{"id":556,"date":"2011-10-08T19:13:20","date_gmt":"2011-10-08T22:13:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.educacionrural.org\/?page_id=556"},"modified":"2014-02-26T13:46:02","modified_gmt":"2014-02-26T15:46:02","slug":"julio-castro-periodista-de-la-educacion","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/www.educacionrural.org\/?page_id=556","title":{"rendered":"Julio Castro Periodista de la Educaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>El presente art\u00edculo fue escrito por el Maestro Ubaldo Rodr\u00edguez Varela.<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Julio Castro Educador de Pueblos, Ediciones de la Banda Oriental, Agosto de 1987.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: left;\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-medium wp-image-2731\" alt=\"julio-castro[1]\" src=\"http:\/\/www.educacionrural.org\/wp-content\/uploads\/julio-castro1-218x300.jpg\" width=\"218\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/www.educacionrural.org\/wp-content\/uploads\/julio-castro1-218x300.jpg 218w, https:\/\/www.educacionrural.org\/wp-content\/uploads\/julio-castro1.jpg 325w\" sizes=\"auto, (max-width: 218px) 100vw, 218px\" \/><\/p>\n<h2>Previo<\/h2>\n<p>En este libro de recordaci\u00f3n y homenaje a Julio Castro, dispusieron los responsables de la idea de su publicaci\u00f3n que a m\u00ed me correspondiera el sector \u201cJulio Castro, periodista de la educaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>Pensando en la tarea me di cuenta que no ten\u00eda a mi cargo la autor\u00eda, propiamente dicha, del trabajo. El autor del mismo deb\u00eda ser Julio Castro. Y fue Julio Castro. Nuestra labor se redujo a entresacar de la colecci\u00f3n de MARCHA aquellas notas de Julio en las que encara temas realmente importantes y generales del quehacer educativo, vigentes casi totalmente hoy, y encadenarlas, conectarlas entre s\u00ed con alg\u00fan comentario nuestro sobre nota y autor, a modo de gu\u00eda para el lector. El resto, es el reencuentro entre \u00e9ste y Julio.<\/p>\n<p>Releerlo, junto con la oportunidad de ratificar los valores de Castro, nos hace pensar en la falta que hace en las p\u00e1ginas de nuestra prensa peri\u00f3dica alguien que acerque las cosas de la ense\u00f1anza al p\u00fablico lector. Porque se escribe, s\u00ed, sobre el tema. Pero\u00a0 se ha ca\u00eddo en un af\u00e1n de bailar al comp\u00e1s de una terminolog\u00eda a cuenta de moderna, llena de palabrer\u00eda infatuada y sonora que parece solazarse en dirigirse a una reducida constelaci\u00f3n de \u201ciniciados\u201d, de cuya lectura el maestro corriente, el profesor corriente y el padre corriente, que son quienes educan y desean saber educar, se sienten marginados por ignorancia del idioma empleado y apabullados por el engolamiento de las voces de tales \u201cgrandes gur\u00fas\u201d\u00a0 de la educaci\u00f3n de la hora. Si humildemente volvieran a leer a Julio Castro quiz\u00e1s vieran por qu\u00e9 es mejor, m\u00e1s bello y m\u00e1s claro\u00a0 \u201clo que pasa en\u00a0 la calle\u201d que \u201cel conjunto de los hechos de la vida diaria cuyo acontecer tiene lugar en la v\u00eda p\u00fablica\u201d. Machado dixit\u2026<\/p>\n<p>Julio Castro es un ejemplo de esa profunda sencillez. Porque de verdad sab\u00eda mucho, su lujo era hacer f\u00e1cil lo dif\u00edcil; no lo contrario.<br \/>\nLamentablemente los \u201cJ.C.\u201d \u2013 tambi\u00e9n sencillez de su modo \u2013 no abundan.<br \/>\nPor eso, creemos que se hace bien con reeditarlo. Y quiz\u00e1s haya que hacerlo cada tanto.<\/p>\n<h2>\u00bfQu\u00e9 fue Julio Castro?<\/h2>\n<p>\u00bfMaestro, periodista, pol\u00edtico, fil\u00f3sofo de la educaci\u00f3n, estudioso del problema imperialista en Am\u00e9rica Latina, soci\u00f3logo del medio rural; fino humorista, inclusive, desde el rinc\u00f3n inolvidable de \u201cLa Mar en coche\u201d o los \u201c7 Enanitos\u201d de MARCHA?<\/p>\n<p>La verdad, es que al pensar en la personalidad de Julio Castro, caben las preguntas. En todos esos quehaceres se desempe\u00f1\u00f3\u00a0 con alma y vida; pero con una sencillez tal, que sus ideas y sus palabras y sus sugerencias y sus cr\u00edticas y sus verdades y sus lanzas quebradas eran de tal claridad y evidencia, que parec\u00edan el producto de un emprendimiento f\u00e1cil, elemental. Como de quien est\u00e1 nadando en sus propias aguas. Si. Recordamos a Holmes:<br \/>\n&#8211; Elemental, querido Watson.<\/p>\n<p>Dejaba caer lo preciso, lo necesario, lo justo, all\u00ed donde hac\u00eda falta. Hasta en las bromas. De ah\u00ed lo f\u00e1cil que era dialogar con Castro, discutir, leerlo. De ah\u00ed la naturalidad con que a quienes tuvimos\u00a0 la suerte de tratarlo, nos saliera, enfrentados a alg\u00fan problema perteneciente a las \u00e1reas de preocupaci\u00f3n de Julio Castro, esta \u201cprotocolar\u201d sugesti\u00f3n:<br \/>\n&#8211; \u00bfY si convers\u00e1ramos con El Canario Julio?<\/p>\n<h2>Maestro periodista, periodista maestro<\/h2>\n<p>En esa multifac\u00e9tico personalidad hab\u00eda una faz de Julio Castro que entendemos fue de total originalidad en el panorama cultural del pa\u00eds; la del maestro periodista, o viceversa, que llev\u00f3 a la prensa peri\u00f3dica la problem\u00e1tica de la educaci\u00f3n nacional. De esa faz de Julio Castro nos ocuparemos.<\/p>\n<p>La educaci\u00f3n es un hecho social del inter\u00e9s de todos. Sin embargo, los problemas de la educaci\u00f3n nunca estuvieron \u2013l\u00f3gico &#8211; al alcance de todos. Al alcance de la opini\u00f3n de todos. A todos nos tocan las cosas de la educaci\u00f3n desde cuando es el com\u00fan quien pone en la mesa de juego el elemento clave, el m\u00e1s delicado y m\u00e1s sensible, el destinatario de una labor que se hace ahora pero que es para el futuro entero. Hablamos del educando, del ni\u00f1o y el joven. Pero las soluciones educativas y los criterios que las sostienen y los hombres que las imponen est\u00e1n all\u00e1 lejos, en una estratosfera inalcanzable de \u201cConsejos de Sabios\u201d que son quienes resuelven, en definitiva, sobre recetas que no conozco y que alguien que no s\u00e9 qui\u00e9n es aplicar\u00e1 a mi hijo para hacer de \u00e9l un hombre. O para ayudarme a hacerlo. \u00bfHemos pensado que es as\u00ed la cosa? Y \u201cla cosa\u201d hecha ley, con su fuerza, nos coge y nos ordena. La prensa da noticias de resoluciones; el com\u00fan, el com\u00fan de siempre, las acata. Y ah\u00ed vamos.<\/p>\n<p>No hay un solo \u00f3rgano de prensa con una p\u00e1gina destinada a interesar \u2013 y a informar, a ense\u00f1ar \u2013 a la gente del com\u00fan sobre cosas de la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pues bien, Julio Castro fue el periodista diferente. Repetidamente escrib\u00eda sobre ense\u00f1anza. Revisando la colecci\u00f3n de Marcha se encuentra cantidad de notas en las que Castro, al hacer de los temas de educaci\u00f3n nota period\u00edstica, pone inteligentemente en el conocimiento y preocupaci\u00f3n del lector corriente, especialmente del lector no educador de profesi\u00f3n, los problemas de la ense\u00f1anza, adentr\u00e1ndolo en el mundo del quehacer m\u00e1s grato y m\u00e1s dif\u00edcil que existe: educar. A la vez, ense\u00f1aba y alertaba al propio educador.<\/p>\n<p>Julio Castro hablaba de esos temas con toda sencillez pero con toda jerarqu\u00eda, haciendo ver sutilmente que sobre educaci\u00f3n no tiene derecho a opinar un lego por m\u00e1s que le interese, le toque y le entusiasme el tema, sencillamente por aquello tan sabio de Fierro: \u201cNo canta el que tiene ganas, sino el que sabe cantar\u2026\u201d \u00a1Y mire que Julio sab\u00eda!<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito, extraemos de un art\u00edculo de Castro sobre educaci\u00f3n sexual (Marcha, N\u00ba 862, de 17\/V\/ 1957), un sector del mismo que Julio subtitul\u00f3 \u201cAprender no es repetir\u201d, y que constituye por s\u00ed solo toda una doctrina sobre el controvertido asunto de ense\u00f1anza y educaci\u00f3n. Define claramente el tema. Ense\u00f1a a maestros y a no maestros. En nuestras andanzas por los caminos de la educaci\u00f3n lo hemos sugerido a estudiantes de Magisterio y Maestros como \u201cart\u00edculo de cabecera\u201d. Con su formidable poder de s\u00edntesis, Castro compone en sus\u00a0 \u201cdos columnas a tipo 6\u201d todo un tratado de Pedagog\u00eda. Aqu\u00ed est\u00e1:<\/p>\n<h2>Aprender no es repetir<\/h2>\n<p>Algunos han dicho y otros sugerido que la escuela debe ense\u00f1ar y desentenderse de todo aquello que tienda a la formaci\u00f3n de la personalidad. Con instruir\u00a0 trasmitiendo conocimientos estar\u00eda cumplida su funci\u00f3n.\u201dLa educaci\u00f3n general y total es resorte exclusivo de los padres\u201d. Quienes tal afirman, no saben, por lo visto, que no se puede ense\u00f1ar sin educar; que la acci\u00f3n docente de trasmitir un conocimiento lleva impl\u00edcita una actitud en relaci\u00f3n con la formaci\u00f3n de quien ese conocimiento recibe. Es el abec\u00e9 de la ciencia secular y universal, construida en torno al hecho de la educaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En una pol\u00e9mica de este tipo, todos podemos meter la cuchara. Pero es evidente que la autoridad de las opiniones surge del saber que las sustente. La educaci\u00f3n es una ciencia con su campo espec\u00edfico, con sus problemas, con sus teor\u00edas, con sus m\u00e9todos, con sus hip\u00f3tesis. Desconocer todo eso y opinar igual, es un flaco servicio que se le hace a la tesis en discusi\u00f3n. La ligereza no siempre es perdonable y a veces hasta resulta lesiva si viene de quienes en otros campos del saber han cimentado un prestigio\u00a0 y han dado autoridad a sus nombres.<\/p>\n<p>No se puede trasmitir un conocimiento sin acci\u00f3n sobre la formaci\u00f3n de la personalidad. Ense\u00f1ar a un ni\u00f1o no es ense\u00f1ar a un loro. En el primero la ense\u00f1anza no es capacitarlo para que repita; no es inyectarle una dosis de conocimiento. Ense\u00f1ar una cosa supone poner en actividad el esp\u00edritu del muchacho para que realice una elaboraci\u00f3n\u00a0 en torno al acto de conocer.\u00a0 M\u00e1s importante que la cosa ense\u00f1ada es el proceso de elaboraci\u00f3n que el conocer exige. En el ni\u00f1o como en el hombre hay potencias an\u00edmicas en constante actividad. Ellas son las que trabajan sobre el elemento que se ense\u00f1a, no s\u00f3lo simul\u00e1ndolo para uso y dominio sino tambi\u00e9n relacion\u00e1ndolo, someti\u00e9ndolo a juicios de valor, prob\u00e1ndolo en la cr\u00edtica, experimentando con \u00e9l.<\/p>\n<p>En la tarea docente es m\u00e1s importante el cumplimiento correcto de ese proceso que la simple adquisici\u00f3n del conocimiento. Si yo\u00a0 ense\u00f1o el n\u00famero uno, por ejemplo, no debo\u00a0 limitarme a que mi alumno\u00a0 lo repita oral o gr\u00e1ficamente. Ense\u00f1ar el n\u00famero uno es dar idea de unidad; es ayudar al ni\u00f1o a que abstraiga de los hechos el concepto puro, es poner ese concepto en relaci\u00f3n con los objetos reales, con los s\u00edmbolos gr\u00e1ficos, etc.<\/p>\n<p>Como se comprende, toda esta actividad implica una acci\u00f3n del educador sobre el alma de su alumno. Cuando se le ense\u00f1a a un loro a repetir \u201cdame la pata\u201d se hace una grabaci\u00f3n. El loro repite como un disco sin que el elemento aprendido tenga otras consecuencias que la repetici\u00f3n f\u00f3nica. Pero cuando se le ense\u00f1a algo a un ni\u00f1o las categor\u00edas de los elementos en juego son distintas. Cuando m\u00e1s fina, exquisita y esencial sea la acci\u00f3n del educador, m\u00e1s ricas ser\u00e1n las consecuencias del acto educativo.<\/p>\n<p>En educaci\u00f3n lo que se quiere es precisamente eso: que el acto educativo alcance la mayor hondura, obligando al alumno a la actividad total. Cuando m\u00e1s laboriosa sea la elaboraci\u00f3n\u00a0 mayores proyecciones tendr\u00e1 en el plano del enriquecimiento espiritual. Por eso es tan importante el m\u00e9todo y los modos\u00a0 o procedimientos que se siguen en el proceso de la asimilaci\u00f3n de un conocimiento.<\/p>\n<p>Cuando el educador logra de sus alumnos una actitud, un modo de vida frente al mundo del conocer, habr\u00e1 creado en ellos lo esencial.<br \/>\nEl enriquecimiento cuantitativo lo dar\u00e1n el tiempo, la madurez, la disciplina, la perseverancia, siempre\u00a0 que se siga manteniendo aquella actitud.<\/p>\n<p>Dicho sea esto para dar una idea de c\u00f3mo en el hecho simple de trasmitir un conocimiento, hay \u2013debe haber \u2013 una comunidad \u00edntima entre educando\u00a0 y educador. El saber resultar\u00e1 m\u00e1s fecundo cuanto m\u00e1s \u00edntima sea esa comunidad.<\/p>\n<p>Pero educar no es s\u00f3lo trasmitir conocimientos. Es una acci\u00f3n de esencia m\u00e1s fina, de m\u00e1s sutil y elevada jerarqu\u00eda. Educar es contribuir a que el ni\u00f1o al elaborar sus conocimientos vaya tomando su posici\u00f3n frente a los hechos, las ideas, las normas, las costumbres, las personas. El ni\u00f1o tiene su mundo fantasioso y personal. A medida que crece ese mundo propio va\u00a0 entrando en relaci\u00f3n al que rige la vida de los dem\u00e1s. Se produce as\u00ed una asimilaci\u00f3n lenta donde no son raros las crisis y los conflictos. Los educadores tienen t\u00e9cnicas, m\u00e9todos, procederes educativos capaces de realizar esa tarea con eficacia. Unos los har\u00e1n mejor, otros, peor, pero en el aula, en el patio de la escuela, donde quiera que sea, no pueden sustraerse a lo que es esencial en su funci\u00f3n: la acci\u00f3n permanente es integral en la formaci\u00f3n de sus alumnos. Es, volvemos a repetirlo, el abec\u00e9 en la relaci\u00f3n entre educando y educador.<\/p>\n<p>Quitarle al maestro la esencia de su funci\u00f3n ser\u00eda como quitarle a la cirug\u00eda la finalidad curativa. La t\u00e9cnica operatoria \u2013 tenemos entendido \u2013 no es ciega. Est\u00e1 sujeta al prop\u00f3sito de la curaci\u00f3n del enfermo. Entre un cirujano y un carnicero hay diferencias. Son las mismas que\u00a0 existen entre ense\u00f1ar a un loro y ense\u00f1ar a un ni\u00f1o. No se le puede exigir a los maestros que mutilen el significado de su contacto con los ni\u00f1os para convertirse en grabadores de repeticiones ni se puede condenar a \u00e9stos a tan subalterna condici\u00f3n\u201d.<\/p>\n<h2>Julio Castro ha caminado en sus notas por todas las ciencias b\u00e1sicas o tributarias de la educaci\u00f3n:<\/h2>\n<p>Pedagog\u00eda, Did\u00e1ctica, Psicolog\u00eda, Biolog\u00eda, Econom\u00eda, Sociolog\u00eda.<br \/>\nTodas ellas tratadas con algunos\u00a0 componentes imprescindibles, tan poco recogidos en los estudios normalistas, tan ausentes de los dichosos informes inspectivos como propios de cuanto tema encar\u00f3 Castro: el sentido com\u00fan, el sentido de la realidad, la l\u00f3gica surgida de un inteligente vivir militante, la comprensi\u00f3n derivada de esa actitud hacia el hombre manifestada en un dar toda la mano, con fuerza de fraternidad. Julio Castro era de las manos que no se aflojan.<\/p>\n<p>La limitaci\u00f3n de espacio a que obliga el presente trabajo nos fuerza a escoger entre lo mucho escrito por Julio para que vuelva a servir \u2013 servir\u00e1 siempre- de motivo de pensamiento, de \u201cideas para tener en cuenta\u201d,\u00a0 al lector. Con el aval, adem\u00e1s, de la limpieza, de la honestidad personal y\u00a0 profesional con que Castro escribi\u00f3 siempre y actu\u00f3 siempre. Como en todo hombre, seguramente en la vida de Castro se encontrar\u00e1n errores, pero jam\u00e1s una mala intenci\u00f3n, una actitud torcida, una b\u00fasqueda de ventajas, una deslealtad.<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito de la educaci\u00f3n sexual, tema que en estos momentos preocupa con marcada intensidad a padres y educadores, hay dos notas de Castro, escritas en el a\u00f1o 1957, que \u00e9l titul\u00f3 \u201cLa Educaci\u00f3n Sexual\u201d y\u00a0 \u201cLa Cig\u00fce\u00f1a Pecaminosa\u201d. De la primera extractamos el sector \u201cAprender no es repetir\u201d, con que comenzamos este trabajo; creemos \u00fatil y oportuno ofrecer enteramente la segunda.<\/p>\n<h2>La Cig\u00fce\u00f1a pecaminosa<\/h2>\n<p>\u201cEstudiar la reproducci\u00f3n es estudiar un problema biol\u00f3gico. La Biolog\u00eda tiene su m\u00e9todo, desvirtuarlo es desfigurar el estudio de uno de los\u00a0 tantos problemas\u00a0 que la naturaleza le presenta al hombre.<\/p>\n<p>Las cuestiones de orden biol\u00f3gico no son ni buenas ni malas; ni morales ni inmorales. Son fen\u00f3menos que son como son, porque inclusive, se ensombrece su original claridad.<\/p>\n<p>Si analizamos c\u00f3mo llega el hecho de la reproducci\u00f3n a los ni\u00f1os podemos ver cu\u00e1nto de intencional y \u201cmaliciosos\u201d ha puesto la preparaci\u00f3n que de \u00e9l han hecho los adultos. Para no decir al ni\u00f1o que ha salido del vientre\u00a0 de su madre, la explicaci\u00f3n recurre a la manida f\u00e1bula de la cig\u00fce\u00f1a. Tal vez \u00e9sta sea elegante y hasta encantadora. Decir que un ni\u00f1o viene de Par\u00eds y no de parto, seguramente suena mejor y es m\u00e1s distinguido.<\/p>\n<p>Pero la tal f\u00e1bula lesiona en lo esencial el\u00a0 sentido de lo que la maternidad significa como hecho trascendente y hasta sagrado. El ni\u00f1o que cree en la cig\u00fce\u00f1a pronto alcanza a ver que m\u00e1s all\u00e1 de esa \u201cexplicaci\u00f3n\u201d hay otra cosa que le ocultan. Cuando descubre por s\u00ed mismo \u2013 qui\u00e9n sabe de qu\u00e9 modo \u2013 que no hay tal cig\u00fce\u00f1a, ya en \u00e9l el concepto de l nacimiento y de la maternidad est\u00e1n maculados de ocultaci\u00f3n o de pecado. Cuando m\u00e1s tarde reconstruye por s\u00ed mismo todo el proceso de la reproducci\u00f3n que le dio la vida, esa mancha original, agravada ahora por todo lo que significa la uni\u00f3n de sus padres, se extiende y ensombrece en lugar de desaparecer. Reci\u00e9n en un tercer proceso de racionalizaci\u00f3n pondr\u00e1 las cosas en su lugar dentro de una correcta escala de valoraciones. Pero, \u00bfcu\u00e1nto se ha torturado, manoseado y ensuciado por el camino?<\/p>\n<p>Es muy f\u00e1cil ense\u00f1ar a los ni\u00f1os que nacen del vientre de su madre, del modo natural como nacen muchos otros seres. Cuando los chicos ven as\u00ed contestadas sus primeras preguntas la cosa prohibida y la curiosidad insatisfecha consiguiente, no aparecen. La \u201cmalicia\u201d no est\u00e1 en el hecho infantil de preguntar; est\u00e1 en la respuesta cuando es esquiva o desfigura los hechos.<\/p>\n<p>Es un disparate creer que el conocimiento o el contacto con el hecho de la reproducci\u00f3n \u2013 se explique, se observe, o se estudie experimentalmente \u2013 tenga una carga potencial de sexualidad o de excitaci\u00f3n. Esa carga y esa intenci\u00f3n, cuando existen, se\u00a0 la ponemos los grandes; no los ni\u00f1os. En ellos los problemas de orden sexual no cuentan o tienen un valor muy secundario hasta la aparici\u00f3n de la pubertad. Cuando las madres cambian la posici\u00f3n de las manos de sus hijos dormidos \u2013 si las tienen posadas sobre sus \u00f3rganos sexuales- est\u00e1n atribuy\u00e9ndoles a ellos los m\u00f3viles y sensaciones propios de los grandes en situaci\u00f3n similar.<\/p>\n<p>Lo mismo ocurre con las explicaciones en torno al hecho de la reproducci\u00f3n. Lo \u201cinconfesable\u201d de \u00e9sta es lo que contiene de malicioso el concepto de los adultos. Pero si tal concepto se depura de innobles contenidos, desaparece naturalmente\u00a0 \u201cla franja verde\u201d y las explicaciones quedan libres de dificultades\u201d.<\/p>\n<h2>La aparici\u00f3n de la sexualidad<\/h2>\n<p>\u201cEl problema, sin embargo no es tan sencillo. Tempranamente empieza a complicarse por la aparici\u00f3n en el joven de elementos nuevos que hacen su aparici\u00f3n.<\/p>\n<p>En los ni\u00f1os los contenidos de sexualidad los ponen los adultos. En los jovencitos a\u00fan antes de que aparezca la pubertad, nacen de complejos \u00edntimos del propio sujeto. Ya la sexualidad no viene de afuera. Brota en el ser mismo respondiendo a imperativos de su propio desarrollo.<\/p>\n<p>La actitud del adulto frente a la aparici\u00f3n de las preocupaciones de orden sexual debe ser medida y discreta. Esa aparici\u00f3n llega a su hora porque tiene su origen en imperativos de orden biol\u00f3gico. Cuando el muchacho siente sus primeras inquietudes comprende enseguida que ellas lo impulsan a transgresiones que son consideradas como pecaminosas e inconfesables. Cuanto m\u00e1s cerrado es el formalismo del medio en que vive, m\u00e1s tensa ser\u00e1 la situaci\u00f3n que se le crea.<\/p>\n<p>En el adolescente, y a\u00fan en el ni\u00f1o en la \u00faltima etapa de su vida escolar, las tensiones y curiosidades que nacen de la aparici\u00f3n de la sexualidad no encuentran \u2013es lo general \u2013 la v\u00eda franca de la explicaci\u00f3n y de la confidencia. Los padres huyen ante las escabrosidades del problema; los hijos se reprimen al\u00a0 no encontrar la franqueza y claridad que necesitan. Se produce \u2013es lo corriente \u2013 una zona de silencio en la diaria comunicaci\u00f3n de padres a hijos. Cada vez m\u00e1s en el ni\u00f1o se va afirmando el concepto de que todo lo referente a su despertar sexual pertenece al mundo de las cosas inconfesables. Se refugia como es l\u00f3gico en s\u00ed mismo, o resuelve sus tensiones internas en el extenso campo que le ofrecen las relaciones il\u00edcitas y tambi\u00e9n inconfesables: conversaciones con los compa\u00f1eros o con otras personas\u00a0 no tan moralizadoras como los padres, lecturas de dudosa intenci\u00f3n, etc. En el orden \u00edntimo y personal hay toda una escala de \u201cjuegos prohibidos\u201d que sirven de v\u00e1lvula de escape a la vez que de iniciaci\u00f3n, para las tensiones del despertar sexual.<\/p>\n<p>Es la historia que todos hemos vivido y que ahora, adultos, tratamos de olvidar rechaz\u00e1ndola hasta en el recuerdo. Es lo que repudiamos de nuestra adolescencia porque contraviene a nuestra concepci\u00f3n moral presente. No entendemos que esa historia, llena de sombras y de silencios, es la que viven nuestros hijos. Y somos tan torpes que en vez de ayudarlos para que no se cr\u00eden entre conflictos y represiones, los condenamos, con una barrera de silencio, a que resuelvan por s\u00ed solos sus problemas librados a la peligrosidad de su inexperiencia.<\/p>\n<h2>Quitar la franja verde<\/h2>\n<p>\u201cEl problema desde el punto de vista educativo, radica simplemente en quitarle \u201cla franja verde\u201d al fen\u00f3meno natural y tomarlo tal cual es dentro del campo que le tiene asignado la ciencia. La explicaci\u00f3n cient\u00edfica, hecha con seriedad y con mesura, pone al ni\u00f1o frente a los hechos que no tienen por s\u00ed carga alguna de peligrosidad. Frente al hecho as\u00ed tratado el ni\u00f1o encuentra la salida de sus inquietudes y sus misterios, que se resuelven por la v\u00eda clara de una explicaci\u00f3n sin intenciones. Si esa explicaci\u00f3n se da en la clase, o, por lo menos, en acto de convivencia docente entre maestro y alumno, las complicaciones se resuelven por s\u00ed solas. Es sorprendente \u2013 lo decimos despu\u00e9s de muchos a\u00f1os de trabajo sobre estas cosas \u2013 la neutralizaci\u00f3n que se logra cuando estos temas, que angustian a la gente, se tratan depurados de \u201cmalicia\u201d y \u201cdoble sentido\u201d. Adem\u00e1s el muchacho, entendi\u00e9ndolo as\u00ed, no tiene necesidad ya de buscar satisfacciones por las v\u00edas torcidas habituales. El incentivo del misterio, ha desaparecido con \u00e9ste.<\/p>\n<p>Claro que desde el punto de vista did\u00e1ctico las cosas no son simples. Los ni\u00f1os llegan al aula con las deformaciones que les han impuesto los mayores. La ingenuidad original se perdi\u00f3 el d\u00eda que apareci\u00f3 el concepto\u00a0 del pecado. Los ni\u00f1os viven en un ambiente contaminado del problema de la sexualidad. El cine, los diarios, las radios, las revistas, los cuentos \u201cverdes\u201d, toda una extensa literatura subterr\u00e1nea, contribuyen a deformar las ideas que en \u00e9l van echando ra\u00edz. Todo eso, sin embargo, son factores que configuran el problema. El educador debe tenerlos en cuenta para neutralizar las influencias perniciosas y afirmar aquellas que sirvan positivamente a la formaci\u00f3n de la personalidad\u201d.<\/p>\n<h2>Julio Castro fue un maestro orgulloso de su condici\u00f3n de tal.<\/h2>\n<p>Elevar la condici\u00f3n del educador de educaci\u00f3n primaria, as\u00ed como jerarquizar el concepto que el m\u00e1s importante instrumento de la cultura de los pueblos, la educaci\u00f3n primaria, debe merecer, fueron tarea de por vida de Julio Castro. Con motivo del fin de cursos de 1942, su nota \u201cLo que el alegre fin de a\u00f1o oculta\u201d est\u00e1 llena de verdades actuales hoy, quitando, como decimos en otra parte, aquellos elementos estrictamente circunstanciales del momento en que fue escrita. La ense\u00f1anza primaria sigue siendo pariente pobre en los presupuestos nacionales. \u00a1Dios m\u00edo si se comparan\u00a0 los rubros para educaci\u00f3n y para el ej\u00e9rcito!<br \/>\nDice Castro:<\/p>\n<p>Lo que el alegre fin de a\u00f1o oculta. Escuelas y maestros: una valoraci\u00f3n objetiva.<\/p>\n<p>\u201cEstamos en el per\u00edodo de clausura de los cursos escolares y la agitaci\u00f3n de los ex\u00e1menes, los \u00e9xitos y los fracasos de los peque\u00f1os, sus primeros triunfos y las vicisitudes de las\u00a0 promociones, alcanzan a la casi totalidad de los hogares. En \u00e9stos, sin embargo, las personas serias toman las cuestiones de los escolares como \u201ccosa de chicos\u201d, sin alcanzar a darles generalmente la importancia que en realidad tienen. No obstante en este primer contacto de los ni\u00f1os con un medio social exterior al hogar y en esta iniciaci\u00f3n del trato con personas extra\u00f1as, reside tambi\u00e9n la base de la personalidad que empieza a desenvolverse.<\/p>\n<p>Es curioso que la m\u00e1s extendida y popular de las instituciones p\u00fablicas sea la que menos inquietudes despierte. Raras son las personas que sin estar directamente vinculadas a la escuela se interesan por ella, reinando en torno de tales preocupaciones el criterio general de que se trata de actividades para viejos o jubilados. La consecuencia de esto es que la escuela act\u00faa sola, librada a s\u00ed misma, sin otra esperanza que la que puede poner en sus medios, siempre insuficientes.<br \/>\nSi el ni\u00f1o es \u201cprodigio\u201d el padre y la madre se preocupan por \u00e9l; pero ni a\u00fan en ese caso van m\u00e1s all\u00e1 de lo que individualmente les interesa. Lo general es que los padres, a\u00fan los pertenecientes a medios cultos, se desinteresen por la instituci\u00f3n a la que, sin embargo, entregan la formaci\u00f3n de sus hijos.<\/p>\n<h2>Por qu\u00e9 la Escuela no interesa<\/h2>\n<p>En los\u00a0 medios incultos es explicable\u2026El adulto analfabeto o semianalfabeto debe sentir a medias solamente la necesidad\u00a0 de la educaci\u00f3n.\u00a0 No obstante de \u00e9stos es que salen a veces los grandes amigos de la escuela. Son los que comprenden su propio drama y quieren librar a sus hijos de la tara que constantemente les est\u00e1 pesando y est\u00e1 limitando sus posibilidades.<\/p>\n<p>Pero lo que sorprende es que entre las personas ilustradas se encuentra tambi\u00e9n la despreocupaci\u00f3n escolar. Tal vez la explicaci\u00f3n est\u00e9 en que en el pa\u00eds hay un prejuicio universitario que pesa sobre el juicio de las gentes. Se le asigna gran importancia a la universidad, a Secundaria y a las Facultades, a la vez que se subvalora la misi\u00f3n de la escuela primaria. F\u00e1cil es comprobarlo, inclusive, por el reconocimiento y jerarqu\u00eda de que est\u00e1 investido el profesor universitario frente al maestro de escuela.<\/p>\n<p>Y aqu\u00ed aparece un profundo error. Uno de tantos errores, de los garrafales errores que cometemos al hacer la valorizaci\u00f3n de nuestras instituciones sociales. Porque a Secundaria alcanza s\u00f3lo algo m\u00e1s del 10% de los alumnos de las escuelas primarias, quedando por consiguiente, m\u00e1s del 80% de la poblaci\u00f3n escolar sin otra educaci\u00f3n que la elemental.<\/p>\n<p>Socialmente este hecho tiene una significaci\u00f3n fundamental, ya que la cultura, en este sentido, toma ante todo el valor de la cantidad de individuos a los que beneficia, que son para el caso nuestro, las cuatro quintas partes de la poblaci\u00f3n escolar, que queda sin otra ense\u00f1anza que la que recibe en las escuela primarias.<\/p>\n<h2>Los perjuicios\u00a0 que traen la despreocupaci\u00f3n de los medios cultos<\/h2>\n<p>La escuela, perdido o no alcanzado el rango que le corresponde, cae en un creciente desprestigio\u00a0 Si necesita dinero se le da retaceado. Si tienen que ampliar\u00a0 su esfera de actividades, siempre se encontrar\u00e1 entre dificultades que coartan su acci\u00f3n. Si debe mejorar t\u00e9cnicamente, encontrar\u00e1 permanentemente la resistencia a la inercia, que es una forma de resistencia, de los advenedizos sin preparaci\u00f3n y sin responsabilidad pedag\u00f3gica, que ocupan los cargos directivos. Porque sabido es que con la complacencia o la indiferencia de todo el mundo, los cargos m\u00e1s altos de la ense\u00f1anza primaria no se llenan con t\u00e9cnicos, sino simplemente con hombres dedicados a otras profesiones, que venidos al organismo escolar act\u00faan a su frente, unas veces con acierto y otras no pero siempre al solo impulso de inspiraciones propias que, por generosas que pudieren\u00a0 ser, no est\u00e1n fundadas en un a s\u00f3lida preparaci\u00f3n, que ser\u00eda para cualquier sentido com\u00fan, la primera y fundamental exigencia.<\/p>\n<p>Y de eso son responsables, en primer t\u00e9rmino, los que, actuando e influyendo en los medios cultos, han abandonado totalmente a la escuela, dej\u00e1ndola librada a su solo destino.<\/p>\n<p>Sin embargo tarde o temprano tendremos que entrar en raz\u00f3n. Pa\u00edses hay en Am\u00e9rica, precisamente los que realzan un movimiento educacional m\u00e1s en\u00e9rgico y lleno de contenido, que han reaccionado contra ese abandono escolar. M\u00e9xico y Chile constituyen un ejemplo como lo constituy\u00f3 en Europa la Rep\u00fablica Espa\u00f1ola.<\/p>\n<h2>La funci\u00f3n social de la Escuela<\/h2>\n<p>Y es l\u00f3gico esperarlo as\u00ed.<br \/>\nCuando la escuela era s\u00f3lo un centro de desanalfabetizaci\u00f3n, muy poca fuerza de atracci\u00f3n podr\u00eda tener. Ense\u00f1ar a leer y escribir es mucho pero eso s\u00f3lo no prepara para la vida, ni cubre las necesidades vitales de los ni\u00f1os.<br \/>\nAhora la escuela va ganando contenido social. No s\u00f3lo se va convirtiendo, a medida que los maestros van adquiriendo una nueva conciencia, en una verdadera formadora de colectividades, sino que actualmente, mejora el nivel de vida del educando y resuelve sus fundamentales necesidades.<\/p>\n<p>Prueba de ello es la generalizaci\u00f3n de los comedores que funcionan en la mayor\u00eda de las escuelas del pa\u00eds y que benefician a cuarenta mil alumnos: como asimismo la distribuci\u00f3n de ropa y calzado que tambi\u00e9n alcanza a cifras insospechadas.<\/p>\n<p>Y es en ese aspecto en el que la escuela tiene m\u00e1s amplio campo de acci\u00f3n. Los tiempos nuevos requieren, superada la simple casa de se ense\u00f1aba a leer y a escribir, una verdadera escuela social.<\/p>\n<h2>Los problemas presentes<\/h2>\n<p>Hace algunos a\u00f1os el Sr. Oscar J. Maggiolo, Director General de E. Primaria, denunci\u00f3 una serie de hechos sensacionales: el atroz estado sanitario de los escolares, su desnutrici\u00f3n, la escasez de locales, el hacinamiento de alumnos, la carencia de material, de maestros, etc. Durante un tiempo el problema escolar fue el tema de moda. Pero las modas pasan y antes de haberse logrado los elementos necesarios para resolver las dificultades ya nadie se acordaba que \u00e9stas exist\u00edan.<\/p>\n<p>Del pomposo plan trienal, pudo llevarse a cabo, retaceada, la primera parte. Pas\u00f3 el trienio y con \u00e9l la esperanza de las soluciones.<\/p>\n<p>Se ped\u00edan 200 escuelas y se crearon 120. Se necesitaban 1.500 maestros y se crearon 600\u00a0 cargos. Se reclam\u00f3 un plan de edificaci\u00f3n y se votaron tres millones de pesos que adem\u00e1s de ser insuficientes, dieron lugar a un enojoso conflicto entre el Consejo y el Ministerio de Obras P\u00fablicas. Mientras tanto la poblaci\u00f3n escolar aument\u00f3 en diez mil alumnos, creando, por consiguiente nuevas y crecientes necesidades. Porque una de las razones que hace que la escuela est\u00e9 siempre en d\u00e9ficit es la de que cada a\u00f1o el alumnado aumenta en cuatro o cinco mil ni\u00f1os, promedialmente, sin que hasta ahora se haya tomado ninguna medida que resuelva tal situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Pero\u00a0 entre los problemas de orden material, el m\u00e1s importante es la situaci\u00f3n del magisterio y la desconsideraci\u00f3n social en que vive. Sueldos irrisorios; una legislaci\u00f3n jubilatoria realmente leonina; la creciente desocupaci\u00f3n mientras a la vez denuncia la falta de escuelas y de maestros; la desconsideraci\u00f3n que nace de no permitirles intervenir en la direcci\u00f3n de la ense\u00f1anza; en general la existencia de un estado de cosas que contribuye poderosamente a deprimir la jerarqu\u00eda social\u00a0 que debe tener el maestro de escuela.<\/p>\n<h2>Orientaciones pedag\u00f3gicas.<\/h2>\n<p>El clima general que hemos se\u00f1alado ha contribuido poderosamente a matar iniciativas y a desnivelar el adelanto profesional del magisterio con las realizaciones que han logrado concreci\u00f3n. Adem\u00e1s sobre los maestros pesan a\u00fan los a\u00f1os anteriores. En una colectividad formada en su mayor\u00eda por mujeres, dependiendo directamente del Estado, y con una marcada tendencia hacia la burocratizaci\u00f3n, el proceso reaccionario cumplido en la \u00e9poca del anterior Director de Ense\u00f1anza, est\u00e1 gravitando hasta el presente. Pesa no s\u00f3lo en el legado que dej\u00f3 como selecci\u00f3n al rev\u00e9s, que llev\u00f3 a los menos capaces a los puestos de mayor responsabilidad, sino tambi\u00e9n como inseguridad, como temor a obrar con independencia, como incapacidad para defender con decisi\u00f3n fueros profesionales y direcciones propias.<\/p>\n<p>Cierto es que de esta crisis vamos saliendo; pero tambi\u00e9n es cierto que con ritmo muy lento.<\/p>\n<p>Dos hechos hay, no obstante, que disipan sombras del cuadro. En primer t\u00e9rmino, una promisoria movilizaci\u00f3n de abajo a arriba y del campo a la ciudad, que actualmente agita y tonifica al magisterio. Expresi\u00f3n concreta de esto es la actual organizaci\u00f3n de un congreso nacional que tendr\u00e1, por las tendencias que en \u00e9l apuntan, proyecciones insospechadas. Otro, el trabajo silencioso pero tesonero que realizan algunos maestros de real valor con el prop\u00f3sito de mejorar t\u00e9cnicas y definir orientaciones.<\/p>\n<p>Y lo m\u00e1s interesante es que en uno y en otro sentido se trabaja con orientaciones que buscan ra\u00edces en la realidad nacional; que tienden a estructurar una escuela uruguaya, para darle a \u00e9sta una configuraci\u00f3n actual y propia.<\/p>\n<p>Pero estas tendencias triunfar\u00e1n en la medida en que todos arrimemos el hombro para elevar a la m\u00e1s popular de las instituciones de cultura al nivel de la consideraci\u00f3n p\u00fablica que su valor y extensi\u00f3n social le asignan\u201d.<\/p>\n<h2>Los derechos de los padres. Religi\u00f3n y Educaci\u00f3n<\/h2>\n<p>He aqu\u00ed un tema viejo. Viejo y duramente pol\u00e9mico. Los derechos del ni\u00f1o; los derechos del padre.<\/p>\n<p>\u00bfDesde\u00a0 d\u00f3nde y hasta d\u00f3nde? Se han de haber gastado toneladas de tinta por los defensores de los sagrados derechos del ni\u00f1o ante la invasi\u00f3n de los mismos por la pretensi\u00f3n de los derechos totales del padre sobre el hijo; y viceversa: la posici\u00f3n que defiende el derecho de los padres sobre el destino de los hijos.<\/p>\n<p>Julio Castro trat\u00f3 una vez \u2013m\u00e1s de una vez \u2013 el tema. Pero hay una p\u00e1gina de antolog\u00eda. Sali\u00f3 sencillamente como todas sus cosas, un viernes de MARCHA.<\/p>\n<p>Dif\u00edcilmente puede buscarse un decir m\u00e1s con menos sobre el tema e inclusive con fino estilo literario. La titul\u00f3 \u201cLos padres y los Hijos\u201d. Julio Castro fue hijo de un hogar campesino con problemas; fue padre; fue maestro que experiment\u00f3 \u2013con \u00e9xito \u2013 sus criterios educativos en el \u00e1rea que motiva esta nota que comentamos, en una escuela primaria donde trabaj\u00f3 a\u00f1os y en\u00a0 la que la mitad de sus alumnos proced\u00eda de hogares cat\u00f3licos y la otra mitad de hogares jud\u00edos. Vale decir que, de nuevo, Julio Castro \u201cno canta por tener ganas, sino por saber cantar\u201d.<\/p>\n<h2>Los padres y los hijos<\/h2>\n<p>\u201cUna \u201cSemana de Turismo\u201d m\u00e1s larga que la que determina el almanaque nos oblig\u00f3 a permanecer ausentes de esta pol\u00e9mica.\u00a0 Al regreso hemos encontrado lo que tem\u00edamos: del juego de ideas se ha pasado al juego de fuerzas y lo que empez\u00f3 como discusi\u00f3n va terminando en lucha libre.<\/p>\n<p>Dejemos que el \u201cescombro\u201d\u00a0 se cargue en otras carretillas. El asunto tiene la suficiente entidad como para discutirlo al margen de la pelea constitucional. Se trata del destino de nuestros hijos y de lo que nosotros podamos aportar para la mejor formaci\u00f3n de los j\u00f3venes.<br \/>\nBasta y sobra como raz\u00f3n para no salir de una actitud, no desde\u00f1osa pero s\u00ed prescindente, en la incruenta batalla desencadenante.<\/p>\n<p>En el n\u00famero de MARCHA del 12 de abril dejamos planteado el asunto que hoy nos ocupa: el problema de los padres con relaci\u00f3n a sus hijos y sus obligaciones y deberes en materia educacional. Adem\u00e1s, siguiendo al Dr. Regules en su exposici\u00f3n inicial, el otro del HIJO y el NI\u00d1O.<\/p>\n<p>Algunas r\u00e9plicas publicadas en el Semanario, &#8211; que agradecemos, y en parte contestamos \u2013 tomaron como soluci\u00f3n lo que fue s\u00f3lo\u00a0 un planteamiento. Esperemos que la continuidad de la discusi\u00f3n aclare un poco\u00a0 el panorama.<\/p>\n<h2>El ni\u00f1o y el hijo<\/h2>\n<p>El siglo empez\u00f3 con una pedagog\u00eda de \u201cel ni\u00f1o\u201d. Y en la \u00e9poca de un optimismo del que ya no quedan ni las cenizas se llam\u00f3 a \u00e9ste \u201cel Siglo de los Ni\u00f1os\u201d. Lejos estaban de pensar quienes as\u00ed\u00a0 lo bautizaron que\u00a0 a los cincuenta a\u00f1os cambiar\u00eda aquel nombre inocente por el de\u00a0 \u201cLa Era At\u00f3mica\u201d.<\/p>\n<p>El movimiento educativo de entonces se basa en un hecho muy claro y sencillo: el ni\u00f1o por su sola condici\u00f3n de tal, tiene ciertos derechos que le son propios. Vale decir que est\u00e1n o que deben estar por lo menos m\u00e1s all\u00e1 de la influencia de ciertas potestades. Que obligan a \u00e9stas adem\u00e1s, en su beneficio. Nadie puede negar que el ni\u00f1o no tenga derechos a ser protegido, a ser asistido, a ser alimentado, etc.<\/p>\n<p>Entre esos derechos hay uno de esencia m\u00e1s sutil que cobra importancia fundamental dentro de los t\u00e9rminos de esta discusi\u00f3n: es el que se refiere a su LIBRE DESENVOLVIMIENTO.<\/p>\n<p>Todo ni\u00f1o es un hombre o una mujer en proyecto. Como tal debe realizarse y para ello debe cumplir un proceso biol\u00f3gico, ps\u00edquico, espiritual, de desarrollo. Ese proceso se cumple necesariamente por la acci\u00f3n combinada de dos fuentes\u00a0 que lo generan: una interior, propia del ni\u00f1o, natural, dir\u00edamos,\u00a0 de todo ser que crece y se desenvuelve: otra externa, que le viene como coacci\u00f3n impositiva del mundo que lo rodea. Ninguna de las dos es pura; ninguna de las dos se da en forma exclusiva. El matiz de diferencia m\u00e1s profundo en ellas es que una tiene m\u00e1s potencia como fuerza inicial, la otra la tiene como programa de vida sujeto a fines. Tal vez tambi\u00e9n la primera por su\u00a0\u00a0 ra\u00edz biol\u00f3gica, sea m\u00e1s aut\u00e9ntica que la segunda.<\/p>\n<p>El libre desenvolvimiento a que nos referimos m\u00e1s arriba, no puede ser irrestricto. Necesariamente est\u00e1 condicionado por estas dos fuerzas, en cierto modo tutelares. Si actuara s\u00f3lo la primera el libre desenvolvimiento lo llevar\u00eda, por lo menos, a la inadaptaci\u00f3n.; si s\u00f3lo la segunda, se ahogar\u00eda en \u00e9l todo lo que tiene como posibilidades de ser lo que \u00e9l puede ser para convertirse en ser lo que otros quieren que sea.<\/p>\n<p>El esfuerzo pedag\u00f3gico\u00a0 de principios del siglo tuvo como fin la limitaci\u00f3n\u00a0 de una de estas fuerzas y la exaltaci\u00f3n de la otra. Se justifica, porque la autoridad impuesta de afuera ahogaba a la capacidad de libre desenvolvimiento. La necesidad pol\u00e9mica llev\u00f3 seguramente a posiciones excesivas. Pero es evidente que el RESPETO\u00a0 HACIA LA CONDICI\u00d3N DEL NI\u00d1O, no s\u00f3lo\u00a0 es una actitud noble, sino encuadrada juiciosamente dentro de los l\u00edmites racionales del problema.<\/p>\n<p>No hay, un NI\u00d1O y un HIJO. Todo hijo es tambi\u00e9n un ni\u00f1o. Por consiguiente su condici\u00f3n de hijo no le priva de los derechos que le asisten como ni\u00f1o. Aqu\u00ed est\u00e1 el nudo de la cuesti\u00f3n. Porque esos derechos limitan, &#8211; o por lo menos suponen limitaci\u00f3n \u2013 a la autoridad irrestricta de los padres. Un padre, en la correcta actitud de tal, no puede hacer lo que quiera con su hijo, ni tampoco puede dejar discrecionalmente que su hijo sea lo que quiera ser.<\/p>\n<p>Durante siglos\u00a0 la autoridad paterna fue discrecional. El padre mandaba: el hijo obedec\u00eda. La organizaci\u00f3n familiar era fuerte, segura, permanente, bajo el poder de una autoridad. No estamos muy seguros de que fuera justa ni de que la sumisi\u00f3n impuesta no entra\u00f1ara lesi\u00f3n a los otros miembros de la familia. Por algo los que a\u00f1oran aquellos tiempos son los padres y no las esposas y los hijos.<\/p>\n<p>La discrecional autoridad paterna quebr\u00f3 muchas vidas y muchos destinos. Adem\u00e1s gener\u00f3 el secular conflicto entre las generaciones. Cuando las potencias internas del muchacho eran fuertes y romp\u00edan el ahogo impuesto, aparec\u00eda la rebeli\u00f3n. El hijo rebelde es la consecuencia l\u00f3gica de la tiran\u00eda de los padres.<\/p>\n<h2>La limitaci\u00f3n de la autoridad paterna<\/h2>\n<p>Creemos que las restricciones a la autoridad discrecional de los padres son un signo de progreso y de dignidad dentro de la organizaci\u00f3n actual de la familia. Un LECTOR\u00a0 en su carta del n\u00famero anterior dice: \u201cla limitaci\u00f3n de la potestad paterna en el plano de la formaci\u00f3n de la personalidad del hijo se har\u00e1 en favor de otra potestad individual o institucional. Puede ser del Consejo de Ense\u00f1anza, del Consejo del Ni\u00f1o o de cualquier otro Consejo; en definitiva del Estado\u201d. Las soluciones as\u00ed propuestas\u00a0 van por cuenta de don Terencio Lipio, autor de la carta. Por nuestra parte entendemos que las limitaciones a la autoridad paterna deben venir en primer lugar de una correcta interpretaci\u00f3n\u00a0 de \u00e9sta por parte de quienes la poseen. LOS PADRES DEBEN COMPRENDER QUE NO SON LOS PROPIETARIOS DE SUS HIJOS.\u00a0 Que sus hijos son bienes que ellos han creado, pero que ese hecho no les autoriza a una jurisdicci\u00f3n de propiedad sobre ellos.<\/p>\n<p>La mayor parte de las restricciones a que nos sometemos en el diario vivir no suponen preceptiva ni sanci\u00f3n legal. \u00c9sta de la autoridad de los padres no tiene por qu\u00e9 tenerlas. Por ello,\u00a0 de ning\u00fan modo puede atribu\u00edrsenos el prop\u00f3sito de querer delegar\u00a0 en el Estado la tutela\u00a0 de los hijos. Somos de aqu\u00ed y de ahora y escribimos aqu\u00ed y ahora. Somos viajeros de Amdet y Afe y por veintis\u00e9is a\u00f1os fuimos funcionarios de Ense\u00f1anza Primaria. Sabemos lo que son los organismos del Estado., corro\u00eddos por el tres y dos, por la politiquer\u00eda menuda, por el compadrazgo barato. No estamos, como dec\u00eda uno, ni locos, ni borrachos, ni dormidos, para confiar a la tutela del Estado y de sus organismos de gobierno la formaci\u00f3n de nuestros hijos. Menos para proponer tal cosa como soluci\u00f3n de car\u00e1cter general.<\/p>\n<p>A cambio, entendemos que la autoridad de los padres no puede transgredir, imponi\u00e9ndolos, los fueros reservados al proceso de desarrollo y maduraci\u00f3n de sus hijos. El l\u00edmite a esa autoridad, variable para cada persona y para cada situaci\u00f3n, no puede ser impuesto desde afuera. Tiene que determinarse por la propia conciencia que el padre tenga de su funci\u00f3n de tal.<\/p>\n<p>En uno de los aspectos en que los fueros reservados al hijo se invaden sin ninguna reserva es, precisamente el de la formaci\u00f3n religiosa.<\/p>\n<p>El padre cree, y tiene la convicci\u00f3n, la seguridad profunda, de que lo que cree es la verdad. En\u00a0 base a esa seguridad transfiere a su hijo,\u00a0 imponi\u00e9ndosela, su creencia. Lo forma, lo moldea, de acuerdo a su fe. Le da un destino, un modo de vida, una concepci\u00f3n del mundo, que \u00e9l ha adoptado para s\u00ed y se lo impone de acuerdo a las t\u00e9cnicas impositivas de que se vale la catequizaci\u00f3n. El ni\u00f1o cree porque no tiene m\u00e1s remedio; porque lo presionan para que crea. La casu\u00edstica de las preguntas y respuestas que todos aprendimos de\u00a0 memoria; el terror a lo sobrenatural \u2013 me acuerdo todav\u00eda: \u201c100 a\u00f1os estuvo un ni\u00f1o en el purgatorio por no haber levantado los ojos al rezar el Padrenuestro\u201d; \u201cQuinientos a\u00f1os estuvo un padre por no haber dado\u00a0 protecci\u00f3n a sus\u00a0 hijos\u201d. \u2013el deslumbramiento del ritual y la ceremonia; la amenaza constante del castigo eterno, son todas formas coactivas\u00a0 de probada eficacia.<\/p>\n<p>Cuando la catequizaci\u00f3n se cumple el padre ha logrado un triunfo: su hijo cree como \u00e9l. Olvida cu\u00e1nto ha sorprendido, cu\u00e1nto ha\u00a0 hollado, cu\u00e1nto ha ahogado y cu\u00e1nto ha impuesto, en un ser cuya inocencia inicial lo present\u00f3 en total indefensi\u00f3n frente a la acci\u00f3n catequizadora.<\/p>\n<p>Todos sabemos lo que han sido hist\u00f3ricamente las luchas religiosas y la sangre que ha corrido entre los hombres por imponerse unos a otros un modo de entender a Dios y un sistema de creencias. Nadie puede afirmar hoy que la noche de San Bartolom\u00e9 fue \u201cpara mayor gloria de Dios\u201d, ni puede creer que las matanzas de Cholula, \u201cdonde la sangre alcanzaba a la rodilla\u201d,\u00a0 fueron actos de santidad. Sin embargo en esencia, tales hechos ocurrieron bajo el signo de la imposici\u00f3n religiosa. Como los hay\u00a0 suavemente persuasivos, hay tambi\u00e9n modos brutales de transferir la fe.<\/p>\n<p>El padre cree y dentro de su esfera personal \u00e9l es responsable de las consecuencias actuales y futuras derivadas de su concepci\u00f3n religiosa. Pero\u00a0 de ah\u00ed a que\u00a0 imponga a su hijo sus creencias y lo obligue a sufrir las consecuencias que resulten\u00a0 de las mismas, media un campo. Ese es el campo donde el padre debe limitar su propia jurisdicci\u00f3n.<\/p>\n<h2>La vigencia de lo religioso<\/h2>\n<p>Sin embargo el mundo de lo trascendente existe y no podemos eliminarlo por simple decreto. Existe, simplemente, porque est\u00e1\u00a0 en nuestra propia condici\u00f3n humana. El que hizo a los hombres \u2013 podr\u00eda habernos hecho m\u00e1s lindos \u2013 les dio capacidades que van m\u00e1s all\u00e1 del mundo natural que nos rodea. Les dio \u00e1mbito, dentro de su condici\u00f3n de humanos, m\u00e1s amplio que el limitado por su experiencia directa. Les dio en el tiempo, en el espacio, en el mundo de los valores, capacidad de proyecci\u00f3n ilimitada. No nos atrever\u00edamos a afirmar que ese mundo existe independiente de la creaci\u00f3n humana; pero no hay ninguna dificultad en comprender que existe, ya que dentro de \u00e9l, cotidiana y modestamente nos movemos.<\/p>\n<p>No hay dificultades para ayudar a los ni\u00f1os a que entren en contacto con ese mundo e inclusive a que desentra\u00f1en muchos de sus contenidos. No las hay, -\u00bfeh, don Terencio? \u2013 en encaminarlos a comprender que Beethoven vale m\u00e1s que Canaro, hasta que cobren conciencia\u00a0 -aunque sea nebulosa- de una jerarqu\u00eda de valores. En moral, en educaci\u00f3n de vida, en arte, eso es posible y lo afirmamos as\u00ed porque con millares de ni\u00f1os y por decenas de a\u00f1os lo hemos hecho.<\/p>\n<p>Pero tambi\u00e9n es posible en materia religiosa. Con centenares de ni\u00f1os y por una decena de a\u00f1os, TAMBI\u00c9N LO HICIMOS. La experiencia \u2013 que no es para contar ahora- ocurri\u00f3 porque en una escuela que padeci\u00f3 nuestra presencia durante ese lapso\u00a0 suced\u00eda el hecho excepcional de que la mitad de los ni\u00f1os ten\u00eda una formaci\u00f3n religiosa \u2013no cat\u00f3lica \u2013 cerrada e intolerante que creaba, inclusive, situaciones de\u00a0 conflicto. Para resolver \u00e9stos, hicimos nuestra \u201cexperimentadita\u201d: cosa de diez a\u00f1os de trabajo y una conclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>Si lo religioso pertenece al mundo del ser humano, si tiene su vigencia leg\u00edtima en \u00e9l, no vemos por qu\u00e9 haya que eliminarlo de la formaci\u00f3n de los j\u00f3venes. Entenderlo de otro modo es una estafa y adem\u00e1s una torpeza y una cobard\u00eda. Como es igualmente torpeza y cobard\u00eda, largarlos solos, sin protecci\u00f3n y sin ayuda, a que se\u00a0 \u201clas arreglen\u201d, en el momento del despertar ciego de los problemas y conflictos de orden sexual.<\/p>\n<p>Pero en lo religioso se puede actuar sin catequizar y a la vez\u00a0 sin negar. Se les puede ense\u00f1ar a los muchachos c\u00f3mo los hombres tienen diversas ideas sobre Dios, sobre la creaci\u00f3n, sobre el Juicio Final, sobre los premios y los castigos trascendentes. No hay ning\u00fan problema en explicarles c\u00f3mo las religiones evolucionan a trav\u00e9s del tiempo y como las distintas concepciones de Dios no son falsas ni verdaderas sino en el alma de los creyentes. No hay dificultad did\u00e1ctica en hacerla, lo afirmamos porque lo hemos hecho.<\/p>\n<p>Esta actitud docente, que no es prescindencia de lo religioso, abre en el muchacho las posibilidades de adentrarse en un mundo que era misterioso y esot\u00e9rico. Le permite comprender muchas cosas, y\u00a0 si su temperamento m\u00edstico lo inclina hacia la fe, le da camino abierto a sus\u00a0 impulsos vocacionales. Entonces el muchacho creer\u00e1 o no de acuerdo a su conciencia. Muy distinta actitud espiritual de la del que cree porque lo acorralan y le imponen una creencia aprovechando de su inmadurez y ahogando los primeros intentos de su sentido cr\u00edtico.<\/p>\n<h2>Un problema fundamental<\/h2>\n<p>La importancia que le asignamos a este aspecto de la formaci\u00f3n de los j\u00f3venes es fundamental.<br \/>\nComprendemos que el asunto es delicado y que s\u00f3lo un fino y elaborado sentido de la docencia, puede autorizar su pr\u00e1ctica.\u00a0 Pero en esta \u00e1rea no hablamos en t\u00e9rminos de practicidad, sino que, simplemente, dejamos una ubicaci\u00f3n en el problema. Ense\u00f1ar es un trabajo dif\u00edcil porque supone mucho m\u00e1s que trasmitir conocimientos.\u00a0 Para \u00e9stos hay una regla m\u00e1gica que es la verdad; se ense\u00f1a lo que se sabe como verdad objetiva. Pero m\u00e1s all\u00e1 del conocimiento de las cosas est\u00e1 todo el proceso de formaci\u00f3n de la personalidad en el que el ni\u00f1o debe ser asistido. En este plano superior es donde com\u00fan y bienintencionadamente los padres se exceden. Si esta nota puede contribuir a que algunos de ellos ajusten su ubicaci\u00f3n en la funci\u00f3n que les corresponde como parte del mundo en que se forman sus hijos, nos dar\u00edamos por satisfechos\u201d.<\/p>\n<h2>Padres e Instituciones educadoras de sus hijos<\/h2>\n<p>Nadie\u00a0 discute la necesidad de que la educaci\u00f3n de los ni\u00f1os y j\u00f3venes debe ser el producto de un ensamblamiento perfecto de estas dos variables: Escuela-Hogar. Tan cierto se est\u00e1 en la teor\u00eda, tan redicho est\u00e1\u00a0 el concepto, que cualquier habitante de otra galaxia que nos juzgue por la informaci\u00f3n que tenga sobre lo que hablamos y escribimos al respecto, nos visitar\u00eda con la absoluta seguridad de que en estas\u00a0 tierras -\u201cpara mayor gloria de la educaci\u00f3n del pueblo\u201d \u2013el binomio escuela-hogar juega cada uno su papel e un ajuste de \u201cpas de deux\u201d perfecto con el otro.<\/p>\n<p>Nada m\u00e1s falso. Leamos la aut\u00e9ntica verdad escrita por Julio Castro el 18 de marzo de 1949, N\u00ba 471 de Marcha \u00a1hace treinta y ocho a\u00f1os! En nota a la que cuando escribimos este comentario: 18 de marzo de 1987, no hay que quitarle ni ponerle coma. Eso s\u00ed: autoridades, educadores, comentaristas de los medios de difusi\u00f3n, etc., etc., seguiremos recitando el verso del binomio escuela-hogar, sin dar un solo paso para que el acercamiento sea. Porque no es. Y porque hay una dura realidad que impide que lo sea.<\/p>\n<p>T\u00edtulo de la nota de Julio Castro: \u201cAhora que empezaron las clases\u201d. Extractamos de la misma el sector que m\u00e1s se refiere al tema de la relaci\u00f3n Instituci\u00f3n Educativa-Hogar. Dice Castro:<br \/>\nAhora que empezaron las clases<\/p>\n<p>\u201cTodos los a\u00f1os, por estos d\u00edas, cobran actualidad las cuestiones vinculadas con la ense\u00f1anza. Grandes y chicos se encuentran frente a la reiniciaci\u00f3n de las clases y todos, aunque sea por poco, nos sentimos m\u00e1s o menos pedagogos.<\/p>\n<p>Para ayudar a esta pedagog\u00eda casera, no por ello menos meritoria, vamos a aportar algunos elementos de juicio, tomando la cosa en una proyecci\u00f3n m\u00e1s general que la perspectiva individual y dom\u00e9stica, con que com\u00fanmente, padres, hijos, profesores y alumnos, hacen sus enfoques.<\/p>\n<p>De algo puede servir que contribuyamos a exaltar este inter\u00e9s ocasional. Inter\u00e9s que m\u00e1s que muchos otros, deb\u00eda tener a padres y profesores durante todo el a\u00f1o en permanente preocupaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Si un hombre ca\u00eddo de otra parte hiciera un registro de impresiones en estos d\u00edas, no podr\u00eda omitir la preocupaci\u00f3n popular en torno a lo que ocurre en las escuelas y los liceos. Es el tema de la mesa y de la casa, el obligado de la prensa;\u00a0 el de la conversaci\u00f3n intrascendente del encuentro callejero.<\/p>\n<p>Que mi nene empez\u00f3 la escuela; que ingresa a tal a\u00f1o; que cu\u00e1l escuela es la mejor; que la maestra es as\u00ed o as\u00e1; que ya sabe tal letra o tal n\u00famero\u2026<\/p>\n<p>Pero si ese hombre cayera de otra parte dentro de un mes se sorprender\u00eda al constatar la desaparici\u00f3n de toda esa preocupaci\u00f3n educacional. Aunque los alumnos sigan sus clases, y aunque a diario lleven a sus casas la vida del centro docente al que asisten.<\/p>\n<p>Esto, como todo en nuestro pa\u00eds, vive la evoluci\u00f3n eruptiva e inofensiva del sarampi\u00f3n. Ese padre que habla todo el d\u00eda de su hijo y de la escuela de su hijo, que realiza movimientos en torno a problemas escolares los primeros d\u00edas de marzo, y que inclusive es capaz de patrocinar una huelga o una protesta, es el mismo que quince d\u00edas despu\u00e9s no se allega a la escuela por desidia, ni en respuesta a una triple citaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Es un hecho que los maestros y profesores conocen muy bien: aqu\u00ed donde se habla tanto de ense\u00f1anza y donde todos estamos convencidos de que hemos creado el pa\u00eds m\u00e1s culto del mundo, no\u00a0 existe ni amor ni emoci\u00f3n popular por las instituciones de ense\u00f1anza.<\/p>\n<p>El padre concurre a la escuela o al liceo si lo llaman; y no siempre de buena gana. En general, no se interesa por el proceso de formaci\u00f3n que va cumpliendo su hijo y hasta considera un irrespeto a su tranquila digesti\u00f3n, toda inquietud o preocupaci\u00f3n que pueda venirle de la escuela. Es m\u00e1s: sigue siendo tan corriente como hace cincuenta a\u00f1os el\u00a0 -\u201c\u00bfY eso te ense\u00f1aron en la escuela?\u201d o el \u2013 \u201c\u00bfPara qu\u00e9\u00a0 vas a la escuela si no has aprendido eso?\u201d.<\/p>\n<p>Como si la formaci\u00f3n de un muchacho fuera obra\u00a0 exclusiva de la escuela, y como si \u00e9sta tuviese la obligaci\u00f3n es estar en todos los golpes.<\/p>\n<h2>Idiosincrasia criolla y algo m\u00e1s<\/h2>\n<p>Hay algo de idiosincrasia criolla. Aqu\u00ed el padre no pierde de vista el registro de tiempos que han cumplido los pingos en Maro\u00f1as o en Las Piedras, y mucho menos los l\u00edos y conflictos de los clubes y la composici\u00f3n de los cuadros que van a jugar el domingo. Las madres atienden m\u00e1s a la lista de quinielas y al \u201cchimento\u201d\u00a0 del vecindario, a la cr\u00f3nica policial o a \u201cla obra\u201d que la radio eructa diaria y met\u00f3dicamente. Y claro, la gente est\u00e1 muy ocupada para pensar que la escuela es tambi\u00e9n su casa, porque es la casa donde su hijo se est\u00e1 educando y que, por consiguiente, necesita de su atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hemos llegado a una conclusi\u00f3n, atrevida si se quiere, pero que est\u00e1 abonada por muchos a\u00f1os de experiencia: la escuela donde todo se le da al ni\u00f1o, va cre\u00e1ndose obligaciones, sin generar deberes para la otra parte.\u00a0 Dicho de otro modo: el local, los maestros y \u00fatiles, la copa de leche, la t\u00fanica y el calzado, el pan, el almuerzo, etc. dados gratuitamente, como se hace entre\u00a0 nosotros, han generado una despreocupaci\u00f3n creciente en los padres cuyos hijos se acogen a todos esos beneficios. Si todo lo hace la escuela, es l\u00f3gico que ellos no hagan nada. De la posici\u00f3n de simple aceptaci\u00f3n se pasa muy f\u00e1cilmente a la de exigencia. Son m\u00e1s los padres que no dan nada a la escuela y vienen a exigir, que los que dan o vienen a ofrecer.<\/p>\n<p>De esto tambi\u00e9n tiene buena culpa la propia organizaci\u00f3n escolar y lineal. Escuela y liceo viven a puerta cerrada. La intervenci\u00f3n que se solicita\u00a0 a los padres mediante las Asociaciones o Comisiones pro Fomento, se reduce a la contribuci\u00f3n mensual. No se asignan ni objetivos\u00a0 ni tareas concretas, para que se realicen como contribuci\u00f3n efectiva al trabajo escolar. Y por eso el padre se acostumbra a ver a la escuela como una cosa ajena a su experiencia y a su vida.<\/p>\n<p>Hace alg\u00fan tiempo ve\u00edamos un liceo de la Capital que quiere ser otra cosa que una casa para fabricar bachilleres y con complacencia nos enter\u00e1bamos de toda la labor extraescolar que all\u00ed se realizaba. Labor cultural, labor deportiva, etc. Sin embargo, ning\u00fan signo pudimos percibir que demostrase inquietudes o actividades de orden social; de relaci\u00f3n entre el liceo y la vida del barrio; de interacci\u00f3n efectiva entre la muchachada y el vecindario.<\/p>\n<p>Escuelas y liceos siguen siendo \u201ctemplos del saber\u201d, donde a\u00fan se cree\u00a0 que se sabe cuando mejor y con m\u00e1s precisi\u00f3n se repite. Donde se sigue creyendo que las fundamentales fuentes de formaci\u00f3n est\u00e1n en la biblioteca, el laboratorio o el aula y donde a\u00fan no se ha logrado hacer que la vida, con sus realidades, con su lucha diaria, con el trabajo que la fundamenta, cobre la jerarqu\u00eda de elemento que contribuye a hacer hombres y mujeres de los adolescentes que en tales institutos se est\u00e1n formando.<\/p>\n<p>As\u00ed escuelas, as\u00ed liceos y as\u00ed, terriblemente as\u00ed, facultades.<\/p>\n<p>Las v\u00edctimas de esta orientaci\u00f3n, en \u00faltima instancia, son los estudiantes que, terminando con \u00e9xito sus cursos en el mejor de los casos, empiezan luego a darse de cabezadas con la realidad. Con una realidad de la que no tuvieron noticias, durante todo su proceso \u201cde formaci\u00f3n para la vida\u201d, como proclama la pedag\u00f3gica \u201cmuletilla\u201d.<\/p>\n<h2>La crisis en Secundaria<\/h2>\n<p>Julio Castro amas\u00f3 su experiencia de educador desde el \u00e1rea de educaci\u00f3n primaria, fundamentalmente. Pero era un educador integral. Su quehacer era la educaci\u00f3n. Como problema del hombre. Le o\u00edmos muchas veces criticar duramente ese partir en trozos al muchacho que ocurre con nuestro modo de encarar esto de las ramas de estudio: primaria, secundaria, superior.<\/p>\n<p>De modo que es natural su preocupaci\u00f3n por este aspecto de nuestra educaci\u00f3n. All\u00e1 por 1955, en el N\u00ba 779 de Marcha, bajo el t\u00edtulo de La llamada \u201cCrisis de Secundaria\u201d,\u00a0 Castro quiebra su lanza con una revisi\u00f3n del problema que, una vez m\u00e1s, en la mayor\u00eda de sus facetas y ajustados datos estad\u00edsticos, tiene vigencia\u00a0 hoy. Dice Castro:<\/p>\n<h2>La llamada \u201cCrisis de Secundaria\u201d<\/h2>\n<p>\u201cSecundaria sufre las consecuencias de su crecimiento en el orden material \u2013 locales, recursos, profesores, mobiliarios, menaje, etc.; pero el aspecto m\u00e1s importante de su crisis, si es que as\u00ed puede llam\u00e1rsele, est\u00e1 en la confusi\u00f3n que existe con respecto a la finalidad que debe llenar.\u00a0 Antes todo era claro y congruente. Ahora otras necesidades han cambiado las cosas, y \u00e9stas exigen nuevos ajustes.<\/p>\n<p>Es cierto que Secundaria crece. Y lo hace en dos sentidos: por un lado aumenta la poblaci\u00f3n en cada liceo; por otro, a\u00f1o a a\u00f1o se crean liceos nuevos, llegando ya a algo m\u00e1s de cincuenta los existentes.<\/p>\n<p>Para satisfacer las necesidades del crecimiento constante los liceos han recurrido al funcionamiento en dos, tres y hasta cuatro turnos; han aumentado su capacidad mediante anexos y en \u00faltima instancia, para no dejar a los muchachos sin clases, los han hacinado en grupos numerosos, forzando la capacidad siempre limitada de los locales.<\/p>\n<p>Por otro lado, como dec\u00edamos, se fundan todos los a\u00f1os nuevos liceos. A principios de siglo la ense\u00f1anza secundaria radicaba s\u00f3lo en la Capital; pero en la segunda d\u00e9cada se fund\u00f3 uno en cada capital de departamento. Despu\u00e9s se extendieron a otras ciudades y se establecieron en barrios de Montevideo. Hoy no hay pueblo de dos o tres mil habitantes que no tenga su liceo. Libertad, La Charqueada, San Gregorio, tienen tambi\u00e9n los suyos.<\/p>\n<p>A la vez, los liceos habilitados, fundados y mantenidos por particulares han crecido igualmente. Salvo dos o tres, los dem\u00e1s pertenecen\u00a0 a congregaciones religiosas o a colonias extranjeras. Unos y\u00a0 otros entre los \u00faltimos cumplen, a la vez de su funci\u00f3n espec\u00edfica de ense\u00f1ar, la de mantener la cohesi\u00f3n ideol\u00f3gica de los grupos \u2013 religiosos o nacionales \u2013 que los sostienen.<\/p>\n<h2>El liceo: \u00bfDebe ser para todos?<\/h2>\n<p>Esta extensi\u00f3n en los hechos va demostrando que la ense\u00f1anza secundaria tiende a generalizarse, a hacerse para todos. A los hechos adem\u00e1s corresponde una posici\u00f3n doctrinaria: la que aspira a que el liceo no solamente sea gratuito, sino tambi\u00e9n obligatorio. Para quienes piensan as\u00ed el ciclo escolar no terminar\u00eda sino hasta finalizar el cuarto a\u00f1o liceal. Todos los j\u00f3venes,\u00a0 adem\u00e1s, deber\u00edan cumplirlo \u00edntegramente.<\/p>\n<p>Tradicionalmente, sin embargo, la ense\u00f1anza secundaria fue una instituci\u00f3n restringida. Se la consideraba como la preparaci\u00f3n para el ingreso a la Universidad y por consiguiente era cursada s\u00f3lo por aqu\u00e9llos a quienes la vocaci\u00f3n propia o la decisi\u00f3n familiar les asignaba el\u00a0\u00a0 camino de las aulas universitarias. El ni\u00f1o iba al liceo\u00a0 y los padres ya dec\u00edan con orgullo: \u201cEst\u00e1 estudiando para doctor\u201d.<\/p>\n<p>El hijo del doctor no pod\u00eda ser menos que su padre; el de la familia que, sin t\u00edtulo ni talento, aspiraba a subir un punto en la escala social, ten\u00eda, para conseguirlo, la conquista de un t\u00edtulo profesional; el inmigrante sin tradici\u00f3n familiar pero con dinero, estaba en las mismas condiciones. La ense\u00f1anza secundaria fue selectiva. Los mejores, socialmente; tal vez tambi\u00e9n los m\u00e1s capaces, eran los destinados a ella.<\/p>\n<p>Para un destino universitario imbuido de saber acad\u00e9mico, se preparaba a los j\u00f3venes inici\u00e1ndolos\u00a0 en ese tipo de saber .Para una sociedad selecta, se restring\u00eda el n\u00famero en base a la calidad. El sistema era l\u00f3gico, congruente. Respond\u00eda a fines claros y precisos. Si\u00a0 \u201cprofesionalmente\u201d no deb\u00eda ser cualquiera, tampoco cualquiera pod\u00eda ingresar a secundaria.<\/p>\n<p>Pero el pa\u00eds fue cambiando con el tiempo. Las facultades se abrieron a todo y una clase media \u00e1vida de mejor destino invadi\u00f3 los centros de ense\u00f1anza. Los movimientos\u00a0 de Reforma Universitaria que tanta resonancia tuvieron en el primer cuarto de siglo, fueron el efecto de esa irrupci\u00f3n.<\/p>\n<p>Como consecuencia la ense\u00f1anza secundaria se fue extendiendo y desbord\u00f3 el fin tradicional de preparar para la Universidad. En su valor intr\u00ednseco dej\u00f3 de ser un tr\u00e1nsito para tomar jerarqu\u00eda de entidad propia; en sus proyecciones sociales perdi\u00f3 el car\u00e1cter selectivo que la inspiraba para convertirse en una instituci\u00f3n popular.<\/p>\n<p>Otra consecuencia de esa transformaci\u00f3n: el liceo de antes estaba m\u00e1s vinculado a la Universidad que a la escuela porque se defin\u00eda\u00a0 por sus fines. Ahora se vincula m\u00e1s a la escuela que a la Universidad porque se define por su propia naturaleza. El joven liceal antes era un proyecto \u2013 un proyecto\u00a0 de doctor-\u00a0 ahora es, simplemente, un joven.<\/p>\n<h2>La incongruencia actual<\/h2>\n<p>El andar del tiempo, la evoluci\u00f3n que ha sufrido el pa\u00eds, las nuevas exigencias en materia de educaci\u00f3n, han ido afirmando en los hechos y en la teor\u00eda la extensi\u00f3n de la ense\u00f1anza secundaria como proceso de educaci\u00f3n popular. Hoy nadie pone en duda la necesidad de que un ni\u00f1o vaya a la escuela; pocos discuten la conveniencia por lo menos de\u00a0 que un jovencito vaya al liceo. Hay la necesidad de dar m\u00e1s preparaci\u00f3n\u00a0 en la compleja vida moderna que lo que da la escuela. El liceo se convierte as\u00ed EN LA CONTINUACI\u00d3N DEL CICLO ESCOLAR.<\/p>\n<p>Todo andar\u00eda bien si la transformaci\u00f3n hubiera sido integral. Pero desgraciadamente no fue as\u00ed. La ense\u00f1anza secundaria dej\u00f3 de ser preparaci\u00f3n necesaria para la Universidad y se ha ido convirtiendo en escuela para todos; dej\u00f3 de pertenecer a la clase selecta para hacerse popular: cambi\u00f3 la vieja limitaci\u00f3n por una irrestricta amplitud,\u00a0 y sin embargo, sustancialmente sus m\u00e9todos y programas, su estilo de vida, sus t\u00e9cnicas docentes, siguen siendo las de antes: acad\u00e9micas, verbalistas, librescas, \u201ctextiles\u201d.<\/p>\n<p>Aparecen as\u00ed incongruencias evidentes:<\/p>\n<p>-Si la ense\u00f1anza debe ser para todos, no es posible que se ajuste al molde de un ingreso a la Universidad, porque en \u00e9sta sigue un m\u00ednimo porcentaje.<\/p>\n<p>-Si la ense\u00f1anza debe ser para todos, no es posible que el saber se adquiera por la v\u00eda exclusiva del libro o de la versi\u00f3n oral; ni que alcance solamente a lo intelectual; ni sea asc\u00e9tica de la realidad que rodea y condiciona la vida de los muchachos, ni sea, mucho menos,\u201d desinteresada\u201d<\/p>\n<p>-Tampoco puede ser selectiva; ni exclusivamente destinada a los m\u00e1s capaces. Si es para todos, la selecci\u00f3n debe venir despu\u00e9s.<\/p>\n<p>Creemos que la ense\u00f1anza secundaria debe ser sometida a revisi\u00f3n. Han cambiado sus fines y su misi\u00f3n social; no as\u00ed sus m\u00e9todos y t\u00e9cnicas y programas. Se ha creado un desequilibrio en la secuencia l\u00f3gica de su funci\u00f3n. Hay que coordinarla y articularla en acuerdo con los nuevos tiempos. Gente capaz y con comprensi\u00f3n del problema sobra entre su profesorado. S\u00f3lo falta poner mano a la obra \u2013ya algunos la han iniciado \u2013 con visi\u00f3n de conjunto.<\/p>\n<p>Para que esa revisi\u00f3n sea posible hay que elegir inicialmente entre dos caminos: o volver al pasado, o preparar para la Universidad; o buscar soluciones a una ense\u00f1anza secundaria para todos. Si se adoptara la primera posici\u00f3n la organizaci\u00f3n de Secundaria actual sin grandes modificaciones, puede servir. Si se toma el camino de la segunda, ser\u00e1 necesaria una revisi\u00f3n de fondo. Entonces ser\u00eda el momento de estudiar SI ES A LOS LICEOS O\u00a0 A OTRAS INSTITUCIONES POST-ESCOLARES a las que corresponde la tarea de la educaci\u00f3n secundaria para todos. Por nuestra parte creemos que la ense\u00f1anza post-escolar DEBE SER GENERAL, PERO NO UNIFORME y que si son los liceos los encargados de impartirla, deber\u00e1n sufrir profundas modificaciones en su estructura y organizaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<h2>\u201cIlusiones y realidades\u201d<\/h2>\n<p>Al cap\u00edtulo siguiente de este an\u00e1lisis sobre nuestra ense\u00f1anza secundaria, Castro lo titula \u201cIlusiones y realidades\u201d. En \u00e9l encara el aspecto estad\u00edstico del problema ante el fen\u00f3meno de la deserci\u00f3n escolar. Las cifras, obviamente, son las de aquel momento, pero el hecho es que actualmente sigue ocurriendo casi lo mismo; a\u00fan cuando no podamos documentarlo con la fuerza de las cifras totales del pa\u00eds sino con la muestra obtenida en el departamento de Maldonado \u2013 lugar en que estamos haciendo este trabajo &#8211;\u00a0 muestra que puede ser elocuente ya que Maldonado tambi\u00e9n es Uruguay. Acusan tales n\u00fameros que ni el liceo es para todos ni la escuela es para todos. Y ve\u00e1moslo tomando valores a 1987, ahora mismo:<\/p>\n<h2>Ense\u00f1anza Primaria<\/h2>\n<p>Alumnos inscriptos en 1\u00ba en\u00a0 1981: 1806<br \/>\nAlumnos inscriptos en 2\u00ba en\u00a0 1982: 1621<br \/>\nAlumnos inscriptos en 3\u00ba en\u00a0 1983: 1593<br \/>\nAlumnos inscriptos en 4\u00ba en 1984: 1592<br \/>\nAlumnos inscriptos en 5\u00ba en 1985: 1546<br \/>\nAlumnos inscriptos en 6\u00ba en\u00a0 1986: 1413<\/p>\n<h2>Ense\u00f1anza Secundaria<\/h2>\n<p>Alumnos inscriptos en 1er a\u00f1o en 1987: 813<br \/>\nSe puede comprobar una marcada deserci\u00f3n. Para el \u00faltimo lapso de 6 a\u00f1os de un 22 %\u00a0 entre 1\u00ba y 6\u00ba\u00a0 de Primaria y de un 45% si consideramos los inscriptos en lo escolar en 1981 (1806) y en 1\u00ba liceal en 1987 (813).<br \/>\nUn dato m\u00e1s para este a\u00f1o de 1987:<\/p>\n<h2>Alumnos inscriptos en los liceos del Dpto.:<\/h2>\n<p>En 1\u00ba: 1.177<br \/>\nEn 2\u00ba\u00a0 1.254<br \/>\nEn 3\u00ba\u00a0 1.034<br \/>\nEn 4\u00ba\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 927<br \/>\nEn 5\u00ba\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 877<br \/>\nEn 6\u00ba\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 517<\/p>\n<p>Los alumnos de 4\u00ba son el 78% de los de 1\u00ba y los alumnos de 6\u00ba el 43% de los de 1\u00ba.Es decir que en el aspecto del aprovechamiento de la educaci\u00f3n p\u00fablica y del cumplimiento de la obligatoriedad escolar seguimos sin resolver los problemas. En verdad que las cifras de deserci\u00f3n no son las mismas de cuando Julio Castro escribi\u00f3 su nota, pero\u00a0 la verdad es que actualmente, 22 de cada 100 uruguayos entran al mercado de trabajo con menos de seis a\u00f1os de escuela. La obligatoriedad escolar no se cumple: el derecho a la educaci\u00f3n es un derecho no ejercido cabalmente por nuestro pueblo y si mantener a un hombre en estado de ignorancia es un crimen, como dec\u00eda Varela, es indudable que en este pa\u00eds muchos culpables de tal crimen andan sueltos. La guerra en que se empe\u00f1\u00f3 Julio Castro sigue exigiendo armas y soldados.<\/p>\n<h2>La sensibilidad humana y la sociolog\u00eda militante de Julio Castro<\/h2>\n<p>Ese educador, soci\u00f3logo, hermano fraterno del hombre y contador c\u00e1lido de sus peripecias, sus protestas y sus esperanzas que fue Julio Castro, sac\u00f3 a luz para conocimiento del pueblo nuestro que se informaba\u00a0 de muchos sucederes nacionales s\u00f3lo a trav\u00e9s de\u00a0 MARCHA, la brutal realidad de los marginados de nuestros campos. La hoja de Julio de cada viernes fue en ese tema el tratado de sociolog\u00eda que llegaba\u00a0 a todo nivel cultural y que \u201centraba\u201d sin mucho diccionario y sin mucho antecedente acad\u00e9mico del lector. Secreto del saber hablar al hombre desde el hombre.<\/p>\n<p>Castro empez\u00f3 por ir a los rancher\u00edos, por convivir con sus pobladores, por tenderles una mano ayudadora de igual a igual.\u00a0 Llev\u00f3 con \u00e9l a los j\u00f3venes estudiantes de magisterio, inclusive de medicina, en las recordadas Misiones Pedag\u00f3gicas, para hacerles sentir de cerca los problemas y sensibilizar al futuro educador rural frente al drama de la familia marginada, habitante del rancher\u00edo pura miseria, pegado a los lindes de la estancia en la que es mucho m\u00e1s complicaci\u00f3n la muerte de un toro que la muerte de un hombre.<\/p>\n<p>Y terminamos este andar de la mano de Julio, reproduciendo una de sus notas sobre las Misiones Pedag\u00f3gicas. En ellas se evidencian su sensibilidad humana, su sentido de la realidad, su claridad para jerarquizar los problemas, su multifac\u00e9tica personalidad, su virtud de poner a pensar a la gente tras la lectura de sus art\u00edculos, su aporte a ense\u00f1arnos un Uruguay \u201ctal cual es\u201d. La nota que damos a continuaci\u00f3n es una de las varias que public\u00f3, calzadas con sus invariables J.C. finales, luego de la Misi\u00f3n Pedag\u00f3gica a Pueblo Fern\u00e1ndez, rancher\u00edo de frontera. Su sola re-lectura nos pondr\u00e1, sin duda, a re- pensar\u00a0\u00a0 a Julio Castro. Como ocurriera\u00a0 con la muerte de un personaje de la historia de Francia, ante el vac\u00edo que dej\u00f3 Julio Castro cabe decir lo que un pol\u00edtico galo dijera en la instancia que recordamos:<br \/>\n-Esta muerte es peor que un crimen: es un enorme error.<\/p>\n<h2>Gente que sufre hambre y fr\u00edo<\/h2>\n<p>\u201cA\u00fan abusando de la paciencia de los lectores, continuamos los datos recogidos en la Misi\u00f3n de Pueblo Fern\u00e1ndez. Lo hacemos con toda intenci\u00f3n. Es necesario \u201cescorchar\u201d hasta lo inaguantable para \u2013 aunque sea por cansancio \u2013 conmover la apat\u00eda general que hay en la ciudad para apreciar y sentir los problemas de la campa\u00f1a.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed se recoge la impresi\u00f3n de que a nadie le interesa nada el sufrimiento de sus semejantes. En estos d\u00edas tan fr\u00edos, el saco de piel o el sobretodo de pa\u00f1o ingl\u00e9s \u2013leg\u00edtimo o de imitaci\u00f3n \u2013 parecer\u00eda que a\u00edslan la sensibilidad de las gentes y les impide recordar que otros sufren fr\u00edo y hambre.<\/p>\n<p>Y esos otros, hay que recordarlo tambi\u00e9n, son nuestros compatriotas y nuestros hermanos. Ser\u00edamos nosotros mismos, si hubi\u00e9ramos tenido la desgracia de nacer y crecer en un rancher\u00edo. Porque lo que de ellos nos diferencia, es, simplemente, una casualidad. Ellos ser\u00edan como nosotros si hubieran nacido aqu\u00ed. Nosotros ser\u00edamos como ellos si hubi\u00e9ramos nacido all\u00e1.<\/p>\n<p>Y sin embargo, los apartamos de nuestro mundo, como algo que molesta y enturbia la vida.<\/p>\n<p>Hasta aqu\u00ed llega el ego\u00edsmo de los m\u00e1s, complicado con el silencio de los menos.<\/p>\n<h2>La Vivienda<\/h2>\n<p>Alguna foto hemos publicado. La habitaci\u00f3n en Pueblo Fern\u00e1ndez es generalmente el rancho. Hay tambi\u00e9n casillas de lata o de zinc. Me sorprendi\u00f3 que se viese mucho\u00a0 zinc en techos y paredes, e indagu\u00e9 sobre su origen. Nadie me supo dar raz\u00f3n, porque parece que proviene de muchos a\u00f1os y la gente se ha olvidado de por qu\u00e9 vino.<\/p>\n<p>Los ranchos &#8211;\u00a0 que alcanzan\u00a0 el 78 por ciento de las viviendas \u2013 tienen por lo general dos piezas: una, \u201cla sala\u201d; la otra, el dormitorio. En la sala no hay nada o uno o dos bancos largos para que se sienten las visitas. En el dormitorio lo corriente es ver una o dos camas con bolsas, cueros o jergones como colch\u00f3n. Hay una ausencia total de mobiliario y generalmente hay dos o tres habitantes para cada cama.<\/p>\n<p>La cocina es una peque\u00f1a habitaci\u00f3n vecina al rancho, unas veces; y otras, un fog\u00f3n hecho afuera en el suelo. Com\u00fanmente este fog\u00f3n se resguarda del\u00a0 viento con tres peque\u00f1as paredes de un metro de alto, hechas de rama, paja o chilcas, y al descubierto. A pesar del fr\u00edo intenso de aquellos d\u00edas, no vimos fuego adentro en ning\u00fan rancho. Por lo visto prefieren el fr\u00edo al humo de mataojo o chilca verde, que es la le\u00f1a corriente.<\/p>\n<p>Los ranchos son de \u201cfajina\u201d en su mayor\u00eda. Cuatro horcones de madera de monte, uno en cada esquina, son la base de la construcci\u00f3n. Luego las paredes son de ramas paradas, apretadas con varas transversales. Todo embarrado por fuera en barro y \u201cliga\u201d. Las puertas \u2013 medida corriente 1.50 x 0.50 \u2013 son de tablas de caj\u00f3n. Las ventanas \u2013 0.30 x 0.30 corrientemente &#8211;\u00a0 no son frecuentes\u00a0 y tambi\u00e9n son de tablas. El piso\u00a0 es de tierra y el techo de zinc, de latas o de pajas.<\/p>\n<p>Hay tambi\u00e9n algunos ranchos bastante prolijos. Pero son poco frecuentes. El tipo com\u00fan de rancho es el que hemos descrito.<\/p>\n<p>Los muchachos del equipo de estad\u00edstica, sobre las fichas de los ranchos censados, lograron\u00a0 establecer los siguientes porcentajes:<br \/>\nMATERIALES: Lata y barro: 40%. Otros materiales: 5 %. Lata:\u00a0 15 %. Madera y lata: 10 %. Otros materiales: 5 %.<br \/>\nABERTUTAS (PUERTAS)\u00a0 Ranchos\u00a0 con una\u00a0 puerta: 10%; con dos puertas. 60 %. Con 3 puertas: 15 %. Con\u00a0 4: 10 %. Con m\u00e1s de 4: 5 %.<br \/>\nABERTUTAS (VENTANAS). Sin ventanas: 15 %. Con una ventana: 40 %. Con dos: 30 % Con tres: 15 %.<br \/>\nN\u00daMEROS DE PIEZAS. Ranchos de una pieza: 13 %. De dos piezas: 67 %. De\u00a0 3 piezas: 16 %. De 4 piezas: 4 %.<br \/>\nN\u00daMERO DE HABITACIONES POR RANCHO: Siete (promedio)<br \/>\nPLANT\u00cdOS: Con huerta familiar: 34%. Con chacra: 6 %. Sin nada: 60 %.<\/p>\n<h2>El menaje<\/h2>\n<p>M\u00e1s\u00a0 a\u00fan que la habitaci\u00f3n sorprende el menaje. Salvo alguna olla, alg\u00fan tacho, alguna caldera, alg\u00fan elemental utensilio de cocina, no hay nada. No se ve nada de lo que es corriente en nuestras cocinas; como en los dormitorios no se ve tampoco ropa. Hay- ya lo hab\u00eda visto yo en Caraguat\u00e1 \u2013 una escasez, para ellos fundamental, de baldes. Como la nafta y el kerosene vienen ahora en tanques, el antiguo balde de\u00a0 18 litros ha desaparecido. De modo que el recipiente para traer el agua al rancho, o el que se necesita para cocinar donde no hay olla, es todo un problema. Un problema insoluble que determina la escasez de agua, por abundante que sea \u00e9sta en el arroyo.<\/p>\n<p>Cuando terminamos de pintar la escuela, lo que con m\u00e1s codicia se nos pidi\u00f3 fueron baldecitos de la pintura. Tuvimos la impresi\u00f3n de que a los pocos que pudimos satisfacer les resolvimos una situaci\u00f3n dif\u00edcil. Por lo menos, as\u00ed lo demostraba su alegr\u00eda.<\/p>\n<h2>La ropa<\/h2>\n<p>La gente viste andrajos. El \u201cbichicome\u201d que aqu\u00ed vemos por excepci\u00f3n es all\u00ed un tipo corriente. Esto no aparece tanto en el almac\u00e9n o en la escuela \u2013 a donde los que ten\u00edan para cambiarse, ven\u00edan vestidos con ropas m\u00e1s o menos decentes- ; pero en los ranchos la ropa es realmente miserable.<\/p>\n<p>Se ve tambi\u00e9n que los m\u00e1s castigados por la miseria en lo que a ropas se refiere, son los ni\u00f1os. Al d\u00eda siguiente de llegar, cuando hicimos la primera fiesta, yo\u00a0 NO VI NING\u00daN NI\u00d1O CON CALZADO.\u00a0 Y eso que hac\u00eda un fr\u00edo intenso. Adem\u00e1s los ni\u00f1os visten peor y andan m\u00e1s desabrigados que los mayores.<\/p>\n<p>La miseria en este aspecto nos oblig\u00f3 a empezar a distribuir ropas de inmediato, sin esperar a obtener los datos que se hubieran necesitado para hacer la distribuci\u00f3n m\u00e1s equitativa. Pr\u00e1cticamente la carpa de la roper\u00eda viv\u00eda en un permanente asalto. Como se llevaba un registro de nombres, la gente se los cambiaba para que les dieran dos veces y hac\u00edan toda suerte de trampas para obtener mayor beneficio.<\/p>\n<p>Se ve que \u201cel reparto\u201d \u2013 la desdichada instituci\u00f3n del reparto- all\u00ed, como en todas partes, ha dado su fruto. La gente pide sin pizca de dignidad, sin pudor. Y era lamentable ver personas que en todos sus actos eran correct\u00edsimos y que all\u00ed en la carpa de la roper\u00eda perd\u00edan la l\u00ednea de un modo lamentable. La cosa llega a tales extremos que dos funcionarios del Estado, que ganan cualquiera de ellos m\u00e1s de cien pesos, vinieron a pedirme que los tuvi\u00e9ramos en cuenta en la distribuci\u00f3n de ropas, uno pidi\u00f3 ropa para un ni\u00f1o y otro una frazada. Y por cierto que ninguno de los dos tuvo ninguna cortedad al hacer el pedido.<\/p>\n<p>Con los repartos \u2013 ayudas de invierno o \u201cactos ben\u00e9ficos\u201d- se completa la corrupci\u00f3n de aquellas pobres gentes. Por una frazada, por un par de alpargatas, o un saco usado, que en definitiva nada remedia, se pierde hasta la dignidad de ser pobre.<\/p>\n<p>Sin embargo el mismo d\u00eda que regresamos, aparec\u00eda en la primera plana de un diario la foto de la Comisi\u00f3n de una escuela p\u00fablica de Montevideo, presidiendo el ACTO P\u00daBLICO de un reparto de ropas hecho en beneficio de los alumnos. Se habr\u00eda puesto, por lo visto, tanto cuidado en el beneficio como en la ostentaci\u00f3n del mismo.<\/p>\n<h2>El analfabetismo<\/h2>\n<p>En pueblo Fern\u00e1ndez hace muchos a\u00f1os hay escuela. Y por cierto que a la maestra que m\u00e1s tiempo estuvo all\u00ed se le recuerda con profundo cari\u00f1o. Sin embargo, el censo de alfabetismo que realizamos dio resultados sorprendentes. De los hombres, el 90% no saben leer ni escribir, y de las mujeres, est\u00e1n en las mismas condiciones el 78 %.<\/p>\n<p>Actualmente van a la escuela el 60 % de los ni\u00f1os y no concurren, a\u00fan en edad escolar, el 40 %. En la escuela hay tres maestras: una directora y dos ayudantes.<\/p>\n<p>Este porcentaje de analfabetos plantea el viejo problema de la relatividad de la eficacia de la escuela rural. Los ni\u00f1os hacen los cursos de un modo irregular e incompleto. En su mayor\u00eda, aprenden rudimentos de instrucci\u00f3n primaria que luego el medio y la vida posterior les hacen olvidar.<\/p>\n<p>De este 90 % de analfabetos muchos fueron a la escuela y aprendieron a leer y escribir. Ahora la escuela no les ha dejado nada. Lo \u00fanico que hab\u00edan aprendido en ella lo olvidaron.<\/p>\n<p>Es dif\u00edcil hacerlo entender, inclusive a muchos maestros. Pero no hay otro remedio que repetirlo una y mil veces. Para muchas gentes, aprender a leer y escribir es casi un lujo. Es, por lo menos, una necesidad que debe venir despu\u00e9s que ya est\u00e9n satisfechas otras m\u00e1s urgentes y primarias.<\/p>\n<p>Hemos hecho del analfabetismo un problema nacional. Y est\u00e1 bien, porque es conveniente que todo el mundo sepa leer y escribir. Pero antes de hacer del analfabetismo un problema nacional, debimos hacerlo del hambre, la higiene, la sanidad, etc., etc. de esos analfabetos.<\/p>\n<p>Los que magnificamos as\u00ed el problema del analfabetismo, es porque ya tenemos satisfechas \u2013 para nosotros-\u00a0 esas necesidades m\u00e1s urgentes y primarias.<\/p>\n<p>En Pueblo Fern\u00e1ndez, por ejemplo, antes de empezar a leer y a escribir hay que empezar por elevar la gente a un m\u00ednimo\u00a0 nivel de vida.\u00a0 Desde el rancho hasta la cama, la ropa, los piojos o la mugre, o la comida, constituyen cualquiera de ellos un problema m\u00e1s importante que el de la sapiencia o la ignorancia; que el de saber o no leer y escribir.<\/p>\n<p>Y mientras la escuela rural mantenga el esp\u00edritu y los medios adecuados para encarar as\u00ed su misi\u00f3n en los pueblos Fern\u00e1ndez del pa\u00eds que ya suman centenares, los resultados de la ense\u00f1anza rural ser\u00e1n m\u00e1s o menos los mismos.<\/p>\n<p>Tanta pavada se ha dicho y se ha hecho en materia de ense\u00f1anza\u00a0 rural y tantas otras \u2013 desgraciadamente- se har\u00e1n, que va este bot\u00f3n para muestra.<\/p>\n<p>Pueblo Fern\u00e1ndez es un t\u00edpico rancher\u00edo de frontera, con todos los problemas comunes a los pueblitos fronterizos. Pues bien, durante treinta o cuarenta a\u00f1os se viene repitiendo que el problema de las \u201cescuelas de frontera\u201d es el lenguaje. Hay que contrarrestar la influencia y la infiltraci\u00f3n del portugu\u00e9s \u2013se ha repetido hasta el cansancio- oponi\u00e9ndole una sana preocupaci\u00f3n por depurar el castellano.<\/p>\n<p>Y el problema es otro. Lo decimos nosotros, que llevamos ya una vida dedicada a la ense\u00f1anza primaria. Hay hambre, suciedad, abandono, promiscuidad, enfermedades. Hay que atacar todo eso. Y mientras eso no se combata, que sigan hablando la jeringonza que hablan. Se entienden y eso basta. Despu\u00e9s que se corrijan, o, por lo menos, se ataquen los problemas de car\u00e1cter econ\u00f3mico, social y sanitario, vendr\u00e1n las preocupaciones de orden cultural.<\/p>\n<p>Nadie gradu\u00f3 mejor la urgencia de los problemas que aquel ni\u00f1o que entre el cine y los t\u00edteres, prefiri\u00f3 la polenta\u201d.<\/p>\n<h2>Dos fichas m\u00e1s:<\/h2>\n<h3>Ficha n\u00ba 18<\/h3>\n<p>Como en el n\u00famero anterior, damos otras fichas tomadas al azar. Padre: 49 a\u00f1os. \u00bfSabe leer? Si. \u00bfSabe escribir? Si. \u00bfTrabaja? Si. \u00bfGana? $1 por d\u00eda. Clases de trabajo: jornalero. Madre: 30 a\u00f1os. \u00bfSabe\u00a0 leer? Si. \u00bfSabe escribir? Si \u00bfTrabaja? No. Uni\u00f3n: ilegal. Tiempo: no saben. Hijos: 4. Edad de los hijos: 4, 6, 8, y 12 a\u00f1os. Habitaci\u00f3n: Rancho. Metraje: 4 por 2 y medio. Piezas: 2. Material: barro y paja. No tiene plant\u00edo ni terreno.<\/p>\n<p>Observaciones: cocina aparte de 1.50 por 1.60 de altura.<br \/>\nOtros datos: Hay s\u00f3lo dos camas (para 6 personas) y una bolsa con yuyos. La cocina es de paredes de chilca y el fog\u00f3n es en el suelo. El marido trabaja s\u00f3lo en \u00e9pocas de zafra.<\/p>\n<h3>Ficha N\u00ba 5<\/h3>\n<p>Padre: 47 a\u00f1os. \u00bfSabe leer?: no. \u00bfSabe escribir?: no. \u00bfTrabaja?: Si. \u00bfGana?: $1.20 por d\u00eda. Clase de trabajo: jornalero. Madre: 37 a\u00f1os. \u00bfSabe leer? No. \u00bfSabe escribir? No. Trabaja: Si. \u00bfClase de trabajo?: Lavado y acarreo de le\u00f1a. \u00bfGana?: $ 0.50. Uni\u00f3n: legal. Tiempo: 13\u00a0 a\u00f1os. Hijos: 7: En edad escolar: cuatro. Edad de los hijos: 5 meses, 2, 4, 7, 8, 9, 11 a\u00f1os.<\/p>\n<p>Habitaci\u00f3n: rancho. Metraje total: 2 metros y medio por cinco metros. N\u00ba de piezas: 2. Material: paja y barro. Plant\u00edo: no. Terreno: no.<br \/>\nCondici\u00f3n: agregado.<br \/>\nN\u00ba de personas que viven en el rancho: 9.<br \/>\nObservaciones: No planta por las caracter\u00edsticas\u00a0 del\u00a0 terreno.<br \/>\nMedidas de las puertas: un metro cincuenta por medio metro y un metro cincuenta por cuarenta cent\u00edmetros. Una ventana de treinta cent\u00edmetros por treinta cent\u00edmetros. Otros datos: Hay s\u00f3lo una cama de dos plazas y un jerg\u00f3n. De las dos piezas una es la sala.<br \/>\nLa mujer trabaja 5 \u00f3 6 d\u00edas al mes.<br \/>\nTuvo antes otra mujer en concubinato y dice ser padre de otros trece hijos.<\/p>\n<p>**************<\/p>\n<p>En el pr\u00f3ximo n\u00famero daremos noticia del estado sanitario del pueblito. El estudiante de medicina Miguel \u00c1ngel Rodr\u00edguez, que acompa\u00f1aba la misi\u00f3n, obtuvo datos de gran inter\u00e9s que daremos a conocer. Adelantamos que en este aspecto de la sanidad las cosas andan m\u00e1s o menos como en los otros aspectos que ya hemos visto\u201d.<\/p>\n<p>J.C.<\/p>\n<p>Marcha, 15\/ 8\/ 1947\u00a0 N\u00ba 392<br \/>\nMaldonado, mayo de 1987<\/p>\n<p>Nota: Tomado del libro JULIO CASTRO EDUCADOR DE PUEBLOS<br \/>\nEdiciones de la Banda Oriental<br \/>\nAgosto de 1987<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El presente art\u00edculo fue escrito por el Maestro Ubaldo Rodr\u00edguez Varela. Julio Castro Educador de Pueblos, Ediciones de la Banda Oriental, Agosto de 1987. Previo En este libro de recordaci\u00f3n y homenaje a Julio Castro, dispusieron los responsables de la idea de su publicaci\u00f3n que a m\u00ed me correspondiera el sector \u201cJulio Castro, periodista de &#8230; <a title=\"Julio Castro Periodista de la Educaci\u00f3n\" class=\"read-more\" href=\"https:\/\/www.educacionrural.org\/?page_id=556\" aria-label=\"Leer m\u00e1s sobre Julio Castro Periodista de la Educaci\u00f3n\">Leer m\u00e1s<\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":0,"parent":63,"menu_order":3,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-556","page","type-page","status-publish"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/556","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=556"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/556\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2739,"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/556\/revisions\/2739"}],"up":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/63"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.educacionrural.org\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=556"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}