\u00a0 tal vez muy especialmente, para la escuela rural.<\/p>\n<p>Fue en la d\u00e9cada de los cuarenta, despu\u00e9s de transcurrida la crisis institucional y total de los a\u00f1os treinta, cuando fueron penetrando principios, ideas y pr\u00e1cticas de \u201cescuela nueva\u201d.<\/p>\n<p>En nuestro pa\u00eds no se dieron experiencias totales y tal vez, se desarrollaron mejor en aquellas escuelas que pod\u00edan tener recursos para la adquisici\u00f3n de materiales, maestros, en la Direcci\u00f3n y en las clases, capaces de trabajar en equipo entre s\u00ed y con los ni\u00f1os.<\/p>\n<p>Pero la escasez de recursos destinados a la ense\u00f1anza o la incompetencia, en muchos casos, del gobierno escolar, ignor\u00f3 la necesidad de construir mesas colectivas, con sillas transportables a ambientes diferentes,\u00a0 con las cuales la movilidad permite al ni\u00f1o buscar por s\u00ed las posiciones corporales m\u00e1s convenientes.<\/p>\n<p>Julio Castro, en la segunda edici\u00f3n de su libro, agrega un \u00faltimo cap\u00edtulo, a modo de nueva conclusi\u00f3n, del que extraemos ideas que nos parecen fundamentales. \u00a0Antes hab\u00eda sostenido en la p\u00e1g. 117, de su primera edici\u00f3n: <i>\u201cEl aliento de la escuela nueva no pas\u00f3 en vano. Aunque sus m\u00e9todos cayeron en el olvido qued\u00f3 asimilado, definitivamente, mucho de lo esencial de su esp\u00edritu\u201d<\/i> En la edici\u00f3n de 1966, en a\u00f1os de aguda crisis econ\u00f3mica e institucional afirmar\u00e1:<\/p>\n<p>1. Hay un retorno a lo nacional; se realizan experiencias propias; se vuelve a Varela como fundamental fuente de inspiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>2. El pa\u00eds vuelve una momificaci\u00f3n estructural.<\/p>\n<p>Una tierra que pertenece a unos pocos y se explota mal, un presupuesto siempre deficitario, una clase parasitaria cada vez m\u00e1s numerosa.<\/p>\n<p>3. En educaci\u00f3n hay un s\u00f3lido proceso de maduraci\u00f3n; el an\u00e1lisis de la realidad defini\u00f3 planteos y se\u00f1al\u00f3 soluciones.<\/p>\n<p>4. La escuela rural se convirti\u00f3 en la preocupaci\u00f3n m\u00e1s fecunda que reuni\u00f3 el magisterio nacional. Se inicia una transformaci\u00f3n de fondo: de Instituto de educaci\u00f3n infantil tiende a proyectarse a los problemas del lugar, impulsando soluciones.<\/p>\n<p>5. La imposici\u00f3n dogm\u00e1tica, la verdad revelada por el maestro, cede el campo a la observaci\u00f3n, la comprobaci\u00f3n, la cr\u00edtica.<\/p>\n<p>Como fin del libro analiza los efectos de la crisis, sobre todo para la escuela rural.<\/p>\n<p>Once a\u00f1os despu\u00e9s otra crisis, m\u00e1s profunda y oscurantista, termina con la vida de Julio, cobardemente, con \u00e9l, que luch\u00f3 y cre\u00f3, en forma continua, hasta los \u00faltimos extremos de la generosidad y la entrega.<\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><i>\u00a0<\/i><\/p>\n<p><span style=\"text-decoration: underline;\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p><b><i>\u00a0<\/i><\/b><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este art\u00edculo fue publicado en la obra \u201cJulio Castro Educador de Pueblos\u201d (Ediciones de la Banda Oriental, agosto, 1987) Al\u00a0 tiempo que damos a conocer un estudio sobre la obra de Castro, evocamos a la autora del art\u00edculo: la querida Maestra Yolanda Vallarino. Fue \u00e9sta una luchadora incansable por la causa de la Escuela P\u00fablica, &#8230; <a title=\"Vieja y nueva Educaci\u00f3n \u201cEl Banco Fijo y la Mesa Colectiva\u201d\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/www.educacionrural.org\/?page_id=2784\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Vieja y nueva Educaci\u00f3n \u201cEl Banco Fijo y la Mesa Colectiva\u201d\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"parent":63,"menu_order":4,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-2784","page","type-page","status-publish"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/2784","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=2784"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/2784\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2795,"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/2784\/revisions\/2795"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/63"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=2784"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}