¡Patines! ¡Qué alegría!

¡Rrrrrrrrr!… ¡Más ligero que el viento!.. Así va Cero Pelo rumbo a la calle.

En el instante de salir, Copito, el caro perro compañero de juegos, aparece con una de las patitas delanteras en alto, muy vendada. Es todo un lisiado. Hoy, ya no hay carreras. La competencia con Cero Pelo es imposible. ¡Cuánta angustia! Copito ha reunido toda su tristeza en los ojos y en el gesto implorante.

Su amigo que observa, comprende; y en un acto por demás generoso se quita uno de los patines. Copito es ahora todo quietud y atención concentrada. Sólo la cola, traduce con su inquieto movimiento, la secreta esperanza. Cero Pelo, siempre dispuesto a socorrer al que sufre, ha encontrado la manera de terminar con la pena del amigo. Uno de los patines, es ya seguro carro que trasporta un Copito dichoso que agita al aire sus expresivas patas, mientras en su boca hay una tierna sonrisa de gratitud, para quien al compartir su regio par de patines, se siente feliz.

Cero-PeloyCopito