“A medida que nos hacemos más hombres y estamos más de vuelta, van quedando menos cosas y hombres respetables; pero los respetamos más”

                                   Dr. Carlos Vaz Ferreira

varela

El 19 de marzo se recordará, una vez más, un nuevo aniversario del nacimiento de José Pedro Varela.

Por estas fechas los homenajes se reiteran y se reiteran las palabras encomiásticas en recuerdo de tan señera figura de nuestra historia.

Nosotros, viejos maestros que cada día “estamos más de vuelta”, ¡vaya si hemos dejado por el camino cosas y hombres que en un tiempo pasado nos parecieron respetables!

Es una amarga constatación sin duda, pero es una verdad pura y simple.

El paso de los años no llevó a analizar y profundizar en las ideas y las obras de José Pedro Varela y el respeto y la admiración que nos despertó desde la infancia se han acrecentado y afirmado. Cada vez que releemos sus libros, cada vez que ahondamos un poquito más en su postura ante las circunstancias que debió enfrentar, hallamos nuevo sustento para la admiración y el respeto.

En 1878, en el discurso de clausura del Congreso de Inspectores que se celebró en Durazno, finalizaba su alocución con unas palabras, que si bien no fueron lo medular de su exposición, cobran aleccionadora vigencia y marcan el rumbo en estos momentos en los que la Educación Pública se ve enfrentada a tantos desafíos.

Decía Varela: …El pensamiento de educar al ignorante y difundir la enseñanza encuentra eco simpático, favorable acogida, en casi todos los habitantes de la República….Yo, por mi parte, no me siento ni conmovido ni contrariado ni desalentado cuando creo que mi personalidad puede estar comprometida, puede ser agredida, si se acoge bien la idea que me anima. A mí no me importa que vaya a caer vencido si las ideas que me cabe el honor de sostener salen triunfantes. Lo que busco no es el predominio de una individualidad, sino el triunfo de mi país en la conquista de ese grande ideal de educar bien al pueblo que nos ha de gobernar mañana. Lo persigo como aspiración para mis hijos, para la sociedad en que vivo, porque tengo el profundo, el inquebrantable convencimiento de que hemos de vivir en permanente desgracia, en permanente anarquía, mientras en todos los espíritus orientales no brille radiante la luz de la educación, mientras las inteligencias no hayan salido del abismo de la ignorancia, mientras cada ciudadano no tenga conciencia de sus deberes….

Ilustración del pintor duraznense Adolfo Pastor