{"id":2816,"date":"2014-04-16T16:42:39","date_gmt":"2014-04-16T18:42:39","guid":{"rendered":"http:\/\/www.educacionrural.org\/?page_id=2816"},"modified":"2014-04-16T18:20:45","modified_gmt":"2014-04-16T20:20:45","slug":"testimonio-de-una-maestra-ex-alumna-del-instituto-normal-rural","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.educacionrural.org\/?page_id=2816","title":{"rendered":"Testimonio de una maestra ex alumna del Instituto Normal Rural"},"content":{"rendered":"<p><b><i>Texto tomado de la obra \u201cDos d\u00e9cadas en la historia de la escuela uruguaya\u201d escrito por la Maestra Elda Manrique. (1987) <\/i><\/b><\/p>\n<p>Tuve la suerte de integrar el grupo de becarios que realiz\u00f3 los cursos regulares, dictados a lo largo de 1960, en el Instituto Normal Rural de Cruz de los Caminos, kil\u00f3metro 40 \u00a0de la ruta 7, departamento de Canelones.<\/p>\n<p>Resulta dif\u00edcil ordenar el sinn\u00famero de im\u00e1genes de todos los tipos, recuerdos, vivencias que se agolpan al evocar aquella experiencia de vital importancia en mi vida de maestro, es decir en el aspecto profesional, as\u00ed como en el personal, en lo que a ser humano concierne. Y a pesar de los 26 a\u00f1os transcurridos, es tal la riqueza de situaciones distintas, tanto en el orden profesional como en el personal, que la jerarquizaci\u00f3n de las mismas se torna dificultosa, m\u00e1xime cuando todas ellas quedaron impregnadas de un hondo sentimiento semejante tal vez a una religi\u00f3n, a un credo.<\/p>\n<p>All\u00ed se nutr\u00eda el misticismo de la doctrina de Educaci\u00f3n Rural; all\u00ed se hac\u00edan realidad y cobraban contenido, corporeidad, conceptos o enunciados tales como: compa\u00f1erismo, trabajo en equipo, evaluaci\u00f3n, autocr\u00edtica, escuela activa, mejoramiento de la acci\u00f3n de nuestra Escuela Campesina, etc., etc.<\/p>\n<p>Al Instituto Normal Rural se llegaba en calidad de becario (se percib\u00eda el sueldo de maestro) y se conviv\u00eda en r\u00e9gimen de internado durante el a\u00f1o lectivo, ausent\u00e1ndose del Instituto, si se deseaba, un fin de semana cada quince d\u00edas, o en vacaciones de invierno y primavera.<\/p>\n<p>Las Inspecciones Departamentales que hac\u00edan el llamado entre los maestros efectivos (no recuerdo exactamente las condiciones exigidas, creo hab\u00eda puntos que contemplaban experiencia m\u00ednima y edad m\u00e1xima) efectuaban la selecci\u00f3n de los aspirantes. Se integraba as\u00ed el grupo con maestros de ambos sexos, provenientes de todos los departamentos de la Rep\u00fablica.<\/p>\n<p>Muy variadas eran las motivaciones de los que iniciaban el curso: algunos ve\u00edan la posibilidad de acercarse aunque fuera por un a\u00f1o a la capital y aprovechar cines, teatros, exposiciones, conciertos, es decir, distintas manifestaciones culturales que eran casi vedadas para un habitante del interior;\u00a0 otros, que hab\u00edan participado en cursillos de vacaciones, conoc\u00edan ya algo de lo que un curso de un a\u00f1o pod\u00eda significar en profundidad para su futuro quehacer docente; otros no tra\u00edan una expectativa definida.<\/p>\n<p>All\u00ed estaba aquel edificio que sobresal\u00eda en la zona rural en que se enclav\u00f3 en una \u00e9poca en la que hab\u00eda rubros para buenos edificios escolares, grandes, ambiciosos, demostrando tal vez que se quer\u00eda ser fiel al pensamiento vareliano en cuanto al efecto que la educaci\u00f3n pod\u00eda producir en curar los males de la Rep\u00fablica. No s\u00e9 qu\u00e9 destino iba a tener ese local cuando fue concebido, s\u00e9 que durante 1959 y 1960 alberg\u00f3 dos generaciones de maestros que cursaban su especializaci\u00f3n rural y all\u00ed, en un porcentaje superior al 90 %, quedar\u00edan comprometidos con la doctrina de la Educaci\u00f3n Rural. Con las adaptaciones m\u00ednimas, se contaba con dormitorios, aulas, biblioteca, taller, comedor, cocina, a\u00a0 lo que debe agregarse lo que se iba construyendo, tales como porqueriza, cancha de b\u00e1squetbol y voleibol, <a href=\"http:\/\/www.educacionrural.org\/?page_id=2055\">apiario<\/a>, huerta, frutales, forestales, jard\u00edn, etc. etc.<\/p>\n<p>All\u00ed estaba el equipo humano: Homero\u00a0 Grillo y Ana Mar\u00eda Angione, Weyler Moreno, Jos\u00e9 Gonz\u00e1lez\u00a0 Sena, Mariana de Mello, Zulema Nocedo, Blanca Izquierdo, a los que se sumaron por alg\u00fan tiempo especialistas en el \u00e1rea de la salud.<\/p>\n<p>Las actividades comenzaban temprano en la ma\u00f1ana y terminaban en la tardecita, extendi\u00e9ndose a veces hasta tarde en la noche. Se alternaban clases te\u00f3ricas con pr\u00e1cticas, <a href=\"http:\/\/www.educacionrural.org\/?page_id=2049\">tareas en la huerta<\/a>, vacunaci\u00f3n en el gallinero de Briano ( un maestro de la zona), poda en la quinta frutal de alg\u00fan vecino que ced\u00eda su establecimiento para nuestra pr\u00e1ctica, <a href=\"http:\/\/www.educacionrural.org\/?page_id=2046\">construcci\u00f3n de la porqueriza<\/a>, <a href=\"http:\/\/www.educacionrural.org\/?page_id=2040\">delimitaci\u00f3n de la cancha de b\u00e1squetbol<\/a>, construcci\u00f3n de tableros y piso, medici\u00f3n del predio y confecci\u00f3n del plano, corte de \u00e1rboles y reconocimiento de la edad de los mismos, <a href=\"http:\/\/www.educacionrural.org\/?page_id=2021\">elaboraci\u00f3n de conservas<\/a>, <a href=\"http:\/\/www.educacionrural.org\/?page_id=2074\">uso de herramientas de carpinter\u00eda<\/a>, confecci\u00f3n de murales con distintas t\u00e9cnicas, participaci\u00f3n en las actividades de recreaci\u00f3n con los j\u00f3venes de la zona o en asambleas de productores, etc., etc..<\/p>\n<p>La multiplicaci\u00f3n de tareas abordadas nos llevaban de Erich Fromm. y \u201cEl Miedo a la Libertad\u201d al pitecantropus erectus, de la prevenci\u00f3n de diarreas infantiles a las ayudas audiovisuales, a la alimentaci\u00f3n racional o a la canci\u00f3n o la danza.<\/p>\n<p>R\u00e1pidamente aquello se fue transformando en un colmenar y del yo individual y difuso fuimos pasando al nosotros definido y conciso. Todo era experiencia, pr\u00e1ctica con un sustento te\u00f3rico. Y as\u00ed se efectuaban las evaluaciones, cada vez m\u00e1s cr\u00edticas y objetivas. Se integraban los equipos, se sal\u00eda a las escuelas de la zona a vivir la real situaci\u00f3n del maestro, fieles a los enunciados del programa rural vigente en aquel entonces (el del Congreso de Piri\u00e1polis de 1949) en lo que hace referencia a que el aula es hasta el \u00faltimo cent\u00edmetro de la Escuela y su zona y que \u201cla Escuela es la casa de los hijos del pueblo\u201d.<\/p>\n<p>Al igual que en la verdadera familia, se participaba de todo, se compart\u00edan las vicisitudes econ\u00f3micas cuando las partidas no llegaban y se hac\u00eda dif\u00edcil enfrentar la alimentaci\u00f3n de tan numerosa prole,\u00a0 o las disposiciones vigentes frenaban o imped\u00edan la expansi\u00f3n de la \u201cluz del instituto Normal Rural\u201d o ya se avizoraba el accionar del Inspector Adjunto a la Direcci\u00f3n General que, con su nuevo organigrama, dar\u00eda por tierra con \u00e9sta\u00a0 y otras experiencias de Educaci\u00f3n Rural, a lo que tan claramente se referir\u00eda nuestro inolvidable Julio Castro en aquel art\u00edculo titulado \u201cLos caballos en la huerta\u201d.<\/p>\n<p>Del Instituto Normal Rural no se sacaban recetas a seguir al pie de la letra, se obten\u00edan caminos viables, posibilidades, sabiendo que cada circunstancia determina los medios para llegar al mismo fin.<\/p>\n<p>Llegaba el fin de a\u00f1o, ven\u00eda la elaboraci\u00f3n de tesis y su sustentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Al pr\u00f3ximo a\u00f1o reiniciar\u00edamos nuestra labor docente en el departamento del cual proven\u00edamos, obligatoriamente por dos a\u00f1os (la beca lo determinaba) como m\u00ednimo en una Escuela Rural. All\u00ed est\u00e1bamos de regreso, con una nueva postura, rehechos, sacando fuerzas de flaqueza, intentando darle a la Escuela Rural nuevo impulso, revitaliz\u00e1ndola, mirando con optimismo nuestro hacer, haciendo caso omiso de las dificultades, volc\u00e1ndonos al trabajo con fervor, con fe y entusiasmo.<\/p>\n<p>Ya no sent\u00edamos la angustia de la soledad, pues nuestra tarea se hac\u00eda en conjunto con las escuelas vecinas. Los becarios del departamento, si era posible, elegir\u00edamos escuelas pr\u00f3ximas y si no, aliment\u00e1bamos la llama encendida en el Instituto Normal Rural con reuniones peri\u00f3dicas al estilo evaluaci\u00f3n de las que hab\u00edamos participado en el Instituto, o de las vividas en el N\u00facleo Experimental de La Mina, ya que dentro del programa cumplido en la Especializaci\u00f3n Rural, cont\u00f3, adem\u00e1s, la visita durante una semana o quince d\u00edas, a lugares dentro del pa\u00eds en los que se realizaran experiencias de Educaci\u00f3n Rural. En 1960 se dividi\u00f3 el grupo, una parte (entre los que me contaba) visit\u00f3 La Mina y otra viaj\u00f3 a Perseverano en el departamento de Soriano donde realizaban su trabajo los maestros G\u00e1ndara y Mend\u00edvil.<\/p>\n<p>Los maestros egresados entonces nos reun\u00edamos peri\u00f3dicamente, arrib\u00e1bamos a acuerdos, a l\u00edneas generales de trabajo. Inici\u00e1bamos as\u00ed ensayos que tornaron las escuelas\u00a0 verdaderamente activas, din\u00e1micas y consustanciadas con los problemas de su propio medio. Ning\u00fan problema de la zona nos fue ajeno, habiendo incursionado, adem\u00e1s de la tarea cl\u00e1sica con ni\u00f1os, en actividades tales como recreaci\u00f3n para j\u00f3venes y adultos, alfabetizaci\u00f3n de adultos, clubes de madres, programas de huertas vecinales, etc., etc.<\/p>\n<p>Fuimos conscientes a nuestro regreso de que est\u00e1bamos obligados ante la naci\u00f3n a preparar al ni\u00f1o campesino al igual que al del medio urbano para que tomara conciencia del papel que desempe\u00f1ar\u00eda en la vida social y de su responsabilidad de ciudadanos, marchando junto a su hermano adolescente o joven, junto a sus padres y abuelos, hacia la conquista de situaciones mejores. Tomamos conciencia de la necesidad de dignificar la figura de la mujer del campo y con ella se planearon actividades que conllevaban ese distante fin. Supimos entonces que la Escuela es una agencia educativa que deb\u00eda coordinar sus esfuerzos junto a las que actuaran en el medio y que, si no las hab\u00eda, deb\u00eda ser el centro educacional impulsor de una nueva din\u00e1mica de las comunidades.<\/p>\n<p>Cuando en un encuentro casual hace pocos d\u00edas de ese 1986 que finaliza, la querida profesora Yolanda Vallarino y el maestro Soler me plantearon que, como exalumna del Instituto Normal Rural diera mi testimonio, comprend\u00ed de inmediato que el requerimiento superaba mis posibilidades m\u00e1xime en este momento en que estoy alejada de toda actividad docente. Trat\u00e9 de tomar contacto con compa\u00f1eros que vivieron esta in\u00e9dita experiencia, pens\u00e9 en Jos\u00e9 Pedro N\u00fa\u00f1ez, Luis G\u00f3mez, Carolina Sosa, quienes con su capacidad pod\u00edan completar con mayor jerarqu\u00eda este trabajo. El no haber podido eludir la responsabilidad determin\u00f3 que una noche, ya sobre el plazo acordado, hilvanara estas l\u00edneas.<\/p>\n<p>Como dec\u00eda al principio, tan s\u00f3lo recordar el Instituto Normal Rural hace afluir una multiplicidad de recuerdos de dif\u00edcil ordenamiento, quedando sin duda aspectos de relevancia sin anotar.<\/p>\n<p>Perm\u00edtaseme al finalizar un recuerdo muy especial a quien dirigi\u00f3 aquel excepcional equipo de maestros-profesores, me refiero al maestro de maestros, Homero Grillo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto tomado de la obra \u201cDos d\u00e9cadas en la historia de la escuela uruguaya\u201d escrito por la Maestra Elda Manrique. 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